Mostrando las entradas con la etiqueta GAVARRE BENJAMIN: EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta GAVARRE BENJAMIN: EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de noviembre de 2026

EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES.

  

 

El Gran Escándalo de los Calzones Reales

(o La Rebelión de Pingolín)

 

                                            

PRÓLOGO                  


El Gran Escándalo de los Calzones Reales (o La Rebelión de Pingolín) es una farsa satírica en un acto diseñada para teatro físico, estudiantil o comunitario, con una duración aproximada de 15 a 20 minutos y un reparto altamente flexible. La obra bebe directamente del slapstick, el absurdo y el dinamismo de la comedia del arte, donde el joven inventor Pingolín (en un tono satírico que tiene como trasfondo una lucha social) asume el rol del ciudadano consciente que descubre una verdad incómoda sobre “la salud pública” y decide luchar en solitario contra la corrupción estructural de los clanes locales y el abuso de poder económico. Para los directores y productores, el texto ofrece un lienzo ideal para explorar el ritmo cómico, la percusión con objetos cotidianos (sartenes y ollas) y la exageración corporal, requiriendo una utilería de bajo costo pero de gran impacto visual.


EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES

(o La Rebelión de Pingolín)

 

EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

benjamingavarre@filos.unam.mx

 

 

Todo sucede en el Reino de Nunca-Jamás-Volverás-Atrás (un país donde las calles van en subida hacia ambos lados, los árboles dan merengues los jueves y todo el mundo camina dando un pasito adelante y medio de costado).

 

 

PERSONAJES:

• PINGOLÍN: Joven inventor de artefactos inútiles, de sombrero con resorte y bolsillo lleno de engrudo. No pertenece a ningún clan, pero tiene un olfato de sabueso.

• PÁNFILO CARADURA: El hermano mayor. Viste levita de terciopelo prestado, sonríe mostrando treinta y ocho dientes y habla como tenor resfriado.

• PRUDENCIO CARADURA: El hermano menor. Idéntico a Pánfilo, pero repite las últimas palabras de su hermano con voz de tonto y carga un ábaco gigante para contar dinero.

• DOÑA VÍBORA: Matriarca del Clan Malvadón. Peineta altísima con doble fondo para bombones. Abanico con resorte.

• DOÑA TARÁNTULA: Segunda del Clan. Corta de vista, usa anteojos de alambre y confunde los objetos con comida.

• DOÑA CARCOMA: La anciana del Clan. No oye bien, traduce todo al revés y usa un audífono de hojalata gigante que usa como cachiporra.

• CHISPITA: Líder de Los Sin-Clan. Experta en tocar la cacerola de presión y lanzar verdades como puños.

• CASCABEL: El estratega ruidoso de Los Sin-Clan. Carga un cinturón lleno de tapas de ollas.

 

ESCENA PRIMERA: El misterio de los papeles pegados

 

(Plaza Mayor de Nunca-Jamás-Volverás-Atrás. Al fondo, un tendedero gigantesco que cruza de balcón a balcón, lleno de calzones largos de encaje, bombachos a rayas y calcetines reales. En el centro, una estatua del Rey Bizco que sostiene un cetro que parece un destapador de cañerías. Entra PINGOLÍN en puntillas extravagantes, exagerando el "pasito adelante y medio de costado" del reino. Carga una cubeta de engrudo de tapioca que burbujea y un rollo de carteles gigantes.)

 

PINGOLÍN:

(Al público, susurrando con fuerza.) ¡Chisss! No hagan ruido con las pestañas, que las paredes de este reino tienen orejas... ¡y las orejas tienen juanetes! (Mira a ambos lados, saca una brocha gorda, la mete al engrudo y, al sacarla, se le queda pegada a la nariz. Pega un tirón.) ¡Ay! Este engrudo de tapioca quedó más potente que el amor de madre. (Pega un cartel gigante en la estatua del Rey Bizco. El cartel se resbala y le cae en la cara a Pingolín. Queda ciego momentáneamente y camina a tientas hasta tropezar con la fuente.) ¡Listo el engrudo y pegado el embuste! A ver qué cara ponen hoy los Hermanos Caradura cuando todo Nunca-Jamás-Volverás-Atrás lea mi investigación. ¡Conque salvadores de la higiene patria, ¿eh?! ¡Ja! ¡Pillos de siete suelas y catorce tacones!

(Se escuchan campanitas celestiales tocadas de mala gana. Entran PÁNFILO y PRUDENCIO CARADURA haciendo reverencias exageradas hacia balcones vacíos. Detrás de ellos, marchando como generales de infantería, entran DOÑA VÍBORA, DOÑA TARÁNTULA y DOÑA CARCOMA, abanicándose a velocidad de cortadora de césped.)

 

PÁNFILO CARADURA:

(Con voz melosa de tenor resfriado, estirándose los puños de la levita.) ¡Qué hermosa mañana para ser buenos, hermano Prudencio! Siento una caridad en el pecho que casi me asfixia. Gracias a nuestra desinteresada campaña de recolección de prendas íntimas, el reino luce inmaculado.

 

PRUDENCIO CARADURA:

(Sacudiendo su ábaco gigante.) ¡Inmaculado, perfumado y facturado, hermano Pánfilo! Y como somos tan almas de Dios, sólo cobramos tres sacos de monedas de oro por cada docena de calzones que rescatamos de la misteriosa, oscura y terrible "Epidemia de la Mancha Negra". ¡Qué tragedia sanitaria más lucrativa!

 

DOÑA VÍBORA:

(Dando un golpe de abanico en el aire.) ¡Alabado sea el jabón de los Caradura! (Se acerca a Pánfilo y le guiña un ojo que parece un tic nervioso.) Diga usted, don Pánfilo... ¿ya floreció el árbol del cacao? Porque mis aplausos no se mueven si no hay combustible.

 

PÁNFILO CARADURA:

(Mirando a los lados con ojos de conspirador, saca de su levita una bolsa de terciopelo. Saca bombones dorados y los reparte.) Para mis damas de honor, oro puro comestible. Con cubierta de avellana de la alta alcurnia.

 

DOÑA VÍBORA:

(Oliendo el bombón con avaricia.) ¡Ay, qué olor a santidad! Por un bombón de éstos soy capaz de jurar ante el juez que los burros vuelan en escoba y que el Rey tiene los ojos derechos.

 

DOÑA CARCOMA:

(Poniéndose el audífono de hojalata en la boca de Pánfilo.) ¿Qué dice que vuela la ropa? ¿Se escaparon los calzones? ¡Atrápenlos, que muerden!

 

DOÑA TARÁNTULA:

(Que se ha acercado a la estatua del Rey Bizco. Intenta morder el cartel pegado pensando que es una oblea gigantesca.) ¡Oigan! Este merengue de pared está muy seco... ¡Y tiene letras! (Se ajusta los anteojos de alambre, se le caen, los recoge, los pone al revés.) ¡Santo cielo! ¡Mis ojos ven infamias! ¡Miren lo que escribió el mequetrefe de Pingolín!

 

DOÑA VÍBORA:

(Leyendo por encima del hombro de Tarántula.) ¡A ver! "Los Hermanos Caradura tienen la cara de cemento armado: su negocio benéfico es una estafa que apesta a queso de pata de cabra". ¡Virgen del Perpetuo Almidón!

 

PRUDENCIO CARADURA:

(Poniéndose verde, azul y luego amarillo pálido; las cuentas de su ábaco chocan del temblor.) ¡Infamia! ¡Calumnia! ¡Atentado contra el libre comercio del calzoncillo! ¡Clan Malvadón, defiendan sus bombones! ¡A él!

 

(DOÑA VÍBORA y DOÑA TARÁNTULA activan los resortes de sus abanicos, que empiezan a girar haciendo el ruido de un helicóptero viejo. Corren hacia PINGOLÍN, quien intenta huir, pero sus zapatos se han pegado al suelo por culpa del engrudo de tapioca.)

 

DOÑA VÍBORA:

¡Toma, revolucionario del lavado! (Le echa un puñado de polvos de pica-pica dentro del cuello de la camisa.) ¡Por ensuciar la propiedad pública con verdades no autorizadas!

 

DOÑA TARÁNTULA:

(Confundiendo la nariz de Pingolín con una manija.) ¡Gira la perilla! (Le amarra los cordones de los zapatos entre sí con un nudo marinero y le pinta un bigote de chapopote usando la brocha del engrudo.) ¡Aprende a respetar a los filántropos que endulzan nuestra vejez! ¡Buh, enemigo del progreso textil!

 

DOÑA CARCOMA:

(Llegando tarde, le da un golpe a Pingolín en el sombrero con su audífono de hojalata.) ¡Toma tu merecido, calcetín desparpajado! ¿Quién quiere té de manzanilla?

 

PINGOLÍN:

(Saltando como un canguro epiléptico porque tiene los pies amarrados y rascándose la espalda contra la estatua del Rey.) ¡Ay, ay, ay! ¡Que me pica desde las pestañas hasta el árbol genealógico! ¡Viejas momias compradas con manteca de cacao! ¡Podrán hacerme bailar el baile del piojo, pero la verdad ya está pegada con engrudo de cola de dragón! ¡Ni con dinamita la despegan! ¡El pueblo sabrá a qué huelen sus fortunas!

 

(Los Caradura y las viejas huyen indignados tapándose las orejas mientras Pingolín cae de trasero dentro de su propia cubeta de engrudo.)

 

 

ESCENA SEGUNDA: La revuelta de Los Sin-Clan y el hedor real

 

(Anochece en la plaza. Los carteles de Pingolín brillan con una luz verde fantasmal porque les puso polvo de luciérnaga mutante. PINGOLÍN está sentado en la fuente, todavía pegado a la cubeta en su trasero, rascándose la oreja con una cuchara de madera de un metro de largo. Entran CHISPITA, CASCABEL y el grupo de Los Sin-Clan en formación de guerrilla ridícula, marchando agachados y haciendo sonar sartenes con sordina de trapo.)

 

CHISPITA:

(Dando una señal de alto con una cuchara sopera.) ¡Planeta Tierra llamando a Pingolín! Hemos leído tus carteles luminosos. Tienen buena ortografía y verdades como puños. Nosotros no somos del Clan Malvadón ni nos dejamos rellenar las muelas con bombones. ¡Estamos hasta el copete de que nuestros calzones de mudar amanezcan los martes con manchas sospechosas!

 

CASCABEL:

¡Y estamos de acuerdo! Mi tía abuela intentó lavar sus enaguas en el río y las viejas del Clan Malvadón la persiguieron a pedradas reglamentarias. Dicen que el agua bendita del río es propiedad exclusiva de su lavandería. ¡Aquí hay gato encerrado, perro amarrado y negocio cuadrado!

 

PINGOLÍN:

(Usando un embudo gigante en la boca como megáfono, lo que hace que su voz suene como una bocina rota.) ¡Chisss, silencio, ruidosos Sin-Clan! No hay ningún gato encerrado... ¡lo que hay es un felino podrido! Escondan sus sartenes y métanse detrás de los barriles de merengue de los jueves. ¡Ahí vienen los santos varones de la estafa!

 

(Todos se zambullen detrás de los barriles, dejando sólo los ojos a la vista. Entran en puntillas de ballet PÁNFILO y PRUDENCIO CARADURA. Cargan entre los dos una olla gigantesca de hierro negro que echa un vapor verde fosforito que deforma la luz del escenario. Detrás, en fila india, vienen las tres del Clan Malvadón, usando pinzas de colgar ropa en la nariz y cargando sacos de arpillera.)

 

PÁNFILO CARADURA:

(Riendo con una risa malvada que termina en tos de tísico.) ¡Je, je, je! Qué delicia de monopolio, hermano Prudencio. Mientras los idiotas del pueblo sueñan con los angelitos, nosotros salimos a bendecir sus tendederos. Saca el rociador de lodo de pantano.

 

PRUDENCIO CARADURA:

(Sacando una bomba de esmoquin con manguera.) ¡Rociador listo, hermano Pánfilo! Un toque de barro por aquí, una pincelada de fango por allá... ¡Y mañana decretamos la Fase Cuatro de la Epidemia Textil! ¡Tres monedas de oro por calzón desinfectado! Somos unos genios de la salud pública.

 

DOÑA VÍBORA:

(Hablando con voz gangosa por culpa de la pinza en la nariz.) Oiga, don Pánfilo, la patria agradece los bombones, pero la pócima que prepararon hoy para los calcetines nos está disolviendo el esmalte de las uñas. ¿Qué ingrediente secreto le pusieron a esa porquería?

 

PÁNFILO CARADURA:

(Inflándose como un pavo real.) ¡Ah, la alta cocina de la delincuencia! Como el público ya se estaba acostumbrando al olor a barro común, hoy innovamos. ¡Esta noche maceramos los calcetines en un caldo concentrado de pus de verruga de sapo viudo y extracto de vómito de gato maleducado que comió sardinas rancias! ¡Mañana esos calcetines van a salir corriendo solos y cobraremos el impuesto de captura!

 

(PÁNFILO levanta la tapa de la olla con un gran ademán dramático. Se escucha un efecto de sonido: un coro de ranas afinando instrumentos y un "¡PUAJ!" colectivo. Una luz amarilla inunda el escenario. En ese instante exacto, PINGOLÍN activa un resorte de su sombrero, que sale disparado y golpea la tapa de la olla, haciéndola sonar como un gong de iglesia. LOS SIN-CLAN saltan de los barriles encendiendo linternas potentes directas a las caras de los villanos.)

 

PINGOLÍN:

¡¡ALTO EN NOMBRE DE LA HIGIENE INTIMA, MANCHADORES NOCTURNOS!!

CHISPITA:

(Batiendo la olla exprés con un molinillo de chocolate.) ¡Con las manos en el barro y las narices en la podredumbre!

 

CASCABEL:

(Haciendo sonar un silbato de árbitro.) ¡Despierten, dormilones de Nunca-Jamás-Volverás-Atrás! ¡Saquen las cabezas o se les quemará el colchón!

(Se abren en cadena una docena de ventanas artificiales en el fondo. Asoman cabezas con gorros de dormir de rayas, camisones largos y rulos gigantes.)

 

PINGOLÍN:

(Subiéndose a la estatua del Rey Bizco, quedando cara a cara con el bronce.) ¡Mirad, pueblo soberano! ¡Aquí tenéis a vuestros benefactores! Los Hermanos Caradura, los santos del jabón, son los mismos que les ensucian los calzones a medianoche y les fumigan los calcetines con pus de sapo para que el Clan Malvadón les vacíe los bolsillos a la mañana siguiente. ¡Y todo por unos chocolates que tienen más cianuro que cacao!

 

PRUDENCIO CARADURA:

(Temblando tanto que se le caen los pantalones, dejando ver unos calzones largos amarillos con corazones rojos.) ¡Mentira! ¡Es una conspiración de la competencia! ¡Esto no es vómito de gato, es... es loción francesa con notas campestres de felino audaz!

 

CHISPITA:

(Tomando la olla con un trapo y pasándola por debajo de las ventanas del público.) ¡A ver, vecinos, huelan la loción francesa! ¡Disfruten el perfume de la alcurnia!

 

VOCES EN LAS VENTANAS:

• ¡Puaj! ¡Eso huele al demonio después de comer cebolla!

• ¡Mis calzones de encaje belga!

• ¡Ladrones! ¡Que los metan en la tina sin burbujas!

• ¡Devuelvan mis monedas de oro!

 

ESCENA TERCERA: El veredicto del cepillo de cerdas duras

 

(Los vecinos bajan de las ventanas armados con plumeros, escobas y rodillos de cocina. Rodean a los cinco villanos. DOÑA VÍBORA y DOÑA TARÁNTULA intentan esconder los sacos de bombones, pero DOÑA TARÁNTULA, presa del pánico, se traga tres bombones con todo y envoltura de aluminio y se le queda pegada la mandíbula, haciendo ruidos de foca enfadada: "¡Mmmph! ¡Mmmph!".)

 

PINGOLÍN:

(Haciendo sonar una campana de vaca para pedir orden.) ¡Silencio en la corte de la ropa sucia! Como descubridor oficial del Gran Timo del Calzón Embadurnado, y con el sindicato ruidoso de Los Sin-Clan de mi lado, dicto sentencia inapelable para salvar las narices de la patria.

 

PÁNFILO CARADURA:

(De rodillas, llorando lágrimas de utilería.) ¡Piedad, Pingolín! ¡Ten piedad de nuestras levitas! Somos de piel delicada y alérgicos al trabajo manual.

 

PINGOLÍN:

¡Tienen dos caminos, señores estafadores! El primero es el Castigo Muy-Muy-Malo del Reino: vivir tres años dentro de un calcetín de lana de oveja sarnosa, empapados en su propia salsa de pus de sapo, mientras un coro de doce cabras montesas les lame las plantas de los pies al ritmo de un vals vienés.

 

LOS CARADURA Y LAS VIEJAS:

(Gritando juntos, arrodillados en círculo.) ¡¡Nooooo! ¡Las cabras melómanas noooo! ¡Piedad!

 

PINGOLÍN:

¡Entonces queda la opción B! Desde este preciso segundo, y durante los próximos cincuenta años con sus respectivos bisiestos, los Hermanos Caradura y las distinguidas damas del Clan Malvadón lavarán, frotarán, enjuagarán, almidonarán y plancharán —con raya perfecta— todos los calzones, calcetines, pañuelos de mocos y fajas reductoras de todo el reino. ¡Y lo harán gratis! ¿Y saben qué usarán como herramienta? (Saca cinco cepillos de dientes minúsculos de su bolsillo.) ¡Sus propios cepillos de dientes de cerdas duras!

 

DOÑA VÍBORA:

(Entregando los sacos de monedas con los ojos llorosos.) ¡Traigan los cepillos! ¡Traigan el cloro! ¡Pero mantengan a los caprinos lejos de mis juanetes!

 

(CHISPITA y CASCABEL, con movimientos coreografiados de sargentos, les amarran delantales hechos con los carteles de Pingolín. Les colocan cinco tinas gigantes de madera del frente. Los villanos se meten de rodillas en las tinas y empiezan a frotar calcetines humeantes a una velocidad frenética, haciendo un ritmo percusivo con los cepillos de dientes: Chiqui-chiqui-chi, chiqui-chiqui-cha.)

 

PINGOLÍN:

(Sentándose en el trono improvisado de la fuente, abriendo un bombón dorado que sí era de chocolate real.) ¡Froten con ritmo, Caraduras míos! ¡Que ese calcetín de rombos todavía tiene olor a felino delincuente! Y que les sirva de moraleja para el resto de sus vidas miserables... (Al público, apuntando con el chocolate.) ¡Porque quien ensucia el calzón ajeno por una moneda de plata... termina lavando calzoncillos gratis toda la quincena!

 

(Estalla una tormenta de confeti dorado y espuma de jabón artificial desde el techo. Los Sin-Clan tocan una marcha triunfal con sartenes y ollas. Los villanos estornudan burbujas gigantes por la nariz mientras cae el...)

 

TELÓN

 

EL GRAN ESCÁNDALO DE LOS CALZONES REALES. © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

 

 

 

 

 

Heroes: The Return to Netflix of the Landmark that Humanized the Myth.

A SECURE POSITION

A SECURE POSITION
a-secure-position-medical-farce-absurd.

HEROES

HEROES
HÉROES

Entradas populares

RESEÑA DE LA PELÍCULA

RESEÑA DE LA PELÍCULA
AMORES MATERIALISTAS

CUMBRES BORRASCOSAS 2026

CUMBRES BORRASCOSAS 2026
CRÓNICA CINEMATOGRÁFICA/EN: CINEDEBATE

Reseña de Half Man en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS

Reseña de Half Man en CINEDEBATE: LOS SEIS EPISODIOS
UPDATE episodio 6. FINAL DE SERIE