SOR JUANA,
EL EMPEÑO DE LA SOMBRA
Drama Barroco en Dos Actos
por Gavarre Benjamin
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REPARTO Y CARACTERIZACIÓN
- JUANITA (La Niña): Túnica sencilla, pies descalzos, cabello corto "trasquilado". Una fijeza en la mirada que asusta.
- JUANA INÉS (La Cortesana): Sedas pesadas, escote cuadrado, el cabello en rizos elaborados. Es el triunfo de la forma.
- SOR JUANA (La Monja): Viste una túnica de lana blanca, sin el escudo pectoral gigante, con un velo ligero y caído que deja ver parte de su cabello encanecido. Es una mujer en su taller, no en un altar.
- LA MUERTE: Una presencia constante, vestida con la elegancia de una viuda eterna.
- FRANCISCO DE AGUIAR Y SEIJAS: El Arzobispo. Una autoridad gélida, no grita, sentencia.
- ANTONIO NÚÑEZ DE MIRANDA: El Confesor. Un hombre que ama el alma de Juana pero teme su mente; su conflicto es el de un padre que cree que debe cegar a su hija para salvarla.
- LISI (MARÍA LUISA): La Virreina. Un refugio de seda y voluntad.
ACTO PRIMERO: EL ESPEJO Y EL BARRO
ESCENA 0: EL RETRATO Y LAS CALAVERAS
ESCENARIO: La celda. Sobre la mesa, varias calaveritas de azúcar con nombres: Juana, Lisi, Antonio. En el centro, el retrato cubierto.
MÚSICA: Polifonía vocal sin instrumentos, un murmullo de voces sagradas.
(SOR JUANA entra, se quita un chal pesado y se queda en su túnica de trabajo. JUANITA y JUANA INÉS emergen de las esquinas, mirando las calaveras).
- JUANITA: (Tomando una calavera) Esta dice "Juana". ¿Es para comer o para recordar?
- JUANA INÉS: Es para endulzar el miedo, pequeña.
- SOR JUANA: (Descubriendo el cuadro) «Este que ves, engaño colorido... es un vano artificio del cuidado... es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.»
- JUANA INÉS: El pintor me robó los insomnios. Me dejó esta cara de porcelana que no sabe lo que cuesta una rima.
- JUANITA: (A Sor Juana) ¿Por qué tienes los dedos negros de tinta? Yo quería que mis manos fueran blancas para tocar las estrellas.
- SOR JUANA: Porque las estrellas, niña, solo se alcanzan manchándose con el mundo.
ESCENA I: LA SOMBRA DEL CONFESOR
ESCENARIO: Un rincón de la celda que parece un confesionario. ANTONIO NÚÑEZ DE MIRANDA sostiene un silicio.
- NÚÑEZ: No puedo defenderos más, Juana. El Arzobispo lee vuestras comedias y ve en cada verso una grieta en los muros de la Iglesia.
- SOR JUANA: ¿Qué grieta puede abrir un verso que busca la armonía del universo, Padre Antonio?
- NÚÑEZ: La grieta de la soberbia. Queréis saberlo todo, y el saber es un mar donde las mujeres naufragan. «Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia.» Usáis vuestras propias redondillas contra el orden que os protege.
- JUANA INÉS: (Acercándose a Núñez) Me buscasteis para la salvación, pero os deleitasteis con mi fama. Me pedisteis que fuera Lucrecia, pero presumisteis de vuestra Tais ante la Corte.
- NÚÑEZ: (Sincero, dolido) Os pedí que fuerais santa para no tener que veros arder. Si vuestra pluma no calla, yo mismo tendré que entregaros al fuego del silencio.
ESCENA II: LA SENTENCIA DE SEIJAS
ESCENARIO: Oratorio del Arzobispo. Penumbra espesa.
- AGUIAR Y SEIJAS: Francisco de Aguiar y Seijas. Mi nombre es una advertencia. He venido a aguar los incendios de la vanidad. Esta mujer no es una monja, es un teatro con hábito.
- NÚÑEZ: Es un ingenio prodigioso, Excelencia...
- AGUIAR Y SEIJAS: (Cortante) El prodigio es un monstruo si no sirve a la obediencia. Ella mide el cielo con un astrolabio mientras el pueblo muere de ignorancia. Voy a quitarle los juguetes. Que su celda sea, por fin, una tumba para su orgullo.
ESCENA III: EL LOCUTORIO DE LAS ROSAS
ESCENARIO: Espacio dividido por una reja ligera. LISI y SOR JUANA se miran. Sor Juana no lleva el medallón, solo una cruz sencilla de madera.
- SOR JUANA: «Este amoroso tormento que en mi corazón se ve...»
- LISI: María Luisa, Juana. Llámame María Luisa, que la Virreina se queda fuera de estos muros.
- SOR JUANA: «Divina Lysi mía, perdonad si os confundo con el cielo...» Pero el cielo está cerrando sus puertas. Seijas ha prohibido mis libros.
- LISI: (Aferrando la reja) No podrán prohibir tu memoria. He mandado tus manuscritos a España. Allí serás el Fénix; aquí, en esta tierra de sombras, serás la luz que ellos no pudieron soportar.
ACTO SEGUNDO: EL DESPOJO Y EL SUEÑO
ESCENA IV: EL ESPEJO DE CASTAÑO
ESCENARIO: Las tres Juanas juegan con telas de colores. Ríen, pero es una risa nerviosa.
- JUANA INÉS (Como CASTAÑO): «¿Quién dirá que soy hombre? ¡Ni yo mismo! Me miro en este espejo y hallo un abismo de belleza...»
- JUANITA: (Poniéndose un bigote de carbón) ¡Vaya de faldellín! ¡Vaya de manto!
- SOR JUANA: (Mirándolas) ¿Lo veis? El hombre se viste de mujer para burlar la risa; yo me vestí de monja para burlar la muerte del pensamiento. Al final, todos somos un disfraz que se pudre. ¿Qué queda cuando nos quitamos la máscara, niña?
- JUANITA: Queda el hambre, Juana. El hambre de saber quién puso la luz en la vela.
ESCENA V: LA FIRMA CON SANGRE
ESCENARIO: La celda vacía. LA MUERTE sostiene el tintero. SEIJAS y NÚÑEZ esperan como jueces.
- AGUIAR Y SEIJAS: Firma, Juana. Entrega tu biblioteca. Vende tu astrolabio.
- SOR JUANA: (Se punza el dedo. El silencio es absoluto). Con esta sangre sello mi derrota. «Aquí termina la Fama. Yo, la peor de todas.»
- NÚÑEZ: (Casi en un susurro) Al fin... la paz.
- SOR JUANA: No, Padre. Al fin... el desierto. Pero en el desierto es donde mejor se escuchan las estrellas.
ESCENA VI: EL CONCLAVE TRASCENDENTE
ESCENARIO: Un espacio blanco, infinito. Las tres Juanas se encuentran frente a frente. Se miran con un horror sagrado.
- JUANITA: (Tocando la cara de Sor Juana) Tienes arrugas... como los mapas viejos. ¿Eres yo?
- SOR JUANA: Soy lo que quedó de tus preguntas, pequeña.
- JUANA INÉS: (Mirándose las manos) Yo tenía anillos de rubíes... y ahora solo tengo manchas de sangre y vinagre. ¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo permitimos que nos encerraran en este cuerpo, en este siglo?
- SOR JUANA: No nos encerraron. Nosotras elegimos este disfraz para que nuestra voz no muriera con nosotras.
- JUANITA: Pero me duele. Siento que me han borrado el nombre antes de aprender a escribirlo bien.
- SOR JUANA: (Abrazándolas) Miradnos. Tú eras la semilla, tú el incendio y yo soy la ceniza. Pero la ceniza es lo único que el viento puede llevarse a todas partes. Nos arrebataron la vida, sí... pero nos convertimos en el libro que ellos nunca podrán cerrar. ¿Qué queda cuando te quitas el disfraz?
- JUANA INÉS: Queda el vuelo.
- JUANITA: Queda la duda.
- SOR JUANA: Queda el sueño.
ESCENA VII: FINAL - EL SUEÑO Y LA PESTE
ESCENARIO: La celda gris. LA MUERTE apaga las velas una a una.
- SOR JUANA: ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra... Que el mayor bien es pequeño, que toda la vida es sueño... y los sueños, sueños son.
(Juana cae. Los gatos maúllan una sola vez, largo y profundo).
EPÍLOGO:
(JUANA INÉS aparece en el fondo, radiante, sin hábito, sosteniendo una calaverita de azúcar. Una niña se oye recitar en off, como un susurro del futuro).
- VOZ EN OFF: «Hombres necios que acusáis...»
- LA MUERTE: (Al público) ¡Paso a la Décima Musa, Fénix de América! La función... apenas comienza.
OSCURO TOTAL.