¡QUE TRABAJEN LOS BOBOS!
(O el Manifiesto EN CONTRA DE LA EVIDENTE CORRUPCIÓN DEL FIFE)
Farsa sofista y estrambótica
¡QUE TRABAJEN LOS BOBOS! © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
PRÓLOGO DEL AUTOR
O Advertencia Crítica para la Resistencia ante el abuso mediático de las corporaciones siniestras [Sin gota de teorías conspirativas].
El ser humano contemporáneo padece la neurosis del encasillamiento. Nos han condenado a habitar un cuadrado cliché donde la identidad se reduce al renglón de una tarjeta de presentación: “Yo soy mi profesión”, repetimos como un mantra de autoengaño, mientras cargamos a cuestas las expectativas ajenas, las hipotecas de la colonia Roma y la corrupción sistémica de un mundo que premia al tramposo y castiga al ingenuo.
Esta pieza no es una comedia de oficina; es el registro de una iluminación maniática. Cuando Pipo, un impoluto Auditor de Procesos, descubre a través de la pantalla que las altas esferas del balompié mundial (el omnipresente FIFE) operan bajo la descarada lógica del sofisma, la brutal impunidad y el cinismo absoluto, sufre una catarsis mística. Al comprender que la honestidad es un acto de estupidez rentable para los de arriba (Fabricas de dólares), decide declarar el Embargo Moral de su Fuerza de Trabajo.
Su huelga existencial es radical: no hará home office, no ensuciará camisas, no volverá a ponerse zapatos. Al borrarse del escenario, Pipo rompe la homeostasis de su hogar y obliga al eslabón parásito de su cadena alimenticia —su esposa Engracia, atrapada en el materialismo, y su cuñado Ildefonso, un gurú de la charlatanería New Age— a salir a la calle a buscar el sustento.
Lo que sigue es una digna heredera de la gran farsa mística mexicana (aquella que respira en los cuentos de Juan Rulfo o en el cine satírico de Alberto Isaac). Al arrojar a los suyos al libre mercado de la mentira, Pipo no solo desata una delirante mina de oro basada en la venta de "Agua Bendita Deshidratada", sino que termina erigiéndose como el monarca absoluto de su propio sofá: un santo laico, con corona de botes de yogur y capa de peluche de tigre, que rechaza el éxito corporativo global simplemente porque el poder absoluto le exigiría el horror supremo de volver a usar zapatos.
En espera de que este diáfano vaso de agua cristalina —sin polvos mágicos (Ni de otro tipo eh, no es la intención) ni bendiciones divinas— para sacudir el polvo de la rutina y auditar, de una vez por todas, nuestra propia existencia, a la que le uuurge un crecimiento interior, y no hablamos de tumores eh. 😉
PERSONAJES:
- PIPO (30s tardíos): Empleado ejemplar, Auditor de Procesos. Es temido por todos en su trabajo porque es incorruptible; ha mandado a varios a investigaciones de carácter criminal. Pero trae la música por dentro (y es Heavy Metal). Viste traje formal impecable, abotonado, corbata perfecta... pero está completamente descalzo. Su actitud no es de apatía, sino de una lucidez maniática y casi mística.
- ENGRACIA (30s): Su esposa. Neurótica, atrapada en la hipoteca, las apariencias sociales y el miedo a la pobreza.
- ILDEFONSO (20s tardíos): Hermano menor de Engracia. Parásito profesional, aspirante a gurú de estilo de vida, dramático; manipula con el chantaje emocional.
- LA TELEVISIÓN (VOCES EN OFF / CORO):
- EL REPORTERO: Periodista deportivo de voz engolada y obsequiosa.
- EL LÍDER DEL FIFE: El burócrata supremo. Cínico, pomposo y experto en sofismas.
- REIMÁN: Superestrella del fútbol de Cabo Verde. Caprichoso, intocable, neurótico y narcisista.
ESPACIO:
La sala de estar de un departamento modesto pero pretencioso en la colonia Roma, Ciudad de México. Hay un sofá amplio en el centro. Una mesa ratona atiborrada de bloques de hojas, servilletas usadas, plumones, botes vacíos de yogur griego, palomitas de maíz y un matamoscas eléctrico que emite una luz azul tenue. Una televisión de gran tamaño domina la sala.
ACTO ÚNICO
ESCENA 1: La Teoría del Embargo
(Al abrir el telón, las cortinas están cerradas a cal y canto, dejando entrar apenas hilos de luz matutina. PIPO está en el sofá. Viste traje completo, corbata apretada hasta el cuello, pero está DESCALZO. Tiene las piernas cruzadas en una postura casi de meditación, una libreta sobre las rodillas y escribe a toda velocidad mientras come yogur griego a cucharadas y lo alterna con palomitas. La Televisión está encendida a volumen alto).
TELEVISIÓN (REPORTERO): ...¡Transmitiendo en vivo y en exclusiva desde la sede central del FIFE, el Planeta Internacional de Balompié Ejecutivo! La polémica no se detiene a tres días de la Gran Final. El mundo del deporte contiene el aliento. Señor Líder del FIFE, la repetición en cámara lenta de Inteligencia Artificial es innegable: el árbitro central empujó el balón con la mano izquierda dentro del área chica, le metió el pie al portero rival, y luego sopló con un popote para meter la pelota en la red y darle el gol del triunfo al Equipo de Cabo Verde. ¿Qué responde ante esta abierta, flagrante y descarada violación al reglamento mundial?
PIPO: (Pausa la cuchara a medio camino del bote de yogur. Sus ojos se abren con una devoción casi religiosa) Escucha eso, Pipo... escucha esa maravillosa orquestación de la mentira.
TELEVISIÓN (LÍDER DEL FIFE): (Voz serena, engolada, de político profesional) Estimado amigo de la prensa y apreciada audiencia que nos sintoniza desde sus pequeños e insignificantes hogares: ustedes incurren en el error de la física elemental y el resentimiento social. La mano del árbitro no empujó el balón; el balón, en una demostración inédita de atracción magnética, gravedad cuántica y justicia intrínseca, buscó la extremidad del colegiado. El árbitro no cometió una falta, fue un canalizador metafísico. El FIFE no tolera las trampas; el FIFE administra la inevitabilidad del éxito de quienes pagan más derechos de transmisión.
PIPO: (Anota frenéticamente en la libreta, fascinado) "Administrar la inevitabilidad del éxito". ¡Sublime! ¡Atracción magnética del reglamento! ¡Qué genialidad de la delincuencia organizada!
TELEVISIÓN (REPORTERO): ¡Pero señor Líder! ¡Los once jugadores del equipo rival fueron expulsados, encarcelados y boletinados por la Interpol tras reclamar que la pelota estaba ponchada y que el árbitro traía la camiseta de Cabo Verde puesta debajo del uniforme!
TELEVISIÓN (REIMÁN): (Voz chillona, neurótica, irrumpiendo en el micrófono) ¡Al intocable Reimán nadie le cuestiona el aire de sus balones ni el flujo de sus cuentas en Suiza! Mi sola presencia en la cancha genera un microclima de perfección táctica que altera las leyes de la FIFA y del SAT. Cabo Verde no gana por trampas, Cabo Verde gana porque somos ontológicamente geniales y compramos los derechos de la verdad. ¡Si la realidad no coincide con nuestra victoria, la realidad es la que está mal arbitrada y debe ser clausurada por desacato! ¡Qué me miras, bobo! ¡La verdad es un concepto para gente sin contratos multimillonarios!
PIPO: (Se pone de pie de un salto sobre el sofá. Eleva la libreta como si fuera la tabla de los Diez Mandamientos) ¡Acepto la revelación! ¡Acepto el nuevo evangelio del descaro! (Grita hacia la televisión) ¡Gracias, oh dioses de la burocracia cínica! ¡Me han abierto los ojos!
(PIPO se sienta de nuevo de un golpe, agarra un marcador rojo grueso y tacha la primera página de su libreta con una cruz enorme).
PIPO: (Para sí mismo, en un susurro triunfal) Se acabó. Diez años de Auditor de Procesos. Diez años de ser el empleado perfecto, el monje de la normatividad, el terror de los directivos que desvían fondos. Un puesto que nadie en esta maldita empresa acaba de comprender, pero al que le tienen miedo como si fuera Recursos Humanos en día de recorte. Diez años de ser un trabajador sano, impoluto, orgulloso de pagar mis impuestos a tiempo, valorado por mí mismo por llegar cinco minutos antes de las ocho de la mañana. ¡Asombrado de nunca jamás haberme enfermado! Y si me daba influenza, ¡asistía con el consabido cubrebocas a toserle al Excel! ¿And everything for what? ¿Y todo para qué? (Canta con sarcasmo) ¿Y todo para qué?… ¡Para alimentar un sistema donde la mano del árbitro es gravedad y el fraude es una ciencia exacta! Si los dueños del mundo no tienen vergüenza, ¿por qué habría de tenerla yo? He auditado los procesos del universo y el dictamen es claro: la honestidad no es rentable. ¿Qué me miras, bobo? What the hell! El contrato social se ha roto. Declaro, a partir de este instante, el Embargo Moral de mi Fuerza de Trabajo y clausuro mi productividad por falta de materia ética. Ya no voy a la oficina. Y no, no me voy a disculpar... ¡Oyeron!
(Entra ENGRACIA, apuradísima, poniéndose un arete, cargando una bolsa de mano imitación de marca y un saco sobre el brazo).
ENGRACIA: ¡Pipo, por el amor de Dios! ¿Qué hace la televisión prendida a todo volumen a las cinco para las ocho? ¡Vas a llegar tardísimo a la oficina! Tu jefe llamó hace diez minutos al teléfono fijo. Me preguntó si te traías algo entre manos, que si ibas a acusar a algún pillo esta semana. Estaba realmente preocupado, ¿entiendes? No será que el jefe también anda en algo... ¡Ponte los zapatos, órale! ¡Ándele!
PIPO: (Sin mirarla, haciendo una gráfica circular con el dedo en la pantalla de la TV) Engracia, dile a mi jefe que ya sé que anda en muchos enjuagues chiquitos, que altera las facturas de la papelería y los viáticos de sus viajes a Taxco. Dile que él cree que si llego a notarlo no voy a decir nada porque es mi "incorruptible jefe". Pero avísale que he entrado en Fase de Embargo. Que no se preocupe, porque ya no pienso ocuparme de él. Sí, ya sé que ocupar de él y preocuparse son parecidas... ¡Y qué!
ENGRACIA: ¿Embargo? ¿De qué hablas? ¿Entonces tu jefe es culpable? Roba, pero roba poquito... ¿Y no lo vas a denunciar? Claro, como es tu jefe... ¡Pero y nosotros! ¿Estamos en problemas? ¿El banco amenaza con embargarnos? ¡¿Me quieren cobrar la súper deuda de la tarjeta?! ¡¿Nos van a dejar sin el coche?! ¡Nooooo!
PIPO: No, Engracia. El banco no nos va a embargar a nosotros; yo embargué mi utilidad. He decidido embargarme a mí mismo. Yo mismo me quito a mí mismo del escenario. Me borro, ya no estoy, ya me fui… No volveré a pisar esa oficina. Ya no voy a ser el chismoso corporativo, el vigilante del proceso, porque descubrí que todos, desde el Líder del FIFE hasta el que surte los garrafones, hacen trampa y les pagan por ello.
ENGRACIA: (Incapaz de procesarlo, se congela a mitad de ponerse el otro arete) ¿Qué? ¿Te corrieron? ¡Dime que no te corrieron!
PIPO: ¿Correr al artífice de la verdad? Imposible. Me retiré voluntariamente del circo de los ingenuos. Mira la televisión, Engracia. Observa a la élite. Si los dueños del mundo prosperan negando lo evidente y cobrando millones por el engaño, trabajar con honestidad es un acto de esutpidez severa, un pecado psicotrópico. Yo ya pagué diez años de cuota moral en esta casa. Ahora me toca sentarme en el centro del sistema a diseñar la resistencia de la hueva.
ENGRACIA: ¡Pipo, estás delirando! ¡Tenemos la hipoteca de este departamento en la Roma! ¡El mantenimiento! ¡La luz! ¡El supermercado orgánico! ¡Mis cremas antiedad! ¡No podemos pagarle al banco con los circulitos que dibujas en la tele!
PIPO: La necesidad es una construcción falaz, esposa mía. Si el proveedor histórico suspende el servicio por causa de fuerza mayor —a saber, la podredumbre ética del universo—, la responsabilidad de la subsistencia recae automáticamente en el eslabón secundario de la cadena: tú.
ENGRACIA: Pero qué tanto dices… Falaz qué… ¿Yo? ¡Pero si yo siempre he hecho que este hogar funcione!
PIPO: Si yo no salgo a trabajar, no ensucio camisas. Si no ensucio camisas, no hay ropa que planchar. Si no hay ropa que planchar, tu administración doméstica pierde un ochenta por ciento de su volumen operativo. Ergo: tu puesto ha sido reestructurado por baja productividad. Estás oficialmente desempleada en el rubro doméstico y contratada en el rubro de consecución de capitales de la calle. ¡Hazme unos huevos! Duros, sin sal, como mi nueva filosofía.
(Entra ILDEFONSO en bata de seda falsa, despeinado, sosteniendo una taza de té y con parches de colágeno bajo los ojos).
ILDEFONSO: ¡Por favor! Es imposible dormir con tanto ruido… ¿Qué tanto gritan? Engracia, dile a tu esposo que le baje tres rayitas a su estrés, que parece escuadro, jo, jo. Cuñado, me vas a arruinar el desayuno, ya me echaste a perder mi lento despertar, mi meditación matutina de alineación de chakras financieros.
PIPO: (Sonríe con una malicia serena) ¡Ah! ¡El aprovechado mayor del ecosistema! Pasa, Ildetonto, toma asiento en la asamblea del nuevo orden.
ILDEFONSO: (Se indigna dramáticamente) ¡Es Ildefonso! Eh, no te pases, ¿eh?… ¡Il-de-fon-so! Y no soy ningún aprovechadito, soy un artista conceptual, soy una promesa digital que pronto tendrá la mejor entrada en Wikiwiki. Ildefonso Torretorija…. Ya me vi… Y oye, ya vi también que aquí pasa algo muy raro… Engracia, ¿por qué este hombre no está en su trabajo persiguiendo fraudes y trampas de millennials y centennials perezosos?
ENGRACIA: ¡Porque dice que entró en embargo moral y que ahora yo tengo que mantener la casa! Él mismo se quitó a mí mismo... digo, a sí mismo, se quitó del escenario, se borró, ya no estoy, ya me fui… ¡Y no va a volver a su oficina!
ILDEFONSO: (Escandalizado, llevándose la mano al pecho) ¡Inaudito! ¡Egoísmo en estado puro! Qué miserable eres, Pipo. ¿Acaso no sabes que la familia es una institución sagrada fundada en la división de la economía? Tú trabajas duro y los demás te aportamos cohesión vital, lazos afectivos profundos, inspiración para la juventud y un modelo de comportamiento estético. Si tú dejas de trabajar, rompes la homeostasis del clan. ¡And that stresses me out! ¡Y si me estreso, se me inflama el colon! ¿Quieres ser el responsable del colapso de mi colon? ¿Quieres que produzca desagradables gases? Son horribles, ¿eh?, ni yo mismo los aguanto... ¡Oye, qué haces!
PIPO: (Se levanta del sofá con parsimonia. Camina hacia la mesa ratona y toma con ambas manos el MATAMOSCAS ELÉCTRICO. Lo enciende. El aparato emite un zumbido amenazante y una luz azul violenta: ¡ZAP! ¡ZAP!) Ya estuvo. Suficiente descaro de parásitos. Sofistas burdos… Se acabó. Como dicen en mi pueblo: se me van directito a la chingada.
ILDEFONSO: (Da un brinco hacia atrás, tirando un poco de té) ¡Qué! Oye, no seas majadero… ¡Oye! ¿Qué haces con ese artefacto del demonio vil? Eso mata mosquitos, moscas, arañas... pero quema la piel, ¡no te acerques!
PIPO: Esto, mi querido Ilde-bobo, es el corrector de procesos y conductas abusivas. El mazo del juez que decide quién se pone a trabajar sí o sí, y empieza a aportar su dinerito en esta casa. O se largan, ya saben… a la porra.
ENGRACIA: Pipo, apaga eso… No somos mosquitos... Nos vas a dejar marcas en la piel… Y me he gastado fortunas en tratamientos dermatológicos...
PIPO: ¡Silencio en la sala de auditoría! (Da un raquetazo al aire. ¡ZAP!) Puesto que el mundo exterior se rige por la fuerza del sofisma y el castigo al ingenuo, en esta casa aplicaremos la misma doctrina. A partir de este segundo, la vivienda, la luz, el agua caliente, el papel higiénico y la clave del Wi-Fi quedan congelados bajo mi jurisdicción. El que quiera disfrutar de los bienes de este reino... tendrá que salir a la calle, inventar una patraña comercial creíble y traer tributo monetario.
ILDEFONSO: ¡Yo no puedo trabajar en la calle! Soy demasiado frágil para la fuerza laboral tradicional. El asfalto destruye mi aura. Too much noise.
PIPO: (Avanza un paso, haciendo zumbar el matamoscas cerca de las orejas de Ildefonso. ¡ZAP!) Tu aura se va a fortalecer a golpes de realidad, cuñadito. Si el Líder del FIFE vendió la idea de que la pelota busca la mano por atracción gravitacional, tú vas a salir a la colonia Roma y vas a vender el producto más absurdo que se te ocurra. ¡Aplica tu mercadotecnia de mentiras!
ILDEFONSO: (Acorralado contra la pared, sudando) ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Inventaré algo! ¡Daré talleres de "Caminata de Alta Costura Espiritual" en el Parque México! Le diré a los hipsters que si caminan erguidos hacia el norte mientras piensan en dinero atraen la abundancia cuántica del universo. ¡Cobraré quinientos pesos por sesión!
PIPO: (Asiente con frialdad) Va. Aceptable. Creativo, tramposo y sin valor real. ¿And you, Engracia?
ENGRACIA: (Llorando de rabia) ¡Yo no sé mentir, Pipo! ¡Fui educada por monjas ursulinas!
ILDEFONSO: ¡Ay, Engracia, no te hagas la santa, que bien que le mientes a la báscula! Ayúdame a empaquetar gis blanco molido en bolsitas ziploc y lo vendemos como "Agua Deshidratada de Manantial Andino". Solo hay que decirles que le agreguen agua pura para reconstituirla en su estado líquido original. ¡Oh, milagro de la física! ¡Los veganos de la Condesa nos van a comprar todo el stock!
PIPO: (Sonríe con orgullo maquiavélico) Agua en polvo… Brillante. Una estafa con sello de origen. Los sofistas al ataque. Tienen exactamente tres días. Les otorgo un capital inicial de inversión de riesgo. (Saca un billete de cien pesos del bolsillo de su saco y lo tira al suelo). Compren bolsitas, gises y lo que necesiten para perfumarse. Porque si vuelven aquí sin dinero... el matamoscas eléctrico será un dulce comparado con la auditoría física que les voy a aplicar...
(PIPO hace sonar el matamoscas. ¡ZAP! ¡ZAP! Engracia e Ildefonso gritan aterrados… se arrebatan el billete del suelo, se echan ambientador de lavanda por encima para "oler a éxito" y salen corriendo por la puerta principal, en absoluto pánico).
PIPO: (Se vuelve a acomodar en el sofá, cruza las piernas, toma su libreta y su cuchara de yogur) Que la fuerza del sofisma los acompañe.
ESCENA 2: El Imperio del Sofá
(Han transcurrido tres días. Las cortinas siguen cerradas, pero el departamento ha sufrido una metamorfosis estrafalaria. Hay flores caras en floreros improvisados con botes de yogur. PIPO viste exactamente el mismo traje, sin zapatos, pero ahora lleva una corona hecha con envases dorados de plástico y una cobija de tigre envuelta como capa real. Sobre la mesa ratona, un FRASCO DE VIDRIO GIGANTE rebosa de billetes de quinientos pesos y dólares. ILDEFONSO, a un lado, sostiene un bote de incienso de lavanda con copal cuántico para "purificar" las ganancias).
(La Televisión sigue prendida).
TELEVISIÓN (REPORTERO): ...¡Última hora! El movimiento comercial "Agua Bendita en Polvo de los Andes" desata el furor en los barrios del poniente de la Ciudad de México. Se rumora que hasta las celebridades del deporte la consumen para limpiar su karma físico...
PIPO: (Sopla su cuchara de yogur, complacido) La oferta y la demanda... qué hermosa poesía de la charlatanería.
(Se abre la puerta de golpe. Entran ENGRACIA e ILDEFONSO de una zancada. Visten ropas ostentosas, gafas oscuras de marca dentro de la casa y cargan bolsas de tiendas de lujo).
ILDEFONSO: (Cayendo de rodillas dramáticamente ante el sofá) ¡Oh, Gran Arquitecto del AutoEmbargo! ¡Traemos la cuota semanal completita! Dos días enteros de chinga en el Parque México, pero aquí está la lana, patrón.
ENGRACIA: ¡Pipo, es una locura! Vendimos trescientas bolsas de gis molido en la mañana. La gente hace fila en las bancas. Se venden solas… Nos consideran los santos del agua bendita de la sierra… De los Andes, de Cúcuta… ya tenemos todas esas variedades con polvo azul, amarillo y rosita para los diferentes tipos de aura. ¡Nos pidieron franquicias en Guadalajara y Monterrey!
PIPO: Depositen los recursos en el frasco fiscal… Y no se guarden nada, que los tengo bien vigilados vía GPS. De algo me sirvió haber sido el delator de chanchullos, enjuagues y corruptelas en mi antiguo trabajo… Sé rastrear el dinero.
(Engracia atiborra el frasco de vidrio con fajos de billetes).
ENGRACIA: Ya, ya, pinche avaro, no creas que no sé que nos espías, desgraciado cínico, malvado… Pero bueno, no puedo negar que vivimos mejor y con más ingresos que cuando trabajabas de esclavo en la empresa, ejem… Y bueno, a propósito, Pipo... Tengo algo importante que decirte… Ayer, cuando te fuiste al gimnasio a hacer tu meditación estática, vino tu exjefe a buscarte aquí al departamento. Quería ofrecerte la dirección general de la empresa con tal de que regresaras a auditar los fraudes de los demás. Le dije que estabas ocupado gobernando un imperio desde el sofá... y de paso le vendí tres bolsas de Agua en Polvo. ¡Me las pagó al triple como gasto de representación!
ILDEFONSO: ¡Pipo, por lo que más quieras, no se te ocurra volver a ponerte zapatos ni a buscar un trabajo de verdad! Si tú vuelves a la normalidad del asalariado, a nosotros se nos acaba la magia cuántica. Nos diste el regalo de la desfachatez absoluta. ¡Eres nuestro profeta del cinismo corporativo!
(Tocan a la puerta con golpes secos, autoritarios, rítmicos. Engracia abre con cuidado. Una mano enguantada le entrega un sobre dorado con el emblema reluciente del FIFE).
ENGRACIA: (Leyendo el documento con los ojos desorbitados) ¡No puede ser! ¡Pipo! ¡Es un decreto del mismísimo FIFE!
PIPO: (Sin inmutarse, masticando una palomita) ¿Qué quiere el alto mando de la podredumbre internacional de balompié?
ENGRACIA: ¡El jugador Reimán vio el reporte televisivo del "Agua Bendita en Polvo" y exige que te incorpores de inmediato como Asesor Jefe de Lógica, Excusas y Sofismas Tácticos para la Gran Final de Cabo Verde! Él quiere ser nombrado Santo, el "Santo Reimán del Balón de Oro Líquido y el Agua en Polvo", bendecida directamente por el Papa Gregorio. ¡Checa esto! ¡Te ofrecen un sueldo neto en francos suizos, un penthouse en Mónaco y otro en Manhattan… una limusina con chofer bilingüe y una oficina ejecutiva con jacuzzi en la sede central!
(Un silencio sepulcral domina la sala. Ildefonso y Engracia miran a Pipo conteniendo la respiración, con la boca abierta).
PIPO: (Se levanta despacio, con una parsimonia monárquica. Camina hacia el sobre dorado. Lo toma entre sus dedos descalzos. Mira el sueldo millonario. Mira el frasco de vidrio lleno de billetes de la Roma. Mira su bote vacío de yogur griego... y sonríe con una amargura y superioridad intelectual). ¿Todo eso?... ¿Con un ID de empleado? ¿Disponibilidad veinticuatro siete? ¿Y tendría que ponerme calzado formal de piel de becerro y apretarme la corbata nudo Windsor para salir a la calle todos los malditos días?
ENGRACIA: ¡Pues claro, Pipo! ¡Es la cima del poder mundial! Así se las gastan los grandes corporativos: viajan en avión privado a todos lados, no importa si es diario, y no importa si viajan solitos en una aeronave comercial rentada solo para ellos que contamina más que veinte fábricas de neumáticos Gordolín. ¡Es el éxito, Pipo!
PIPO: (Rompe la carta dorada en cuatro pedazos con una lentitud insultante y los deja caer con desprecio dentro del frasco de dinero) Qué absoluta falta de visión macroeconómica. Aceptar ese puesto me obligaría a reintegrarme a la maquinaria del sistema. Me convertiría en un simple empleado de lujo, un engranaje bañado en oro. Y un hombre con zapatos es un hombre esclavo.
(PIPO se vuelve a acomodar en el centro del sofá. Se ajusta con orgullo la corona de plástico dorado, toma su matamoscas eléctrico como si fuera un cetro real y se cubre majestuosamente con la cobija de tigre).
PIPO: Díganles a los altos ejecutivos del FIFE que su servidor se encuentra en Embargo Moral Permanente. Y ustedes dos... dejen de perder el tiempo y salgan a la calle a vender más gis molido. Que la industria de la bendición colectiva y la fe deshidratada está apenas empezando… está apenas empezando. Si alguien va a ser nombrado santo en este país, ese seré yo, no ese bobo caradura de Reimán. Y que me perdone Cabo Verde, pero yo estaba destinado para las grandes obras, los monopolios espirituales y los altos designios del Señor…
(Silencio total. PIPO asume la dignataria postura del "Santo del Agua Bendita Deshidratada". Su mirada se pierde en el infinito del poder absoluto mientras esboza una sonrisa siniestra bajo su corona de botes de yogur).
(ILDEFONSO y ENGRACIA, completamente deslumbrados y corrompidos por el dinero rápido, se prosternan de rodillas ante el reluciente santo con capa de peluche de tigre).
(En la televisión se enciende un anuncio febril y ruidoso del nuevo modelo de matamosquitos electrónicos de alta gama. En la pantalla, el mismísimo jugador REIMÁN lo activa en cámara lenta, matando mosquitos a diestra y siniestra con una sonrisa boba, alzadita y narcisista. La música comercial de la televisión inunda la sala a todo volumen, mientras la iluminación del escenario cambia a tonos azules y dorados, marcando un clímax triunfal, ridículo y estrambótico).
TELÓN FINAL
¡QUE TRABAJEN LOS BOBOS! © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0