domingo, 1 de marzo de 2026

NUEVO Y FAMOSO ENTREMÉS: LOS AMANTES DEL FRÍO

  

 

¡GRAN ESTRENO!


 

NUEVO Y FAMOSO ENTREMÉS:

 

LOS AMANTES DEL FRÍO

 

 


Representado por la Compañía de los Amantes del Frío.

Una obra de burlas, veras y abrazos patrióticos, donde se demuestra que donde hay mancebos y hay frío, sobra la teología y falta la manta.

¡Pasen y vean! Ni un alma saldrá herida, ni un linaje continuado.


ADVERTENCIA AL LECTOR

 

LECTOR DESOCUPADO Y CURIOSO:

 

No busques en estos renglones la severidad de los cánones, ni la sangre de los dramas extranjeros, que aquí no se gasta más pólvora que la del ingenio. Si el estilo te parece libre, considera que es hijo de la necesidad y del invierno, y que en este humilde entremés se celebra más la paz de un abrazo que la guerra de una herencia.

Bien sé que las malas lenguas —aquellas que ven pecados por el ojo de la llave— dirán que estos zagales andan por caminos torcidos; pero yo te digo que son mancebos de buen natural, víctimas de una "maniobra militar" mal explicada por un tío que tiene más batallas en el cuerpo que letras en el seso.

Lee, ríe y no juzgues. Que vuesa merced lo disfrute con la misma alegría con que yo lo he trazado, y que nunca te falte una buena manta ni un camarada para espantar el hielo.


 



ENTREMÉS:

 

LOS AMANTES DEL FRÍO

POR GAVARRE BENJAMIN

 

PERSONAJES:

·       DON GIOVANNI: Zagal místico, poeta de medio pelo y suspiros largos.

·       DON JUANITO: Zagal atlético, se hace el recio pero es de azúcar.

·       VÁZQUEZ: Criado pícaro, cínico y dueño de la verdad.

·       MARI-CURDA: La vecina de ojo largo y lengua de hacha.

·       EL TÍO DON PRUDENCIO: Viejo hidalgo, veterano de Flandes y corto de luces.



ESCENA I: El cuarto compartido de la Posada

(Entran GIOVANNI y JUANITO. GIOVANNI sostiene un libro y exhala un suspiro que casi apaga las velas. JUANITO se ajusta la capa con nerviosismo de potro. VÁZQUEZ, al fondo, limpia una bota con desgana mientras mira al público.)


GIOVANNI: (Lánguido) ¡Ay, Juanito! ¿No admiras cómo la Naturaleza, en su secreta arquitectura, une a los zagales en un lazo... apretadito, compartiendo la misma posada y el mismo aire?

JUANITO: (Tragando saliva) Sí, primo... digo, amigo... digo, Giovanni. Es un lazo de mucha elasticidad, como de parientes, aunque no seamos sino iguales mancebos. Aquí estamos, bajo el mismo techo, compartiendo habitación y... nada más. Aunque... a veces me falta el resuello si te acercas. Es el enfriamiento, seguro. O tanto polen que sale de los árboles de Castilla.

GIOVANNI: ¡Es una tentación del espíritu! Siento una inquietud, como la comezón que precede al desahogo de la vejiga... Me siento como quien cata un melón maduro en agosto: noto una marea interna, un vapor de colores amarillos y blancos que busca salida de mi interior ferviente. No sé si me explico, Juanito... pero tengo unas ganas de darte... de darte un abrazo de oso.

JUANITO: (Suspirando) ¡Válgame el cielo! Que a mí me sucede lo propio, zagal, ¡igualito que a ti!

VÁZQUEZ: (Aparte) Estos dos no necesitan un confesor, necesitan una ducha de agua helada en el Manzanares. ¡Qué sudores, Virgen del Perpetuo Socorro! Yo, como soy mozo suelto y sin compromisos, ya me haré cargo de mis propios desahogos cuando la ocasión pinte.



ESCENA II: El despertar húmedo

(De pronto, ambos pegan un brinco en sus sillas. Se miran con pánico.)

GIOVANNI: ¡Juanito! ¡Qué despertar tan... húmedo y confuso! He soñado que éramos dos fieras salvajes retozando en el mismo lago.

JUANITO: (Rojo como un tomate) ¡Yo soñé que éramos dos jinetes en un solo caballo, Giovanni! Y el caballo no tenía silla... ¡y yo me agarraba de donde podía para no caer al suelo! Te sujetaba con tal fuerza que no te soltaba ni ante el galope.

GIOVANNI: (Acercándose mucho) Espero que te sujetaras bien, zagal, y no sufrieras daño.

JUANITO: No caía, no... terminaba el galope en un lecho donde estabas tú. Primero me daba frío... y luego se me quitaba todo de golpe. ¡Ay, vete, Giovanni, que se me quema el jubón de puro calor!



ESCENA III: La Prueba de la Cama

(VÁZQUEZ trae un candelabro. Retira uno de los camastros y deja solo uno en el centro.)

VÁZQUEZ: Señores, la posada está que no cabe un alma por los peregrinos. El posadero se ha llevado el otro lecho, así que solo queda este camastro. Tendrán que dormir como dos sardinas en la misma banasta.

JUANITO: (Aterrado) ¡Yo no puedo! Que pateo en sueños como mula de carga.

GIOVANNI: ¡Y yo ronco en latín antiguo! Es muy molesto escuchar a Virgilio a medianoche.

JUANITO: Además, mis pies son témpanos del Norte. Te voy a enfriar la sangre, amigo.

GIOVANNI: ¡No importa! ¡Mi sangre hierve como puchero al fuego! ¡Vázquez, trae otra manta que nos cubra a los dos de una vez!

VÁZQUEZ: (Al público) Si traigo la manta, estos dos provocan un incendio forestal que ríete tú del Escorial.



ESCENA III-BIS: El Ojo de la Llave

(Los zagales intentan encajarse en la cama: uno pone una pierna, el otro la quita. Se abre la puerta y aparece MARI-CURDA con un rosario y un abanico.)

MARI-CURDA: (Santiguándose) ¡Ave María Purísima! ¡Esta posada huele a azufre! ¡Eh, caballeros! ¿Qué es ese "quita allá" y ese "pon aquí" que parece que ensayan un baile de moriscos en la sombra?

GIOVANNI: ¡Doña Mari-Curda! Que solo estamos... ¡acomodando las osamentas!

JUANITO: ¡Eso! Que mi amigo tiene el fémur muy aristocrático y no halla sitio.

MARI-CURDA: ¡Aristocrático dice el imberbe! ¡Que por el ojo de la llave parecían ustedes un nudo marinero de los que van a las Indias! ¡Qué suspiros! ¡Eso no es amistad, eso es jarana! ¡Me voy al Santo Oficio, que esto empieza en cama y termina en que se me olvidan las letanías!

JUANITO: ¡Señora, que somos dos varones! ¡Que no está en nuestra naturaleza ser amantes!

MARI-CURDA: ¡Peor me lo ponen! Si hablan de amantes es que ya han confesado sin que nadie les pregunte. ¡Lujuria! ¡Vicio! ¡Mañana sale esto en los romances de ciego!

(VÁZQUEZ le tapa la boca y la saca del brazo.)

VÁZQUEZ: ¡Calle vuesa merced! ¿Qué le parece, vecina, si me acompaña y hablamos de pasar nosotros la noche juntos? Que yo tengo mucha conversación...

MARI-CURDA: (Coqueta) ¿Y no será mucho pecado?

VÁZQUEZ: Usted calle la boca y yo cargo con el pecado, pero chitón con los muchachos, que son buenos zagales.



ESCENA IV: El Caos del Tío Prudencio

(Entra el TÍO DON PRUDENCIO, en camisón y con espada.)

TÍO PRUDENCIO: ¡Rayos y centellas! ¿A qué viene tanto grito, par de chavales?

JUANITO: ¡Tío! La vecina dice que dormir juntos es pecado mortal. ¡Que nos vamos al infierno por un roce de pies!

GIOVANNI: ¿Es una falta contra el Cielo, o es que la virtud se ha vuelto estrecha?

TÍO PRUDENCIO: (Riendo) ¡Bah! ¡Melindres de vieja sin consuelo! En mis tiempos de guerra, dormíamos tres bajo una sola manta, pasando piernas y brazos para que el hielo no nos segara las orejas. ¡Donde hay camaradería, no hay pecado! ¡Es espíritu colectivo!

JUANITO: ¿Entonces... se puede?

TÍO PRUDENCIO: ¡Se debe! Un chaval frío debe ser cobijado. Es ley de campaña.

GIOVANNI: ¿Pero si no hace frío? Porque si solo es cuando hace frío... cuando haga calor estaría prohibido.

TÍO PRUDENCIO: ¡Es una excepción del sentido común!

JUANITO: ¿Una excepción no es una regla? ¿Es pecado si nos abrazamos para no tiritar?

TÍO PRUDENCIO: ¡Pecado es dejar que el prójimo se hiele! ¡En el ejército hacíamos actos heroicos bajo la manta! ¡Si yo les contara...!

GIOVANNI: ¿Entonces no hay infierno si hacemos "actos heroicos"?

TÍO PRUDENCIO: (Gritando) ¡Pecado es preguntar tanto! ¡Hagan lo que proceda, abrácense o háganse un nudo, pero cállense la boca! ¡Voto a tal, que hasta para dormir necesitan un manual! (Sale furioso).



ESCENA V: La Maniobra Militar

JUANITO: Entonces... ¿qué hacemos? ¿Se permite o se prohíbe?

GIOVANNI: (Pícaro) Yo entendí que es casi una obligación militar.

JUANITO: Pues... quítale lo de "casi". ¡Vengan esos abrazos, camarada!

(Se tiran a la cama y se cubren con la manta hasta las orejas.)



ESCENA VI: Final y Coplillas

(Todos salen a escena para el baile final.)

TODOS: (Cantando con ritmo de tarantela)

VÁZQUEZ:

El Tío nada aclaró

por ser soldado viejo,

¡pero bien que aprovechó

siguiendo mi consejo!

MARI-CURDA:

Yo veía mucho error

mirando por la llave,

¡pero es mejor el amor

que el chisme, bien se sabe!

GIOVANNI Y JUANITO:

Si el Tío en la trinchera

con brazos se abrigaba,

¡hagamos lo que él hiciera

debajo de la sábana!

TODOS:

¡No pregunten ya más,

liberen las tensiones,

que el mundo quedará en paz

si sobran las razones!



ESCENA FINAL: El Guiño

(La música para. Vázquez se adelanta.)

VÁZQUEZ: (Al público) Y no se me asusten, vuestras mercedes, que al final todo es cuestión de liberar el cuerpo de tensiones, ya sea solo o en buena compañía. ¿No es cierto, mi Mari querida? Que quien te conozca te compre... ¡pero sorpresas da la vida!

(Reverencia colectiva. GIOVANNI y JUANITO salen de la mano saltando de alegría. TELÓN.)


 

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