"Un Sundae para Dos"
Escenario: Heladería clásica cerca de un Campus universitario en Los Ángeles. Armando está sentado en una mesa pequeña, mirando el celular con tristeza. Beto (Beatriz) entra caminando como si llevara zancos, lleva una peluca castaña y un vestido de flores. Lucas va detrás, vestido de mesero con un delantal y un block de notas, vigilando.
BETO: (Sentándose bruscamente) ¡Hola! Soy… ¡Beatriz! La amiga de… Sofía, la chica de la biblioteca, ya sabes.
ARMANDO: (Desconcertado, pero amable) ¿De la biblioteca?… Ah, es por lo de los becarios… Había dejado mis datos, ¿no?
BETO: Sí, cierto… dejaste tu nombre y tus datos y tu foto… y por eso yo sé quien eres, y por eso… estoy aquí, te busqué … y vine… por tu foto…
ARMANDO: No sé, Cristina, creo que paso de largo por el momento… Hubo un momento de mi vida en el que me interesaba ser becario, ayudar a los estudiantes, relacionarme con los profesores… pero ahora…
BETO: Beatriz… pero puedes decirme Cristina…
LUCAS: Llega el mesero (Llegando como mesero, interrumpiendo y dándole un pisotón a Beto) ¡Beatriz está bien, no lo confundas!
BETO: Beatriz, Beatriz, Beatriz…
ARMANDO: No lo sé, Beatriz, ya no estoy interesado en ser becario, de hecho ya no estoy interesado en nada… Mi vida es tan triste. Despierto, voy a clase, miro el asiento vacío al lado del mío donde debería estar mi amigo Beto, y vuelvo a casa a comer cereal rancio. No tengo cabeza para ser becario. Hasta el gato del vecino me mira con lástima. Siento que perdí mi brújula... y todo por no saber decir "te quiero" en el momento adecuado.
BETO: (Tragando saliva, tratando de mantener la postura de funcionaria) Pero... pero la biblioteca necesita gente comprometida. Y la vida sigue, ¿no? Quiero decir, ahora estás aquí, tramitando una beca conmigo... una mujer de la administración... una mujer real, con flores en el vestido y... conocimientos de archivo. Quizás esto es lo que necesitas para tu currículum. Un cambio de aire... y de compañía.
ARMANDO: (Con un suspiro pesado) No lo sé. Quizás tienes razón. Quizás debería llenar esos formularios y dejar de pensar en él. Quizás debería intentar que me gusten otras personas. Personas que no discutan conmigo sobre Converse sucios o Adidas nuevos. ¿Sí me entiendes?
BETO: (Inclinándose sobre la mesa, olvidando el block de notas y bajando la voz) ¿Y cómo sería esa persona? Es decir... para el perfil de la beca, necesitamos saber tus... afinidades. Hipotéticamente, si tuvieras que elegir a una mujer ahora mismo, ¿qué buscarías? ¿Te gustan así... como yo?
ARMANDO: (Frunciendo el ceño) ¿Es una pegunta para trabajar en la Hemeroteca?
BETO: (Rápido) ¡Es para el clima organizacional! Es muy importante. Pero dime, visualmente... ¿Te atraen las mujeres con... rasgos fuertes? ¿Te gustan, por ejemplo, las que tienen una estructura ósea... robusta?
ARMANDO: (Confundido) Es una pregunta muy extraña, Beatriz.
BETO: ¡Es para saber si eres detallista! Un buen becario debe notar los detalles. Pero dime, ¿te gustan las chicas con mucho carácter? ¿O prefieres algo más... delicado? ¿Te gustan las morenas de pelo castaño un poco... rígido y que quizás usan peluca por una... una apuesta académica?
ARMANDO: (Riendo por primera vez, una risa amarga) Beatriz, eres la entrevistadora más rara del Campus. La verdad es que siempre pensé que me gustaba la delicadeza, pero últimamente me he dado cuenta de que lo que más extraño de mi amigo es precisamente lo rudo que es. Extraño sus manos grandes, su voz de trueno cuando se ríe y hasta ese perfume barato que usa que huele a pino de gasolinera. No creo que ninguna "bibliotecaria" pueda llenar ese hueco.
LUCAS: (Pasa por detrás con una bandeja y le susurra a Beto al oído mientras le deja el helado) ¡Deja de preguntar por tu mandíbula y trata de ser más femeniina!
ARMANDO: ¿Qué ha dicho el mesero?
BETO: (Nervioso, metiéndose una cucharada gigante de helado para callarse) ¡Que si vamos a compartir la cuenta! (Metiéndose un pedazo de pan en la boca) Entonces... ¿no te gustan las mujeres como yo? ¿Tan... "profesionales"?
ARMANDO: No es que no me gustes, es que... (Se limpia con una servilleta los lentes sucios, pero solo logra ensuciarlos más). Es que tienes una forma de mirarme, Beatriz... una energía... Y no quiero ser grosero, pero en este momento de mi vida no estoy interesado en trabajar en una biblioteca, y no estoy interesado en las mujeres, punto... Espero que no te sientas ofendida.
BETO: (Inclinándose sobre la mesa, con genuina necedad) ¿Y cómo sería esa persona? Es decir... hipotéticamente, si tuvieras que elegir a una mujer ahora mismo, ¿qué buscarías? ¿Te gustan así... como yo? ¿Te gusta el estilo "clásico-universitario-con-mucha-base-de-maquillaje"?
ARMANDO: (Mirando a "Beatriz" de arriba abajo, confundido) ¿Cómo me gustan? No lo sé...Te digo, no sé si me oíste, pero creo que lo mío, lo mío no son las mujeres… Supongo que busco a alguien con quien pueda hablar de física cuántica, de hockey sobre hielo y de memes de perritos al mismo tiempo. Alguien que no tenga miedo de ser ridículo.
BETO: (Ajustándose la peluca que le pica horrores) (No se rinde) Pero visualmente... ¿Te atraen las mujeres con... rasgos fuertes? ¿Te gustan, por ejemplo, las que tienen una estructura ósea... fuerte? ¿O las que tienen una Cejas pobladas y sombra profunda en su maquillaje, o no sé, las que toman mucho café?
ARMANDO: (Frunciendo el ceño) ¿Cejas pobladas, Sombra profunda? Eso es muy específico, Beatriz.
BETO: (Rápido) ¡Es una tendencia! Se llama "Shadow shadow". Pero dime, ¿te gustan las chicas con mucho carácter? ¿O prefieres algo más... delicado? ¿Te gustan las morenas de pelo castaño… de cabello chino para nada, cierto?
ARMANDO: (Riendo por primera vez, una risa amarga) Beatriz, eres muy extraña. Pareces obsesionada con el inventario de mis gustos. La verdad es que siempre pensé que me gustaba la delicadeza, pero últimamente me he dado cuenta de que solo hablaba de mujeres para complacer a mi familia y a los amigos, que ni siquiera sé si eran mis amigos de verdad. La verdad es que estoy enamorado, pero ni siquiera yo mismo lo sabía.
LUCAS: (Lucas aparece con un delantal y un block de notas.) Si ya están listos para ordenar… tenemos flan de frambuesa o galletitas de salvado muy buenas para cerrar la boca.
BETO (Beatriz): Agua mineral sin hielo, y un helado de menta.
Armando se ve cansado.
ARMANDO: Perdona si no soy la mejor compañía, Beatriz. Es que... hace dos semanas que no veo a mi mejor amigo. Tuvimos una pelea tonta por un mensaje de texto y desde entonces el mundo se siente gris. Se llama Beto. ¿Lo conoces? Ah, no, claro que no... Él prefiere los tenis sucios, tiene unos converse tan sucios que apestan a… queso… Pero por qué te cuento estas cosas… personales.
BETO (Beatriz): (Con voz aguda y forzada) ¡Oh! Qué... sé yo… necesitas desahogarte… es tan triste… Tú seguramente usas esos tenis nuevos con pinta de concha… o así.
ARMANDO: Adidas punta de concha, son mis favoritos.
BETO (Beatriz): Nadie es perfecto Armando… pero no importa, siempre hay discusiones, y los… Los amigos son... importantes. ¿Por qué no lo buscas? ¿A Beto?
ARMANDO: Porque soy un idiota. Estuve a punto de decirle que no quiero ser solo su amigo. Me dio miedo y terminé diciendo una estupidez sobre sus tenis sucios. Se fue muy dolido. Lo hice sentir mal por una estupidez. Lo extraño tanto que veo su cara en todos lados... incluso tú tienes un aire a él, en los ojos.
BETO: (Casi con su voz normal) ¿De verdad lo extrañas?
LUCAS: (Llegando como mesero, interrumpiendo y dándole un pisotón a Beto) ¡Aquí está su agua mineral para la dama! Y el helado de menta con chispas de chocolate (Susurra) ¡Cuidado con el bajo, barítono! ¡Y acomódate el nido de pájaros que tienes por pelo!
ARMANDO: (Sin notar nada) Beto es auténtico, ¿sabes? No le importan las apariencias, de hecho se pone lo que tenga a la mano, no se cambia de jeans ni de camiseta ni aunque le paguen… No se cambia de calcetines si no es estrictamente necesario, ¿sabes? No como esa gente tan llena de filtros y de ropa de marca. Él es... tan real. Tan auténtico.
BETO: (Emocionado, se olvida de la pose) ¡Él también te extraña, Armando! Él se compró unos tenis nuevos de esos horribles de concha solo para darte gusto.
ARMANDO: (Sorprendido) ¿Y cómo sabes eso?
LUCAS: (Interviniendo rápido) ¡Es que las mujeres tienen una intuición... científica! ¡Helado gratis de chocolate, cortesía de la casa! ¡Disfruten! (Le hace señas de "cierra la boca" a Beto).
ARMANDO: Pero qué mesero tan amable, gracias. (A Beto) Eres muy dulce, Beatriz… Y tienes una intuición tan… femenina… ¿Sabes?
BETO: Ya, sí, claro… Cuando me pongo nervioso me da por comer dulce.
ARMANDO: Sí, eres igualito a …. No, olvídalo, nada que ver…
Beto empieza a comer el helado con desesperación, la nariz se le mancha, la peluca se le va de lado cubriéndole una oreja. Armando lo mira con una sonrisa melancólica, todavía sin "ver".
BETO: (Con la cara llena de chocolate) Es que... (Se limpia con la servilleta con una fuerza brutal, frotando de izquierda a derecha). Armando, yo tengo que decirte algo...
Beto termina de limpiarse. El maquillaje beige ha desaparecido de su labio superior, revelando un bigote perfectamente definido. El resto de la cara sigue blanca de polvo.
ARMANDO: (Se queda congelado. Mira el bigote. Mira la peluca chueca. Mira los ojos de Beto). Beatriz... tienes... tienes algo ahí.
BETO: (Aterrado) ¿Qué? ¿Menta con chocolate? (Se frota más, revelando ahora la barbilla partida).
ARMANDO: No. Tienes... (Se hace una de las pausas más largas de la historia… Armando se transforma en otra persona) Tienes el bigote más bonito que he visto en una joven bibliotecaria (Se empieza a reír con lágrimas en los ojos). ¡Beto! ¡Eres un animal! ¡¿Qué haces vestido así?! (Armando empieza a temblar, no sabe si gritar o llorar. Se acerca, estira la mano y le endereza la peluca, que ahora parece un nido caído de un árbol). ¡Beto! ¡De verdad! ¡¿Qué haces vestido como mi tía abuela?!
BETO: (Con su voz de barítono profunda, rindiéndose) ¡Es que me dijiste que mis Converse daban asco! ¡Pensé que buscabas a alguien... con tenis blancos y limpios! ¡Lucas me ayudó para convertirme en una mujer como de las que siempre hablas! Una profesional sexy y delgada. ¡Me puse faja, Armando! ¡Una faja que no me deja respirar! Deberías haber hablado de que te gustaban las porristas, hubiera sido más fácil
ARMANDO: (Se queda en silencio un segundo y luego estalla en una carcajada limpia, llena de alivio). Al diablo las porristas y las profesionales sexys! ¡Te extraño a ti, con tus tenis sucios y tus calcetines apestosos!
BETO: (Llorando de risa y alivio, quitándose la peluca y revelando su cabello aplastado y sudado) ¿Entonces no te gustan las mujeres sexys?
ARMANDO: (Tomándolo de las manos, ignorando el maquillaje corrido) Quiero al idiota sexy y apestoso que se viste de flores solo para que le hable.
Armando se inclina y besa a Beto en medio de la heladería. Lucas, al ver la escena, suelta el block de notas y empieza a aplaudir mientras los otros estudiantes en las mesas vecinas graban todo con sus celulares.
ARMANDO: Tienes... tienes el bigote más bonito que he visto en una bibliotecaria parlanchina. Ah, mira, y no te quitaste tus tenis sucios ni siquiera para disfrazarte.
LUCAS: (Interviniendo rápido) Yo le insistí, Armando, yo le insistí, pero esta mujer es una terca ya te diste cuenta.
ARMANDO: Gracias, Mesero listo, te debo una…
LUCAS: Me debes lo que consumieron, sabes, y ya te dije, el pastel de chocolate va por cuenta de la casa.
ARMANDO: Ah, qué gracioso tu amigo.
BETO: Lucas, ah, trabaja como comediante por las noches, es todo un profesional. Ja, ja, ja.
Todos ríen y se hace un oscuro final.
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