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viernes, 7 de agosto de 2026

GAVARRE BENJAMIN: BENITO A LOS 40,

  

 

BENITO, A LOS 40 © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

BENITO, A LOS 40

De: Benjamín Gavarre

 

Monólogo (TIPO Stand-Up)

 

Personajes:

BENITO (Casi 40 años): Hombre al borde de los 40, cómicamente aterrado, con muchos falsos achaques y una exagerada, patética y risible crisis existencial.

 

 

JUANITO (Adulto caracterizado como JOVENAZO): Actor adulto con barba, vestido con overol y tenis parpadeantes de luces, cuida de Benito y le da el avión.

 


PERSONAJES

 

ESCENA ÚNICA

(LUCES DE ESCENARIO A TODA INTENSIDAD. Entra BENITO. No camina con cansancio, sino con una rigidez absoluta, como si trajera un palo de escoba atado a la columna. Camina evaluando cada paso como si cruzara un campo minado. Se detiene al centro, hace una mueca de dolor, se toca la zona lumbar y suelta un suspiro que retumba en los micrófonos).

 

BENITO:

 

¡Ay, Dios mío! ¡Buenas noches, México! ¡Gracias por venir! Sean todos bienvenidos... ay, mi ciática... Esto es: Benito, a los 40. Faltan tres semanas para mi fatídico cumpleaños, pero antes de la fecha fatal vengo a tratar de divertirlos, mientras pasa y pasa inexorablemente el funesto tiempo... ¡ayyy!

 

(Se intenta enderezar despacio. Suena un chasquido ortopédico simulado en las bocinas).

 

BENITO:

 

Oigan... en serio, ¿qué onda con el tiempo? ¿A alguien más le pasó que se fue a dormir teniendo veintidós años... y despertó hoy a las tres de la tarde con treinta y nueve años, tres picaduras de mosquitos, dolor de ciática y una factura de gas que no puedes ver sin lentes? ¡El futuro llegó demasiado rápido! Y nos agarró con la guardia baja... y con los calzones abajo.

 

(Pausa).

 

No sé ustedes, pero yo estoy viviendo una crisis existencial tan profunda que me siento exactamente igual a la crisis mundial, cualquiera, siempre hay crisis mundial: estoy en terapia intensiva, sosteniéndome a base de puros milagros y a punto de ser felizmente rescatado por la Pensión del Bienestar... ¡auch! Me duele, pero me gusta.

 

Porque, yo me acuerdo, a los veinte años uno es inmortal, ¿se acuerdan? Te cenabas seis tacos al pastor con mucha salsa y cebolla, mhhh, y doble copia de tortilla, ah, y piña, a las cuatro de la mañana. Te metías dos tequilas con Coca, tomabas sin que nadie, nadie se diera cuenta… sustancias de dudosa procedencia, dormías tres horas en el piso de concreto helado de una fiesta rave... ¡y te despertabas al día siguiente con la piel de un querubín renacentista! ¡Forever young!

 

Pero hoy... ¡hoy no! Nel… Hoy te levantas, te asomas al espejo del baño con los ojitos entreabiertos para no asustarte... y te descubres en una tragedia griega en un teatro universitario. Ay, ay de mí, soy Edipo, ¡estos eran mis ojitos!

 

Te miras la pancita... una pequeña y digna barriguita de cerveza artesanal que ya tiene vida propia, paga renta y vota por la peor opción en todas las elecciones. La cosa luego se pone peor… sigues explorando tu barriga, vas más abajito... ¡Y cuaz: Otra tragedia… O comedia, no sé… Tienes canas en el pubis! Ya tenías canas en la cabeza, canas en las orejas, en el pecho... ¡y sí, señoras y señores, ahora: batería por favor… canas en salva sea la parte! ¡Donde el sol jamás brilla! ¡Nooo!

 

(Pausa).

 

No sabía que ESO podía pasar, ¿saben?

 

(Camina un par de pasos, se detiene en seco y se agarra la rodilla con ambas manos).

 

BENITO:

 

¡CRACK! ¿Escucharon eso? ¡Mi rodilla izquierda se acaba de sublevar! A mi edad el cuerpo no se deteriora, ¡se declara en huelga, se rebela, ya no quiere levantar tanto peso o subir las escaleras, nel! Mi rodilla ahora suena y ahora hace pronósticos del tiempo: si me duele y me pica, es que va a llover; si me truena y me arde, seguro hay Doble Hoy No Circula. Yo sí quisiera podría salir en la televisión como el chico guapo del pronóstico del tiempo. Como el ruco guapo del pronóstico del tiempo. Claro, pero como no soy güerito ni argentino sencillito, no me llaman… Pues se lo pierden porque mis huesos húmedos son muy, muy confiables... Hoy… va a nevar.

 

Este deterioro es muy injusto: ¡Mi cuerpo ya no es el que solía ser! ¡Ya ni en la tiendita de la esquina me reconocen! Fui el otro día a comprar mis dulces favoritos: cigarros sin filtro, cerveza negra y mis malvaviscos sin azúcar, porque ya no me puedo dar el lujo de masticar cosas duras. Le digo al tendero:

 

—Don Porfirio, ya sabe: lo de siempre.

 

BENITO (como el tal “Porfirio” que se le queda viendo muy serio):

 

—¿Lo de siempre?... Disculpe, señor... ¿lo conozco?

 

BENITO:

 

—¡Benito, soy Benito, Porfirio! Ejem... Don Porfirio... ¡Llevo quince años comprándole aquí! ¿Me dijo señor?

 

BENITO (como Porfirio):

 

—¡Ah, caray! ¡Es usted! Híjole... perdone, Jefe, pero con ese peinado de almohada aplastada y esas ochenta arrugas nuevas... le salieron patas de gallo en las patas de gallo, sin ofender. ¡Aquí está lo de siempre, señor, como siempre... señor!

 

BENITO:

 

¡Señor! ¡Me dijo "Señor"! ¡Dos veces! ¡Tres veces! Le debí voltear el mostrador... darle de patadas, llevarme sus muffins de chocolate… pero no lo hice, porque soy buena persona… y porque me habría quedado sin mis malvaviscos, que es lo único que puedo masticar sin problema.

 

Ah... porque esa es otra: ¡mi dentadura! Mi doctora de toda la vida se hace la graciosa: "No te preocupes, Benito, ya no te van a salir dientes porque ya no eres un niño. Pero con una pequeña inversión pagadera a diez años, te metemos unos tornillitos de titanio en la mandíbula y recuperas la sonrisa". ¡¿Tornillitos dijo?! ¡No quiero fierros metidos! No quiero tornillos en mi boca, yo lo que quiero es que regrese el Ratón Pérez a dejarme quinientos pesos por cada dientito que se me cae y que me salga de nuevo... Que me salgan todos los dientes y muelas que se me caen… Ya sé… solo en mis sueños, ay, ¡ay de mí!

 

Oigan, y a esta avanzada edad te vuelves raro... huraño. Paranoico. Inestable. Huevón. Te la pasas aplastado en tu sillón Reposet que ocupa el ochenta por ciento de la sala. Porque yo digo... ¿para qué ponerte de pie si puedes estar en estado de ingravidez como astronauta retirado viendo tu telenovela turca? Tu máxima aspiración de un sábado por la noche ya no es ir al slamm a patear a los amigos al ritmo de la loca y ya también ruca banda de La Castañeda... o de Maldita… Y… esa cara… Ah, no conocen a la Maldita… mhh… Ustedes no han vivido.

 

Francamente, mi máxima aspiración es que me cancelen los planes de toda apetecible fiesta en Acueducto de Guadalupe, en la Unidad Modelo o incluso en Villa Coapa, sobre todo en una de las fatídicas fiestas en la casa del Tocino —al que ya no le puedes decir así porque no es políticamente correcto—. En fin, si la fiesta se cancela, yo digo ¡bendito sea el señor dios Jesucristo…!, ya ganaste, ya te viste. Te quedas en casa, te preparas unos hotdogs, unas Maruchan con cebolla… sí, y mucho limón… Ya se me hizo agua la boca… y a las siete de la noche te pones las pantuflas de patito y tienes una extraordinaria orgía de malvaviscos y telenovela turca... Y ya, te quedas dormido, te despiertas a las cuatro de la mañana, te vas a la cama y con suerte te vuelves a dormir, feliz de no haber ido a esa espantosa fiesta en Villa Coapa... ¿o era en Oceanía? Pedregal de Carrasco… Uf.

 

(CAMBIO BRUSCO DE LUZ. Benito da un paso al frente, pero de pronto se detiene con los ojos bien abiertos, palmeándose los bolsillos con desesperación cómica).

 

BENITO:

 

Espérense... espérense tantito. ¿Traigo las llaves? A ver... chamarra... pantalón... no la amuelen. ¿No dejé prendida la estufa? ¡Híii jole! Puase unos frijoles con lumbre bajita según yo… creo que desde la mañana! No, no, no... a ver, creo que sí lo apagué, pero ¿y si no y ahorita mismo se está incendiando mi departamento? ¿Y si los vecinos ya llamaron a los bomberos y están tirando la puerta de mi baño donde tengo colgados mis calzones y los trapos de cocina?

 

(Se muerde los labios, mirando fijamente a alguien en primera fila).

 

Usted que piensa, Señora También le ha pasado… Ah, no me ponga esa cara, no le estoy diciendo vieja… Es que uno sale de prisa y… Ah, mire usted señor, el que se está riendo… A usted si le pasó… Ya se enojó porque le dije señor, ah, verdad que se siente feo, cuantos años tienes niño, ¿20? Y qué tal que se quema mi casa y se me queman mis libros. ¡Dios mío, la estufa! Ya no sé si le apagué a los frijoles, los puse con la lumbre bajita… Mhhh… Mis lentes…

 

(Saca un manojo de llaves imaginarias, las agita y respira hondo, aliviado).

 

Ah, no... ¡Ya ven?  Aquí están las llaves. Las traía en la mano todo el tiempo. Y la estufa... creo que sí la apagué...Estoy seguro. En fin, sigamos antes de que me dé un infarto.

 

(En ese segundo, el NIÑO DRAGÓN —interpretado por JUANITO, un actor adulto notablemente grande y con barba, pero vestido con overol infantil y tenis parpadeantes de luces— entra corriendo desde el pasillo central de las butacas pisando fuerte hacia el escenario).

 

JUANITO:

 

¡WAAAAAH! ¡SOY UN DRAGÓN ESPACIAL DE FUEGOOOO!

 

(Benito brinca del susto, dándose un manotazo en el pecho y soltando un grito agudo de espanto).

 

BENITO:

 

¡Aaaaaah! ¡Un duende  de uno ochenta! ¡¿Quién te dejó entrar niño con barba?!!

 

(Benito apunta al niño con un palo selfie como si fuera una lanza, respirando agitado. Juanito se frena en seco frente al borde del escenario haciendo una pose exagerada de monstruo. Benito lo mira detenidamente... se talla los ojos... entorna los párpados... se acerca un poco más... y de pronto la cara le cambia por completo. La locura desaparece y se convierte en una sonrisa de alivio).

 

BENITO:

¡Ah, caray! Ya me di cuenta... sorry... Eres tú, Juanito. Qué bueno que llegaste. ¡Se los presento, él es Juanito, mi sobrino! ¡Es muy alto! Me va a llevar a mi casa.

 

(Al público, disculpándose avergonzado).

 

Es que Eso de caminar solito hasta la casa no está padre... Me pediría un Uber, pero ya saben, esas tecnologías modernas nunca las entiendo: pido Roma-Condesa y me lleva a la Glorieta de Vaqueritos. Tengo una maldición con esa zona, con esa, con Camarones y con Oceanía... no sé qué me imagino con Oceanía... ¿camarones? No, olvídenlo, mal chiste. ¡Pero ya ven! Hoy me lleva mi sobrino.

 

(Mirando al público con el pecho henchido de orgullo, recuperando la postura digna).

 

¿Ya ven? ¡Hay futuro, señoras y señores! ¡Los jóvenes no son el enemigo! Los jóvenes son los que nos van a llevar a casa, aunque sea en bicicleta se agradece. ¡Un aplauso para la juventud que maneja sin reumas! Vámonos, Juanito, la calle es nuestra. Gracias, público querido, hasta la vista si Dios quiere... ¡jajaja, vamos, vámonos recio, sobrinito! Aquí vamos.

 

(Empieza a sonar un tema potente tipo Guns N' Roses en las bocinas que de repente cambia a una música funk/disco al estilo Jamiroquai. Las luces de escena cambian a tonos festivos y de fiesta total).

 

(Juanito sube al escenario y agarra una bicicleta que estaba recargada en un muro… Antes, empieza a hacer un paso de baile moderno y muy enérgico. Benito intenta copiarlo con entusiasmo, pero al segundo paso hace un movimiento en falso, suelta un "¡AUCH!" muy audible y se agarra la cadera. Sin embargo, no se detiene: adapta el dolor de su cuerpo al ritmo. Convierte su cojera, su lumbalgia y sus espasmos en una coreografía absurda, exagerada e improvisada junto con el niño, que baila a su alrededor celebrándolo).

 

BENITO:

¡Disfruten su juventud, mi gente! ¡Quieran a sus sobrinos! Y si mañana les sale una cana en la zona oscura... ¡no se la arranquen porque se los aseguro, salen muchas más!

 

(Juanito se sube a la Bici. Benito se sube con dificulta y agarra a Juanito de los hombros por la espalda. Juanito y Benito simulan que se van juntos al ritmo de la música y finalmente salen por el lateral del escenario mientras se hace el oscuro final).

 

BENITO:

 

¡Buenas noches, México! Vámonos recio, Juanito... Oye, no tan rápido, ya, mi ciática de nuevo:  vete despacito… ¡Adiós, México!

 

(LUCES A NEGRO MIENTRAS LA MÚSICA SUBE A TODO VOLUMEN Y SE ESCUCHAN LOS APLAUSOS DEL PÚBLICO).

 

TELÓN / FIN DEL MONÓLOGO

 

 

 

BENITO, A LOS 40 © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

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