domingo, 6 de septiembre de 2026

EL MATRIMONIO IMPOSIBLE.

  

 

EL MATRIMONIO IMPOSIBLE

(O un suceso completamente deshidratante).


Original de Benjamín Gavarre

 

EL MATRIMONIO IMPOSIBLE (O un suceso completamente deshidratante). © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0


correo: bengavarre@gmail.com


PERSONAJES:

·       RÓMULO (30 años): Clarinetista de la Sinfónica de la UAM. Sofisticado, terriblemente flojo los domingos. Viste impecable en sus delirios pero arrastra una misteriosa y severa deshidratación en el mundo real. Tiene un pánico clínico al compromiso y a su madre.

·       BEBA (50 y tantos): Su madre. Escaladora social con residencia fija en la colonia Del Valle. Metiche, interesada, con pánico atroz a quedarse atrapada en la medianía socioeconómica. Camina como si estuviera permanentemente en un cóctel de Polanco.

·       CATALINA (20 y tantos): La candidata. Millonaria de "dinero viejo". Práctica, elegante, tajante y con una sutil pero entera, orgánica y aterradora vena posesiva de alta alcurnia.

·       GUMARO (Edad indefinida): El chofer de Catalina. Un gigante mudo de rostro imperturbable. Funciona como una barrera física e inevitable del destino. (Aparece en los bucles más avanzados).

 

NOTA DE PRODUCCIÓN Y PROPUESTA ESCENOGRÁFICA (FARSA MINIMALISTA)

Para mantener la naturaleza ágil, rítmica y surrealista del bucle, la escenografía debe apelar a la convención fársica del "menos es más", privilegiando la estimulación de la imaginación del público mediante recursos simples de alto impacto visual:

·       El Espacio Multifuncional (Los Biombos): El departamento de la Del Valle no requiere paredes reales. Se resuelve con tres biombos de doble vista sobre ruedas o telones cortos transitables. De un lado muestran un papel tapiz setentero y deprimente (la realidad del domingo); del otro lado, texturas abstractas de color azul y plata que giran para las transiciones oníricas.

·       El Telón de Fondo (Teatro de Sombras): Al fondo del escenario se ubica una gran pantalla de manta blanca iluminada desde atrás (retroiluminación). Durante las Escenas III y V, este espacio funciona como un teatro de sombras donde los técnicos operan siluetas de barquitos de papel a diferentes escalas, creando un efecto tridimensional de profundidad marina y delirio geométrico.

·       Contraste de Utilería (Lo Bidimensional vs. Lo Real): Mientras el entorno es abstracto, ciertos objetos clave irrumpen con un realismo tosco y cómico. La lancha se compone de dos bancos de madera negros alineados, pero CATALINA opera dos remos de madera reales y pesados cuyo sonido al golpear el suelo del escenario ancla la acción.

·       El Cisne del Destino: El barco en el que viaja BEBA no es una silueta plana de cartón; es una estructura recortada en MDF (madera tecnológica) pintada con esmalte blanco brillante de alta densidad, simulando la textura exacta, rígida e incómoda de un cisne de fibra de vidrio de Chapultepec. Está montado sobre ruedas de balero para que la madre cruce el escenario "flotando" majestuosamente mientras opera sus binoculares.

 




PRÓLOGO

El Matrimonio Imposible no es un texto convencional, sino una farsa de ritmo vertiginoso que opera bajo la lógica implacable y asfixiante de una pesadilla. La estructura de este guion abandona deliberadamente el realismo lineal para sumergirse en un bucle temporal. A través del absurdo y la comedia negra, la obra explora temas como la neurosis urbana, el clasismo interiorizado y la aterradora posibilidad de perder la identidad a cambio de la comodidad financiera.

El lector deberá estar preparado para transiciones escénicas abruptas y delirantes: el texto salta, sin previo aviso, de la mundana luz de una mañana dominical en la colonia Del Valle a escenarios oníricos donde el subconsciente toma el control. Las acotaciones juegan un papel vital; exigen un ritmo frenético, casi musical, que busca generar en el espectador —y en el lector— el mismo agobio claustrofóbico que sufre el protagonista.

 

ESCENA I: EL HAMBRE Y EL CLARINETE

(Un departamento clasemediero en la colonia Del Valle. La luz del sol entra de golpe, agresiva, revelando partículas de polvo flotando en el aire. RÓMULO entra arrastrando los pies pero con una sonrisa lánguida y satisfecha. Sus ojos están un poco vidriosos, fijos en la nada. Viste unos jeans ajustadísimos que le quedan perfectos, una camisa de diseñador abierta mostrando el pecho, lentes de carey gruesos y unos tenis Converse que, al darle la luz de la ventana, destellan por las incrustaciones de pedrería fina. Se deja caer en el sofá como un muñeco de trapo. BEBA lo observa desde la cocina, limpiando un vaso con un trapo de cocina viejo, con los ojos entrecerrados y juzgando cada milímetro de su hijo.)

 

RÓMULO

(Suspirando, con una voz arrastrada, feliz y pastosa por la sed). Qué sed... qué hambre. Mamá, pedí una pizza doble con orilla rellena de queso. Ya viene en camino.

BEBA

(Acercándose a pasos lentos, sin dejar de limpiar el vaso). ¿Pizza doble? A estas horas de la mañana. ¿Y supongo que la pagaste con tu sueldo de clarinetista de la Sinfónica de la UAM, verdad? Porque hasta donde yo me quedé, el presupuesto para cultura no da para andar pidiendo a domicilio los domingos.

RÓMULO

(Saca una tarjeta negra, muy elegante, de entre sus dedos con la velocidad de un mago y la hace girar). Hay... compensaciones, mamá. Bonos de productividad artística. Apoyos a la juventud musical. (Se acomoda los lentes de carey con un dedo). Me duelen los ojos, cuánta luz hay en esta casa.

 

BEBA

(Fijando la vista, casi hipnotizada, en los tenis de Rómulo). Sí, claro. Bonos. Como esos Converse que traes puestos. Ayer juraría que vi cómo uno de esos "cristalitos" rayaba el piso de duela. No me gusta meterme en tus cosas, Rómulo, pero tú y yo sabemos que el clarinete no da para diamantes. En esta casa no nos espanta nada, pero si andas de "patrocinado", deberías pensar en asegurar tu futuro en serio. La juventud con recompensas no dura mucho tiempo, si lo sabré yo.

RÓMULO

(Levanta la vista lentamente, la mira fríamente y suelta una risita seca). Ajá. Seguro que lo sabes, eso pensaste cuando… mejor no digo nada que no sepas, pero… Asegurar tu futuro, querrás decir. El mío está muy bien financiado, mami. Y si vas a empezar con tus discursos de telenovela de las cuatro, me levanto y te dejo aquí sola con tus aspiraciones de mujer necesitada. Hoy estoy muy cansado para tus dramas de la Del Valle.

 

MONÓLOGO IMPOSIBLE DE BEBA:

 El tiempo se congela en el departamento. Rómulo se queda estático a mitad de un bostezo. Beba da un paso al frente, rompe la cuarta pared y una luz cenital violeta la ilumina. Su rostro pierde la máscara de madre abnegada y adquiere la seriedad de un filósofo existencialista.)

 

BEBA

¿Dramas en la Del Valle? Qué fácil es juzgar el decorado cuando no te ha tocado pagar el mantenimiento. Mi hijo cree que la elegancia es un estado mental, pero la elegancia en esta ciudad cuesta veintidós mil pesos mensuales más IVA. Yo no nací metiche; me volví metiche por instinto de supervivencia. Vi nacer este país antes de las devaluaciones, vi cómo el lino se convertía en poliéster y cómo mis amigas de la juventud se mudaban a Interlomas mientras yo me quedaba aquí, atrapada en el código postal del "ya casi", oliendo el escape del Metrobús Insurgentes. Rómulo piensa que lo quiero vender al mejor postor. Y tiene razón. Pero lo que no sabe es que lo vendo para salvarlo. El arte en México es una planta que se riega con lágrimas y subsidios atrasados. Si no lo amarro a una chequera de dinero viejo, este niño va a terminar sus días empeñando su clarinete en el Monte de Piedad para pagar una endodoncia. Prefiero que me odie en una terraza de Ibiza a que me llore en una sala de espera del ISSSTE. La maternidad en la clase media no es amor... es gestión de riesgos.

(Rompe la cuarta pared)  Bueno, qué quieren, eso piensa mi personaje, no me odien.

 

(La luz violeta se apaga. El tiempo vuelve a correr. Beba regresa instantáneamente a su postura sumisa y traga saliva antes de decir su línea original: "¡Ay, no te pongas así, mi niño! Yo solo digo que hoy viene Catalina...")

 

BEBA

(Tragando saliva, cambiando el tono instantáneamente a uno almibarado y conciliador). ¡Ay, no te pongas así, mi niño! Yo solo digo que hoy viene Catalina y es una oportunidad de oro. Oficial, por la iglesia, con papeles. ¡Imagínate! Salir de este departamento... ¡Sume la panza, arréglate esa camisa!

 

(Suena el timbre de la puerta. Es un timbre fuerte, estridente, que hace que Rómulo se lleve las manos a las sienes. Beba se arregla el pelo frenéticamente con las manos sucias del trapo y corre a abrir la puerta como si se le fuera la vida en ello.)

 

ESCENA II: LA VISITA Y LA POLÍTICA

(Beba abre la puerta de golpe con una sonrisa ensayada. Entra CATALINA. Imponente, derrochando una elegancia silenciosa que grita dinero viejo por todos sus costuras. Antes de avanzar un solo paso, se voltea bruscamente hacia el pasillo abierto y grita con un tono de voz insoportablemente déspota pero falsamente amable.)

 

CATALINA

(Gritando hacia el pasillo). ¡GUMARO! ¡A VIGILAR LA LIMU Y RAPIDITO! EN ESTA COLONIA MARGINAL LOS COCHES SE ECHAN A CAMINAR SOLITOS, NO VAYA A SER QUE ME LA DEJE EN LADRILLOS. ¡CUALQUIER COSA ME AVISA!

 

(Catalina cierra la puerta de golpe, azotándola. Se gira hacia Beba y Rómulo. Su rostro cambia al instante: regala una sonrisa encantadora, angelical y perfectamente ensayada mientras apunta con un dedo enjoyado hacia el pasillo.)

 

CATALINA

Mi chofer... es que, bueno... ¡Ay, pero qué bonito su departamento! Tan... mono, ¿eh? Como con… Pequeñito, dan ganas de guardárselo en la bolsa.

 

(Catalina camina con soltura absoluta y se sienta en el sofá, ignorando por completo que Beba se ha quedado con la boca abierta por el comentario clasista. Catalina clava la mirada fija en Rómulo, que sigue desparramado en el mueble.)

 

CATALINA

Tú debes ser Rómulo. Eres flaquito. Interesante. Enigmático. Y veo que compartes mi oftalmólogo en Polanco. Esos armazones de carey no los venden en cualquier óptica de esta cuadra.

RÓMULO

(Seductor, sonriendo de lado con flojera dominical). Tengo buena vista para los detalles.

BEBA

(Metiche, metiéndose físicamente entre los dos con desesperación). ¡Es que mi Rómulo es un esteta, Catalina! Tiene un gusto refinadísimo, y con tu chequera... digo, con tu visión empresarial, harían una pareja tan...

CATALINA

(Levanta una mano enjoyada, tajante, sin siquiera mirar a Beba). Beba, por favor. Tu descaro me da un poco de agruras, y acabo de desayunar matcha en Polanco. Déjame hablar con él. (Se acomoda el abrigo y continúa relatando con total naturalidad mientras Beba la escucha estupefacta). Mira, Rómulo, yo soy una mujer práctica. Ayer mismo mandé a volar a un nieto de Carlos Slim porque masticaba con la boca abierta. Y la semana pasada me estuvo rogando un jeque árabe en Estambul, imagínate, ¡me ofreció tres camellos… si me casaba con él… Yo y sus setenta y cinco esposas, sí, en el multiverso de Aladino, ja.  Le dije: "Mi amor, ni por una flotilla de Jaguars". Ni aunque me hagas la favorita… No, Abdalá, Ja. También un diputado de esos de... ¿cómo se llama ahora? El Movimiento de Regeneración Absoluta. Un tal Rubio… más moreno que… Ja… Me invitó a su campaña para el senado en Coyoacán. Qué espanto, soy alérgica a la política. Yo necesito a alguien que entienda su lugar y que sepa vivir bien.

 

MONÓLOGO IMPOSIBLE DE CATALINA:

El universo se detiene de golpe. Beba se congela con la boca abierta en un gesto de adulación. Rómulo se queda con el dedo en la uña. Una luz cenital verde esmeralda cae sobre Catalina. Su tono insoportable se transforma en una voz madura, fría, casi matemática.)

CATALINA

La gente de esta colonia cree que el dinero sirve para comprar cosas. Qué ternura. El dinero sirve para algo mucho más importante: para comprar el silencio de los demás y la obediencia del entorno. Estoy harta de los hombres de mi clase. El nieto de Slim, los juniors de las Lomas, los diputados... todos están llenos de opiniones, de proyectos, de egos inflados que compiten con el mío. Son ruidosos. Yo no quiero un socio, no quiero un debate de ideas en la mesa de la cena. Yo quiero un accesorio hermoso y silencioso. Rómulo es perfecto. Es como un jarrón de la dinastía Ming que toca el clarinete: no opina sobre la bolsa de valores, no le interesa la reforma fiscal y su neurosis dominical es sumamente estética. Le voy a cambiar el nombre a Betito porque necesito despojarlo de su mitología personal; necesito que entienda que su única función en mi vida es verse impecable junto a la piscina y hacerme reír cuando el vacío existencial de las Lomas se vuelva insoportable. Lo voy a encerrar en una jaula de oro en San Francisco, y si alguna vez intenta cantar... para eso tengo el tul. Yo no busco un amor para toda la vida, busco una propiedad privada que no devalúe mi marca personal. (Mira al publico como si fuera a decir algo muy personal) Ja. Coincido con ella, el amor eterno solo en las de Juanga.

 

(La luz verde se apaga. El tiempo se reanuda. Catalina regresa a su sonrisa ensayada y mira a Rómulo para escuchar su línea original: "¿Vivir bien? ¿Y cómo es vivir bien para ti?")

 

RÓMULO

(Masticando un pedazo de uña, intrigado pero sin moverse). ¿Vivir bien? ¿Y cómo es vivir bien para ti?

CATALINA

(Sonríe de forma felina). Creo que este sillón tan mono… nos queda muy chico para esa plática. ¿Qué te parece si vamos a un lugar más... nuestro?

 

ESCENA III: LOS BARQUITOS DE PAPEL Y EL NOMBRE

(Transición escénica. La luz amarilla de la sala se apaga de golpe. Se enciende una luz azul profunda, densa, casi melancólica. El escenario adopta un tono onírico, parecido a una pintura de Chagall, con elementos cotidianos que parecen flotar en la oscuridad. Aparecen hermosos barquitos de papel surcando el fondo del escenario. CATALINA y RÓMULO están ahora arriba de una lancha de remos pequeña, blanca y estética. Catalina rema con gracia atlética y rítmica. Rómulo está encogido en la proa, abrazando sus rodillas sobre sus Converse de pedrería, pero manteniendo una sonrisa relajada.)

 

CATALINA

(Mientras rema con suavidad). ...y entonces, compraríamos esa casa frente al edificio del Pantalón, en Bosques. Para los fines de semana, la casa en Ibiza, donde nadie va a molestarnos. Un departamento en Nueva York para cuando me toque la semana de la moda, y otro en San Francisco, por si te dan ganas de ir a comprar... más tenis de diamantes. Todo a tu nombre también, por supuesto. Para que los dos estemos a gusto.

RÓMULO

(Soltando un suspiro soñador, mirando al techo azul). San Francisco... Ibiza. Suena como música para mi clarinete. Pero... ¿y mis lazos aquí? Mis conexiones... con mi mami.

CATALINA

(Sigue remando suavemente, sin perder el ritmo). Ah, no te preocupes por Beba. Firmaremos un acuerdo prenupcial que le garantice una mensualidad muy, muy generosa. La va a dejar tranquila para siempre, con una sola cláusula: no puede intervenir en nuestra vida. Cero visitas sorpresa.

RÓMULO

¿Y... mis amigos? Los... los que tengo. Los de la Sinfónica de la UAM. Y los que no son de la Sinfónica.

CATALINA

Yo también tengo amigas, Rómulo. No hay pleito. Cuando estemos aquí, en México, tú los ves, sales, te diviertes, luego los invitas a la alberca techada de la casa. Cero preguntas de mi parte.

RÓMULO

(La mira fijamente. La luz azul resalta el rostro de Catalina de una forma extraña). Mh. Me gusta. De hecho... ya hasta te veo guapa. En serio.

CATALINA

(Deja de remar un segundo, se acomoda el pelo con vanidad aristocrática). ¿Verdad que soy hermosa? Y generosa, además. Solo hay un pequeñísimo detalle. Nada de cuidado. Te aviso que te vamos a cambiar el nombre.

RÓMULO

(Frunce el ceño, enderezándose un poco, confundido). ¿Mi nombre? ¿Rómulo?

CATALINA

Sí, suena a perro de pelea. A partir de la boda, serás Beto. O Betito. Mi bebé Betito, Ja.

RÓMULO

(El pánico asoma sutilmente en sus ojos, intenta mantener la compostura). ¿Betito? No, no, espera...

CATALINA

(Se acerca un poco más a él, con un tono dulce pero posesivo, casi asfixiante). Sí, y en la intimidad de nuestras casas de un millón de dólares, te voy a decir "Beto baby". Mi bebito chiquitito... (Le aprieta la mejilla fuertemente). Ay, mira, igualito que te dice tu mami, pero con tarjetas de crédito ilimitadas. Mi bebito hermoso. Dame un besito.

(El terror absoluto se apodera de RÓMULO. La respiración se le acelera. La imagen de Catalina se superpone en su mente con la de su madre. La claustrofobia del espacio es insoportable.)

RÓMULO

(Con voz estrangulada mientras Cataina trata de besarlo). Igual... igual que mi mami... no... Yo no te permito. No estoy dispuesto a tanto.

 

(Rómulo se arroja sobre ella de forma cómica y desesperada, tapándole la boca con ambas manos. La lancha se tambalea violentamente de un lado a otro. Catalina suelta un grito ahogado.)

 

RÓMULO

Bebito nunca. ¡Prefiero la pobreza, prefiero vivir en la calle!

 

(Rómulo se levanta de un salto y “se tira de cabeza” fuera de la lancha. Empieza a hacer movimientos exagerados de nado sobre el suelo del escenario, pataleando desesperado. Llega hasta una boya con poste amarillo iluminada que desciende del techo y se trepa en ella, temblando. A lo lejos, cruzando majestuosamente el fondo del escenario, pasa un barquito en forma de cisne gigante de fibra de vidrio. En él va BEBA, con binoculares de ópera, vigilándolo todo.)

BEBA

(A lo lejos, su voz suena distorsionada, como un eco de megáfono). ¡Parate derecho, Romulito! ¡Que no se te mojen los tenis!

RÓMULO

(Gritando descontrolado, aferrado a la boya). ¡Noooo! ¡Sáquenme de aquí! ¡Pero qué es esto! ¡Auxilio, ya no quiero estar aquí!

 

ESCENA III-B: EL PACTO DE LAS ARPÍAS

(Mientras RÓMULO sigue congelado en un rincón del escenario sobre su boya azul bajo un reflector, el resto del espacio se tiñe de una luz verde expresionista, densa y fría, que recuerda a un casino clandestino o a las oficinas de un partido político. Una mesa de centro elegante aparece de la nada. CATALINA y BEBA están sentadas frente a frente. Catalina fuma un cigarrillo electrónico que saca un humo espeso de color rosa. Sobre la mesa hay una montaña de contratos notariales y una terminal bancaria de oro macizo. Ya no hay sonrisas ensayadas; sus rostros son los de dos mafiosas negociando un territorio.)

 

CATALINA

(Firmando papeles con una pluma estilográfica de avestruz, sin mirar a Beba). A ver, Beba. Hablemos de negocios de mujer a mujer... necesitada. Tu hijo es un esteta, sí, pero tiene alma de burócrata del ISSSTE. El clarinete de la UAM no le va a dar para el colágeno a los cuarenta, y tú y yo sabemos que esos Converse no se pagaron con aplausos de Bellas Artes. Yo compro el paquete completo, pero el contrato incluye tu absoluta y limpia desaparición del mapa.

BEBA

(Ofendida, pero estirando el cuello para mirar la terminal de oro). ¡Catalina, por el amor de Dios! Una madre de la Del Valle no desaparece, una madre se reubica estratégicamente. ¿De cuánto estamos hablando en la cláusula de "no interferencia materna"?

CATALINA

Cincuenta mil pesos mensuales netos, libres de polvo y paja, depositados puntualmente en tu tarjeta de Liverpool. Más un departamento propio en la Nápoles. Ojo: la Nápoles interior, no la que pega a Viaducto ni la que huele a tacos de guisado.

BEBA

(Negociando como un tiburón de bienes raíces). En la Nápoles tiembla muchísimo, mi reina, se siente todo. Hazme el milagro en la San José Insurgentes o en la Florida, que ahí hay más árboles, menos cafeterías de especialidad y la gente todavía va a misa. Y exijo por contrato dos visitas anuales obligatorias: Navidad y el Día de las Madres. Sin derecho a quedarme a dormir, por supuesto, conozco mis límites.

CATALINA

(Tajante, azotando la pluma). Navidad es en Aspen y el Día de las Madres lo paso con mis tías en Madrid haciendo shopping. Te doy el desayuno del 10 de mayo en el Sanborns de los Azulejos, de dos horas máximo, y tú pagas las propinas de los mensajeros. Tómalo o déjalo, Beba. Si no firmas, me llevo a mi chofer Gumaro a Escocia, le compro un título de Lord y me caso con él. Tiene mejores pantorrillas que tu hijo y no se queja por el matcha.

BEBA

(Mirando al techo dramáticamente, se lleva una mano al pecho). ¡Ay, Rómulo... perdóname, mi niño, pero la plusvalía es la plusvalía y la vejez es muy digna en la Florida! (Saca una pluma barata de su bolsa y firma frenéticamente). ¡Hecho! Pero me dejas decirle "Bebito" en los cumpleaños.

CATALINA

(Recogiendo los papeles con una sonrisa fría). Solo por WhatsApp, con emojis de diseñador y estrictamente prohibido mandar imágenes de Piolines con bendiciones matutinas. ¿Estamos de acuerdo, socia?

BEBA

(Sonriendo igual de fría, chocando su taza de café con el vaporizador de Catalina). Totalmente de acuerdo, Catalinita. Al fin que el muchacho es dócil. Solo hay que saber qué botones apretarle.

 

ESCENA IV: EL REINICIO

(Justo cuando las arpías chocan sus tazas, las luces verdes y azules parpadean violentamente como si hubiera un cortocircuito en el tablero del departamento. Se escucha un sonido sónico de succión. De golpe, las luces amarillas, crudas y dominicales de la Del Valle se encienden. RÓMULO despierta de un salto, de pie sobre el sofá, sosteniendo el clarinete como si fuera un bat de béisbol y respirando de manera caótica. Está empapado en sudor.)

 

RÓMULO

(Gritando a todo pulmón, descontrolado). ¡¡¡SAN FRANCISCO, IBIZA, TRES CAMELLOS, LA FLORIDA, TARJETA LIVERPOOL, POR QUÉ ME VENDES MAMI, POR QUÉ ME ESPÍAS DESDE UN CISNE!!! ¡¡¡ESO NO SE HACE!!! "¡Pero Dios mío! ¡La gente no hace esas cosas!"

 

(Se escucha exactamente el mismo timbre fuerte y estridente de la Escena I. Rómulo da un brinco del susto. Entra BEBA desde la cocina, secando exactamente el mismo vaso con el mismo trapo sucio, repitiendo su diálogo con una precisión robótica aterradora.)

BEBA

(Con tono almibarado). ¡Ay, no te pongas así, mi niño! Yo solo digo que hoy viene Catalina y es una oportunidad de oro. Oficial, por la iglesia, con papeles. ¡Imagínate! Salir de este departamento...

RÓMULO

(En pánico absoluto, bajándose del sofá de un brinco y sosteniéndose la cabeza). ¡No, no, no! ¡Esto ya lo viví! ¡ESTOY EN UN BUCLE, ES UN SUEÑO LÚCIDOOOO… NOOOO…! ¡Mamá, no abras esa maldita puerta! ¡Si abres, van a venir mis profesores del taller de clarinete porque he faltado y les debo dinero! ¡Gumaro nos va a llevar a la fuerza a las Lomas y me va a amarrar en un cisne de fibra de vidrio con un contrato prenupcial! ¡No abras!

 

(Beba lo ignora por completo con una sonrisa congelada y abre la puerta de golpe. Entra CATALINA exactamente igual que antes: imponente, arrogante, fulminante.)

 

CATALINA

(Gritando hacia el pasillo con más prisa y despotismo). ¡GUMARO! ¡VAYA A VIGILAR LA LIMU… PERO MUÉVETE! EN ESTA COLONIA DE POBRES LOS COCHES SE ECHAN A CAMINAR SOLITOS, NO VAYA A SER QUE ME LA DEJE EN LADRILLOS. ¡CUALQUIER COSA ME AVISAS!

 

(Catalina azota la puerta. Se gira hacia ellos con su sonrisa angelical ensayada número dos. Su mirada sobre el departamento es un poco más despectiva esta vez.)

 

CATALINA

Mi chofer... es que, bueno... ¡Ay, pero qué bonito su departamento! Tan... mono, ¿eh? Interés social, ¿no? Minimalista de la escasez. Entonces ni siquiera estudiaste una carrera formal de músico… ¡Un taller? Entonces no estas certificado, mi vida, sí que necesitas mi ayuda…

RÓMULO

(Desesperado, interrumpiéndola a gritos, manoteando). No me importa, yo… a mí me gusta… No me vas a enredar, Zorra… Bitch… Maldita perra… ¡Sé lo del nieto de Slim que mastica con la boca abierta! ¡Y sé lo del diputado Güero o Moreno de la Regeneración Absoluta en Coyoacán que te quiere de adjunta! ¡Y no voy a firmar nada con la tarjeta de Liverpool! ¡No voy a ser Betito, ni Beto Baby, ni el Bebito de nadie! ¡Me quedo con mi miseria! ¡Tocaré en las calles, tocaré en el Metro, tocaré el Canon de Pachelbel del taller de la UAM en los vagones por diez pesos la canción!

 

(Catalina y Beba se le quedan viendo fijamente. Se hace un silencio infinito sepulcral de tres segundos. Las dos mujeres parpadean exactamente al mismo tiempo, como dos androides defectuosos de los que Casi nunca cierran los ojos. La sonrisa de Catalina se vuelve peligrosamente fría y corporativa.)

 

CATALINA

Vaya... además de tener buen gusto para los lentes de carey, resultaste psíquico e histérico. Me fascina la telepatía en los hombres sumisos, ahorra muchísimo tiempo de terapia de pareja. Definitivamente te vas a llamar "Beto Baby". (Su voz empieza a distorsionarse, repitiendo rítmicamente). Baby Baby, Beto Baby… Baby Bebito, nene…  Beba, ayúdame. El niño se nos quiere deshidratar. Trae la soga de tul. Lo vamos a amarrar al fideicomiso.

RÓMULO

¡¡¡NUNCAAAAA!!!

 

ESCENA V: LA PERSECUCIÓN HISTÉRICA

(El Canon de Pachelbel empieza a sonar en los altavoces del teatro, pero no de forma bella, sino con un tempo aceleradísimo, estridente, interpretado por cuerdas que parecen desafinadas y un bajo mecánico que suena como un reloj bomba: ¡Tan... tan... tan... tan...! RÓMULO entra en pánico total y comienza a correr en círculos alrededor del sofá. BEBA y CATALINA se mueven de forma coordinada, coreográfica y robótica, como si persiguieran a un animal acorralado en un safari de alta sociedad.)

 

BEBA

(Persiguiéndolo con el trapo de cocina en la mano, tratando de atraparlo por la camisa). ¡Párate derecho, Rómulo! Baja los hombres, digo… ¡Sume la panza, por el amor de Dios, que arrugas el lino de diseñador! ¡Son cincuenta mil mensuales en Liverpool, hijo, … mis cortinas de Damasco!

RÓMULO

(Esquivando un manotazo, saltando por encima de un cojín). ¡No voy a financiar tus cortinas adamasquinas  con mi castración eterna, mami  mi emasculación permanente! ¡Prefiero el desempleo! ¡Prefiero una beca del Fonca!

CATALINA

(Persiguiéndolo con una elegancia aterradora, usando su bolso de marca como si fuera un mazo, tirando golpes al aire). ¡Ven acá, Betito! ¡No huyas de tu destino protegido… por por tu mami, por mi, por nosotras! ¡Tengo un departamento inteligente  en San Francisco esperándote con las paredes abiertas! ¡No me hagas correr que estoy eructando mi matcha GOAT latte!

 

 🏃🏽‍♀️    ☕️   ☠️ 

 

(Rómulo intenta correr hacia la puerta principal, pero desde el pasillo se escucha una voz profunda, estentórea, con eco de ultratumba. Es GUMARO, que aunque no se ve, su voz resuena como si fuera el mismísimo Cerbero cuidando las puertas del infierno.)

VOZ DE GUMARO

 

(Desde el pasillo, con voz de trueno). YA SE LLEVARON LA LIMU… NO FUERON LOS DE ROBERTO, FUE LA BENITO JUAREZ… QUE NO ESTA PERMITIDO… Pero yo me llevo a betito, yo lo llevo cargando..

 

RÓMULO

(Frenándose en seco ante la puerta, horrorizado). ¡Hasta el chofer está privatizado! ¡Es un complot FIFÍ!

 

MONÓLOGO IMPOSIBLE DE RÓMULO:

El Canon de Pachelbel de pesadilla se ralentiza hasta convertirse en una nota larga y grave. Catalina y Beba se quedan congeladas a mitad de la carrera, estirando el tul de novia como dos estatuas de cera. Un reflector azul eléctrico ilumina a Rómulo en el centro. Su voz ya no es arrastrada por la resaca, es la voz de un hombre consciente de su propia “tragedia”.

RÓMULO

No me miren, no me juzguen… Sé perfectamente lo que está pasando. Sé que mi subconsciente me está cobrando la factura de los cuatro mezcales y el vapor super privado de anoche. Pero esta pesadilla es demasiado real. Toda mi vida he flotado en la superficie. Estudié Antropología social en la UAM, pero me gustaba más mi taller de clarinete… Prefiero ser músico y sociólogo desempleado antes marcar tarjeta en una oficina, me visto bien para ocultar que mi cuenta bancaria está en ceros, y me dejo consentir por "patrocinadores" porque… Pues porque se siente bien, pero ya sé, ya sé que no es para siempre…  Catalina me ofrece el trato del siglo: San Francisco, Ibiza, tarjetas de crédito ilimitadas. ¿El precio? Dejar de ser Rómulo. Convertirme en "Betito baby". El epítome de la domesticación burguesa. Y ella no sabe que soy sociólogo… o sí lo sabe… ¿la Bruja?…  Y lo peor es que una parte de mí, una parte muy baja, floja y deshidratada... quiere firmar ese contrato. Quiere dejar de preocuparse por la renta de la Del Valle. Pero si firmo, mi clarinete nunca volverá a sonar a música; sonará a anuncio de centro comercial. A jingle de sopa de tomate. Mi madre me parió para ser su boleto de salida, Catalina me quiere comprar para ser su mascota de aparador. Estoy atrapado entre el hambre y el terciopelo. Si me quedo aquí me evaporo en la mediocridad; si me voy con ella, me ahogo en el matcha. Por eso nado... aunque sea en el suelo. Por eso prefiero saltar al vacío del balcón. Porque en la caída, al menos por tres segundos, sigo siendo el dueño de mi propia deshidratación. (Ruptura de cuarta pared) Sí, ya sé que me autocompadezco, pero no soy el personaje… ¿yo tampoco?

 

(El reflector azul se apaga. La música estridente regresa a su velocidad máxima. Catalina y Beba cobran vida al instante avanzando con el tul, y Catalina grita su línea: "¡Firma el prenupcial, Betito Baby...!")

 

(Catalina y Beba aprovechan el freno de Rómulo para acorralarlo contra el balcón. Catalina saca un enorme velo de novia de tul que parece no tener fin, estirándolo junto con Beba como si fuera una red de pesca para atrapar un tiburón. La música del Canon llega a su clímax más desquiciado.)

 

CATALINA

(Avanzando con la red de tul, con los ojos desorbitados). ¡Firma el prenupcial, Betito Baby! ¡Yo no quiero camellos, te quiero a ti!

BEBA

(Cerrando el paso por el otro lado). ¡Hazlo por la memoria de tu madre, mi bien! ¡Firma!

RÓMULO (Mirando hacia atrás, al vacío del balcón, donde brilla una luz azul intensa). ¿Memoria? No podrías estar más presente. Ni madres. ¡Antes muerto que Betito! ¡Me lanzo al vacío social de la Del Valle!

(Rómulo toma un impulso cómico, corre hacia el balcón y se lanza de cabeza hacia la oscuridad del fondo, soltando un grito agudo que se corta en seco. Sonido gigante de un chapuzón que retumba en todo el teatro. Oscuro total instantáneo).

(La música estridente se corta de tajo. Un reflector blanco, frío y cenital ilumina únicamente el proscenio —la parte más frontal del escenario—. El resto queda en penumbra para permitir el cambio de utilería y vestuario atrás. CATALINA entra a cuadro caminando con una lentitud exasperante y aristocrática. Da una calada a su cigarrillo electrónico. Exhala una nube de humo rosa y mira directamente al público con una mezcla de lástima y diversión).

CATALINA Mírenlo. Saltando al vacío social. Qué dramático. Ustedes, los de estas colonias, siempre confunden el pánico con la dignidad. De verdad creen que arrojarse de regreso al abismo de la quincena, el transporte público y los fines de semana en plazas comerciales es un acto de rebeldía. Qué ternura. ¿De verdad pensó que se me iba a escapar? (Vuelve a fumar, caminando hacia el otro extremo del proscenio). El problema con la gente como Rómulo —y sin ofender…— es que romantizan la precariedad. Se aferran a sus pequeños traumas, a sus deudas, a sus saunas clandestinos, como si eso los hiciera auténticos. Pero el mercado inmobiliario y el capital no tienen sentimientos; tienen paciencia. Yo puedo esperar. Puedo dejar que se revuelque en su mediocridad dominical, que se despierte con el sabor a mezcal barato en la boca, creyendo que hoy es un hombre libre. Pero el lunes siempre llega. Y yo... yo soy la dueña de todos sus lunes. Así que, dejemos que el niño duerma. Por ahora…

Pero, veamos cómo reacciona cuando se despierte...

But, let's see how he reacts when he wakes up...

(Se empieza a oír música de transición, Catalina sonríe fríamente, da una última calada a su vaporizador y desaparece por el lateral. El reflector del proscenio se apaga).

 

EPÍLOGO: LA VERDADERA DESHIDRATACIÓN

(Se enciende una luz cenital blanca, muy cruda, fría y deprimente de domingo por la tarde. Descubrimos el plano real de la existencia: RÓMULO está tirado boca abajo...)

 

EPÍLOGO: LA VERDADERA DESHIDRATACIÓN

(El sonido del chapuzón regresa y se desvanece lentamente en un eco sordo. La música del Canon se escucha como una variación irónica. The music of the Canon is heard as an ironic variation. Se enciende una luz cenital blanca, muy cruda, fría y deprimente de domingo por la tarde. Descubrimos el plano real de la existencia: RÓMULO está tirado boca abajo en el suelo de la sala, completamente descalzo, vistiendo únicamente una pijama vieja, raída, arrugada y con manchas extrañas. A su lado está el estuche de su clarinete, cerrado y lleno de polvo. Tiene los ojos hinchados y una severa cara de resaca monumental. Su cuerpo acusa el cansancio acumulado de horas de sauna, vapor y los extraños tragos artesanales de dudosa procedencia que probó la noche anterior en el Centro Histórico. Entra BEBA en bata de casa deslavada, con rulos rosas en la cabeza y una taza de café soluble en la mano. Lo pica bruscamente con la punta del pie.)

 

BEBA

(Picándolo con el pie de nuevo). ¡Rómulo! ¡Despierta, flojo! Es domingo… Seis, ¡seis! de la tarde. Te quedaste dormido en el piso desde la mañana. ¿Te fuiste otra vez con tus músicos… clarinetistas… flautistas?…  Mírate nada más, estás hecho una piltrafa… Te la pasaste roncando y hueles a mezcal barato. Levántate ya.

 

RÓMULO

(Despertando con una pesadez milenaria, tallándose los ojos, mirándose los pies descalzos con un alivio infinito. Abraza con desesperación los tobillos de su madre). ¿Catalina?... ¿Y mi tarjeta negra?... ¿Y mis Converse con piedritas? ¿Y mis lentes de carey de Polanco? (Mirando a su alrededor). ¡Mamá! ¡Qué bendición tan más grande! Seguimos atrapados en la pobre, mediocre y bendita colonia Del Valle. ¡Y no tengo ni un solo peso en la bolsa! ¡Gracias al cielo!

BEBA

(Tomando un sorbo largo de su café, mirándolo como si estuviera loco). ¿De qué demonios hablas, Rómulo? Por cierto, muévete de ahí que ya llegó tu repartidor a la puerta. Por qué se sabe tu nombre, eh… Muy guapito por cierto el muchacho, tiene porte como de las Lomas. Bueno… Te trajo tu pizza doble con orilla rellena de queso, que dice él que te la regala, de cortesía, pero que ya sabes… ¿De qué habla, eh? ¿Qué le vendiste? Ay, bebé, pero es demasiada pizza para ti solo, qué tal que me convidas los bordes con queso… Betito. Pero qué bien huele… Huele a repartidor… A repartidor con dinero…  ¿Por qué no lo invitas a pasar, Betitoooo? Bebé… muévete a abrirle.

 

(Rómulo se congela por completo en el piso al escuchar el nombre. Su rostro se desfigura. Abre los ojos con un terror absoluto y paralizante. Lentamente gira la cabeza para mirar fijamente al público con los ojos desorbitados, dándose cuenta de que la pesadilla no ha terminado. It's not over… El timbre de la puerta vuelve a sonar con una fuerza ensordecedora y rítmica: ¡Tan... tan... tan... tan...! al compás del bajo de Pachelbel.)

 

OSCURO FINAL

 

 

EL MATRIMONIO IMPOSIBLE (O un suceso completamente deshidratante). © 2026 by BENJAMIN GAVARRE is licensed under CC BY-NC-ND 4.0

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