Lucha de Clones
De Benjamín Gavarre
© BENJAMÍN GAVARRE SILVA
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Personajes:
ALFREDO: 22 años. Estudiante de Arquitectura en la Ibero. Impecable, racionalista, con una "fantasía de control" estética.
FELIPE: 22 años. Estudiante de Sociología en la UNAM. Pelo largo, arete de plata, con un discurso de resistencia y dialéctica social.
DIEGO: 25. Amigo de Alfredo. Clase alta, "polivalente" y pragmático.
XIMENA: 28. Amiga de Felipe. Intelectual de la Roma, audaz y sin filtros.
ESCENA 1: EL ORIGEN DEL CAOS
Un bar "open queer" pretencioso en la calle Amberes, Zona Rosa (Colonia Juárez).
Luces de neón rosa y azul. Humo denso. Música electrónica que parece un latido constante.
LA LUZ ABRE SOBRE EL ESCENARIO DIVIDIDO.
LADO DERECHO (ESTATUS POLANCO)
ALFREDO se mira en un espejo imaginario. Se ajusta una camisa de seda negra de AllSaints. DIEGO, su amigo, lo espera con dos mezcales carísimos.
ALFREDO: (Con tono pausado, casi susurrado) Diego, me trajiste a un lugar muy mezcladito. Chamarras de cuero de los 90 y… ¡chamarras de mezclilla! Eso para no hablar del desastre de la arquitectura… Esas columnas son de unicel, Güey.
DIEGO: Güey, relájate. Vinimos a ver si "expandes tus horizontes", ¿no? Ya estuvo bien de estar casado con tus renders, te hace falta ser más curioso, carne viva, de mujer o de hombre, pero carne… Te lo aseguro.
ALFREDO: Te pasas, Güey… Si tengo mis dudas, pero ya decidí que voy a hacerme monje tibetano, todos y todas son un asco. El menú de tu bufett, parece de café de chinos.
DIEGO: Te urge un mezcalito, a todas y a todos les vas a mirar ojitos verdes dentro de una hora. Mejor que sean tres mezcalitos y diez minutos.
LADO IZQUIERDO (Hecho en la UNAM)
FELIPE termina de amarrarse el pelo. Trae una playera con un diseño artesanal de una calavera estilo Tamayo. XIMENA, su amiga, lo jala del brazo hacia la barra.
FELIPE: (Gesticulando mucho) Esta es pura apropiación cultural, mira nada más, columnas dóricas y sillas art Nouveau… Alebrijes en las paredes y espejos Led… Es una apropiación ecléctica y fallida de la pequeña burguesía pretenciosa, Ximena. Es pura estética de eurocentrismo y el desprecio por lo nuestro… Qué tienen que ver los alebrijes con las columnas dóricas, a ver, dime.
XIMENA: ¡Cállate y tómate una chela, sociólogo, tres chelas! Viniste a ligar, ampliar tus horizontes de hetero curioso tú dijiste… Así que no te echas patrás, ¿vale?… Te hace falta sentir una piel, cualquier piel… Este lugar es anyway… no estás en la Facultad. Mira a tu alrededor, hay gente... interesante.
FELIPE: Claro que es anyway… Aquí hay puro güey fresísima… mira nada más a los de la esquina, con sus camisas de seda y sus pantalones de marca… Hueva total!
EL CRUCE (CENTRO DEL ESCENARIO)
Los dos grupos convergen en la barra. Es un choque de mundos. Diego y Ximena se conocen de algún evento de arte y se saludan.
DIEGO: ¡Ximena! ¿Qué haces en este antrazo de la diversidad…? No te conocía lo manflora.
XIMENA: Diego... lo mismo te pregunto. Ya por fin te saliste del clóset o vienes de heterocurius?
DIEGO: Me declaro polivalente, heteroflexible y casi poliamoroso.
XIMENA: Mientras no te declares animal sin correa… Como es que se llaman esos “Osos” …
DIEGO: Déjame te dejo, pero no te me vayas, estás tan sexy que hasta puede que suceda algo.
XIMENA: No me hagas el favor… Prefiero que se me identifique como perro.
DIEGO: Qué graciosa, pero te digo hay algo en ti que me late… ¿Quieres un mezcal?, yo invito.
En ese momento, Ximena mira detrás de Diego y ve a Alfredo. Diego se dispone a pedir el mezcal, pero se topa con Felipe. El tiempo se detiene. La música baja de volumen.
DIEGO: (Palideciendo) Güey... Alfredo... ¿qué pedo con tu clon?
XIMENA: (A su vez… Casi Soltando el vaso) Felipe... ¿tienes un hermano gemelo millonario?
Alfredo y Felipe se miran de frente por primera vez.
Las pantallas de video han estado proyectando imágenes de los parroquianos, y le dan foco a Alfredo y Felipe… Su parecido físico es innegable, al igual que sus diferencias en el vestir.
ALFREDO: (Mirando a Felipe con asco estético) Diego, por favor. Este sujeto es un ejercicio de descuido personal. El estilo Tamayo es muy cliché… y el pelo así me recuerda a los jipitecas que venden artesanías y aretitos… El parecido es, a lo mucho, una coincidencia estructural de las mandíbulas… y quizá la nariz…. Tal vez la boca, mmh…
FELIPE: (Mirando a Alfredo con desprecio) Ximena, el parecido es una proyección de tu parte aspiracional burgués. Mi rostro es un arquetipo común en el mestizaje latinoamericano. Él es solo... una versión plastificada de lo que yo podría ser si no tuviera conciencia social.
DIEGO: ¡Pero tienen el mismo lunar!
ALFREDO: Es una peca.
FELIPE: Es un lunar común, producto del trabajo real en las comunidades indígenas.
DIEGO: ¡Y miden lo mismo! ¡Y se mueven igual!
XIMENA: (Riendo) ¡Ay, por favor! Si hasta hacen el mismo gesto con la boca cuando se enojan. ¡Mírense!
ALFREDO y FELIPE (al unísono, con el mismo gesto de desdén): ¡No nos parecemos en nada!
Mientras ellos se dan la espalda, indignados por la comparación, la pantalla del DJ proyecta un tik tok donde ellos aparecen en un video de Ia)
DIEGO: (A Ximena) Oye... tu amigo el "revolucionario" está guapo, ¿no?
XIMENA: (A Diego) Y tu amigo el "superfresa" tiene algo... pero no sé, como que le falta calle y le falto yo…
DIEGO: (Completa la idea y hablan al mismo tiempo) “Pero él no lo sabe”…
XIMENA: Todavía, todavía.
DIEGO: No te lo recomiendo. Es de esos tóxicos, ninguno le embona, y ninguna… bueno al menos hasta ahora.
XIMENA: Sí, como que tiene ese aire de que le gusta… embonar… o ser embonado… ¿Y tú?
DIEGO: Ah, yo sí, estoy calado, probado y untado.
XIMENA: Uy, eso me excita… ¿y untado de diversos sabores?
DIEGO: Fresa, vainilla, chocolate, ¿quieres probar?
Los amigos se quedan ligando en el centro, mientras los gemelos se alejan a los extremos del bar, revisan dentro de lo posible, al Otro, y hacen gestos similares, cada uno tocándose el lunar del mentón en secreto, con una expresión de duda y molestia.
ALFREDO: (Para sí mismo, tocándose el lunar) Qué tipo tan insoportable.
FELIPE: (Para sí mismo, tocándose el lunar) Qué sujeto tan pretencioso.
ESCENA 2: LA MESA DE LAS DISCORDANCIAS
Una mesa comunal en el mismo bar. El diseño es incómodamente "industrial-chic".
ALFREDO, FELIPE, DIEGO, XIMENA.
Diego y Ximena están sentados muy juntos, compartiendo un mezcal con gusano. Alfredo y Felipe están sentados en los extremos opuestos de la misma mesa, con los brazos cruzados, evitando el contacto visual pero ocupando exactamente la misma postura corporal (espejo).
DIEGO: (Entusiasmado) ¡Ya, güey! Quiten la cara de palo. Felipe, Alfredo es el mejor arquitecto que conozco, aunque se tarde tres meses en el render de una cocina. Alfredo, y Felipe es... ehhh... bueno, no sé… dice cosas muy profundas.
FELIPE: (Corrigiendo, sin mirar) Hago análisis de las estructuras de poder en el entorno urbano. No "digo cosas profundas".
ALFREDO: (Hacia el techo) Y yo no "hago renders". Diseño experiencias espaciales. Pero entiendo que para alguien que se siente chamán tipo Tamayo, la terminología sea lo de menos.
XIMENA: (Riendo, dándole un trago a su chela) ¡Uuuh! Ya se pusieron intensos. A ver, dejen su lucha de clases, digo de egos. DIEGO: A ver, vamos a calarlos. En buen plan. Tú Alfredo, ¿tienes 23?
ALFREDO: (Rápido) 22, soy del 27 de febrero… Piscis. Obvio.
FELIPE: (Se tensa) Yo también tengo 22, según esto, y no creo en el determinismo astral de las revistas de moda... pero mis padres me registraron un 28 de febrero. Fue el día que me llevaron a casa. Soy adoptado, para que tu genética de sangre azul no se espante.
ALFREDO: (Se le escapa un gesto de sorpresa, baja la guardia un segundo) ¿Adoptado?
XIMENA: (Interviniendo) Sí, güey. Y lo más loco es que a Felipe lo encontraron en una institución pública...
DIEGO: La mamá de Alfredo, siempre le dice que es adoptado también, que porque no sacó los ojos claros como sus padres… No es tan de sangre azul.
ALFREDO: (Recuperando el tono cínico) La genética no es exacta. Los ojos claros no significan nada. Hay miles de personas con ojos cafés y millones de personas que nacen en febrero. Pero explíquenme por qué él usa esa arracadita de pirata anarquista… y yo tengo una camisa de seda y de buen gusto.
FELIPE: El "buen gusto" es una herramienta de segregación, Alfredo. Mi arracada tiene más historia que toda tu camisa de marca fabricada por manos explotadas en el sudeste asiático.
XIMENA: (Harta) ¡Ya cállense! Diego, ¿no te mueres de calor? Este lugar tiene el aire acondicionado de un microbús.
DIEGO: Sí el calor esta de l’averno… Ya mejor me quito la chamarra. Qué tal si bailamos… ¿Vamos? (Se quita la chaqueta. Y espera impaciente a los demás).
XIMENA: (A los gemelos) Ya vamos, espérate. A ver, ustedes dos. Quítense las capas de cebolla. Vamos a la pista. Ese DJ es un genio.
ALFREDO: Yo no bailo música "mezcladita".
FELIPE: El exhibicionismo social sin ritual erótico no tiene sentido.
DIEGO: Pues ya estuvo, sean eróticos. ¡Es un antro open queer! Nadie los va a juzgar...
La Música sube de volumen: un beat pesado, sexy, oscuro. Diego jala finalmente a Ximena a la "pista" (el espacio entre las mesas). Alfredo y Felipe se quedan solos en la mesa.
ALFREDO: (Después de un silencio incómodo, viendo a Diego y Ximena besarse al fondo) Tu amiga es... persistente.
FELIPE: Tu amigo es... ruidoso. (Pausa). ¿De verdad eres arquitecto o solo te gusta criticar el unicel?
ALFREDO: Hice el proyecto de una galería en la Roma. Minimalista. Concreto aparente.
FELIPE: (Sarcástico) Ah, concreto aparente. Para que los artistas puedan sentir el vacío existencial de la gentrificación mientras beben vino barato. Qué innovador.
ALFREDO: (Enojado, se levanta y se desabotona los puños de la camisa de seda) Sabes qué, "sociólogo"... me das hueva. Tienes tantas etiquetas pegadas que ya no sé si hay alguien ahí abajo.
FELIPE: (Se levanta también, quitándose la playera artesanal porque realmente hace calor) ¿Quieres ver si hay alguien? Vamos a bailar. Pero te advierto: mi ritmo no es de manual de la Ibero.
Ambos se quitan las camisas casi al mismo tiempo, en un gesto de desafío. Se quedan con el torso desnudo.
En el centro del pecho, ambos tienen un tatuaje que recuerda a una estrella. No son idénticos, pero son muy parecidos. Están situados exactamente en el mismo lugar, sobre el esternón. Y justo debajo del tatuaje, ambos comparten, otro como lunar o raspón en forma de luna.
DIEGO: (Regresando con Ximena, los ve y se frena) ¡Güey!
XIMENA: (Mirando los pechos desnudos) No mames... ¿Se pusieron de acuerdo para el tatuaje y son de una secta?
ALFREDO: (Mirando el tatuaje de Felipe) Es... notable.
FELIPE: (Mirando el de Alfredo, turbado) Es... muy parecido.
Se miran a los ojos. Por primera vez, no hay insultos. Hay una curiosidad física que los asusta. La música explota. Sin decir nada, empiezan a bailar uno frente al otro, midiendo sus movimientos, como dos animales que no saben si pelear o aparearse.
ESCENA 3:
EL "POST-ANTRO"
Y LA VERDAD AL FINAL
Calle. Puesto de hotdogs. Luminarias turísticas de la Zona Rosa.
Los cuatro están en unos bancos. Alfredo y Felipe se miran con un hambre que no es de comida, pero se contienen por el miedo a los posibles lazos de sangre.
FELIPE: (Acercándose a la cara de Alfredo, casi rozándolo) Es que somos iguales, cabrón. Es el mismo ADN. Si te beso, estoy besando a mi hermano. No puedo.
ALFREDO: (Se desespera. Se levanta de golpe y se abre la chamarra con violencia). ¡Que no somos hermanos, carajo!
DIEGO: ¡Pero, ahí está la marca! ¡La maldita estrella!
ALFREDO: No es eso. (Saca su iPhone y enciende la linterna). Felipe... tu estrella es una mancha de nacimiento. (Toca la mancha de Felipe con un la mano abierta).
FELIPE: Está fría tu mano. (Sonríe) Se siente bien.
ALFREDO: Felipe... tu estrella es una marca de nacimiento real. Pero la mía... (En lugar de hablar, agarra una llave de su bolsillo). ¡Miren!
Alfredo empieza a raspar con fuerza el borde de su "estrella". Se pone rojo, se lastima un poco la piel.
XIMENA: ¡Güey, te vas a desollar! ¡Para!
ALFREDO: (Jadeando, se detiene). No es una marca de nacimiento... Lo mío es un tatuaje. ¡No se quita porque es tinta! ¡Es un puto tatuaje, Felipe! (Señala a Felipe). Yo no nací con esto.
FELIPE: (Se queda helado) ¿Qué? Entonces…
ALFREDO: Vi este diseño en un libro de símbolos ancestrales. Me pareció que se me vería bien. Fui y me lo tatué porque quise... (Se mira el pecho, aterrado). ¡No sabía que existías tú!
XIMENA: (En shock) ¿El mismo tatuaje o la misma estrella y en el mismo lugar… eso es "destino"?
DIEGO: A huevo... No es coincidencia, seguro quiere decir algo. El universo les ha hablado.
FELIPE: (Pasa su dedo sobre la marca irritada de Alfredo. Su voz baja una octava). Te dibujaste en el pecho... sin saber… lo que yo traigo en la carne.
ALFREDO: (Temblando ligeramente) Fue una coincidencia. No significa nada.
FELIPE: (Lo mira fijo, ya no hay rivalidad, hay una curiosidad animal). No existen esas coincidencias, arquitecto. Si te lo tatuaste sin conocerme, es que ya me tenías adentro.
Felipe lo jala de la chamarra con fuerza, obligándolo a levantarse. Sus rostros quedan a milímetros. Alfredo ya no pelea.
DIEGO: (Rompiendo el trance. Interrumpiendo, con una sonrisa) ¡Bueno, hermanitos o no hermanitos! ¡A la chingada si son primos o primates! ¡Vámonos al After que el DJ ya empezó!
XIMENA: (Jalando a Diego hacia la oscuridad del edificio). Ándale, "animal sin correa"... que yo quiero ver ese tercer piso sin luz… No me dejes atrás.
Diego y Ximena entran al edificio, sus risas se pierden escaleras arriba. El ruido de los carros en la calle Amberes empieza a desvanecerse. Solo queda el zumbido de un transformador de luz y la respiración de los dos.
Alfredo y Felipe están de pie, uno frente al otro. La luz de neón del letrero del Antro les pega solo de espaldas, dejando sus rostros en una penumbra azulada.
ALFREDO: (Con su última pizca de duda). Esto no tiene lógica, Felipe. Qué tal que mañana nos odiamos.
FELIPE: (Se acerca un centímetro más. El aire entre ellos vibra). ¿O no?
ALFREDO: ¿O no?...
Alfredo levanta la mano. Duda, y finalmente toca con el pulgar el lunar en el mentón de Felipe. Felipe no se quita; cierra los ojos, respira profundo y echa la cabeza ligeramente hacia atrás, aceptando el contacto.
El silencio es absoluto. Se acercan milímetro a milímetro. Sus narices se rozan. Cuando sus labios están a una fracción de segundo de tocarse, justo cuando la "Lucha de Clones" se convierte en rendición...
XIMENA: (Desde lo alto de las escaleras, su voz retumba en el hueco del edificio, con un tono burlón y muy pícaro):
— ¡YA SUBAN, CABRONES! ¡DÉNSE COMO SI SE ODIARAN... O COMO SI SE HUBIERAN EXTRAÑADO TODA LA VIDA!
Alfredo y Felipe sueltan una media sonrisa corta, cómplice, sin romper el contacto visual. Justo cuando sus labios están a punto de besarse…
CORTE A NEGRO.
FIN DE LA OBRA.