PRÍNCIPE VELOZ
(Las locuras de la corte)
(Enredos en la Corte: Una farsa en las costuras del poder y a veces en el mismísimo trono)
© BENJAMÍN GAVARRE SILVA
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Personajes:
- Bufón A (Gastón): Cronista goliardo, cínico y maestro de ceremonias.
- Bufón B (Titín): Físico, irónico, la contraparte del absurdo cuántico.
- Rey Gordo Ubú / Rey Muerto: Monarca glotón, autoritario, voluble y obsesionado con su "Chapiro verde".
- Príncipe Veloz / Rey Eterno: Heredero narcisista, existencial, enamorado de un reflejo y de un pinche.
- Pinche de Cocina (Nicolás / Rigoletto / George V el Amistoso): Joven ilustrado, romántico y falso bastardo procreado por incubadora.
- Cocinera (Pastelera / Condesa del Chocolate): Madre adoptiva del pinche, ambiciosa y experta en masa madre.
- La Hechicera (La Reina Rana): Madre biológica por subrogación, manipuladora de hilos y soberana en las sombras.
Acto I: El Prólogo de los Standoperos
(Espacio escénico vacío, salvo por un árbol seco, al estilo de "Esperando a Godot", y objetos absurdos que bajan y suben intermitentemente del telar. Entran el Bufón A y el Bufón B. Interactúan con el arbolito: lo riegan, lo acarician, le dan foco, pero no demasiado. Luego, se dirigen directamente al público con la energía de un club de comedia actual y ademanes palaciegos).
Bufón A: (Al público) ¡Buenas noches, damas, caballeros y anexos prescindibles, tránsfugas o celebridades de la Corte! Qué alegría ver que todavía queda público con cabeza... antes de que se las corten afuera. ¿Sabían que ya inventaron la guillotina?
Bufón B: Es un gran momento para estar vivos. El Rey acaba de decretar que, debido a la quiebra del tesoro real, a partir de mañana el pan se sustituye por cebollas. ¿Tienes hambre? ¡Coman cebollas! Contigo pan y cebollas... ah, no, eso es de otra obra y muy mexicana, por cierto. Uf, este autor...
Bufón A: Es que nuestro soberano es un visionario. Construye castillos que parecen pasteles de boda y se pregunta por qué se derriten con la lluvia. Quiere poner patos, ¡PAAATOOOS!, y cisnes de cristal en un lago artificial… ¡como si fuera Disney! Ah, qué gracioso... la verdad, no. Mal chiste.
Bufón B: Pero vayamos a la corte, que no solo es la corte y sus maravillas, sino que también hay gente que sí trabaja, ¿eh?
Bufón A: No me siento aludido... o sí trabajo, y gano. ¡Vayamos con la maestra pastelera y su hijito, ah!
(Los bufones dan una voltereta o cambian de postura. La luz cambia a un tono cortesano y delicioso, como de una cocina real. Dos actores entran a escena para interpretar los papeles del Pinche y la Pastelera; los bufones se quedan a los lados, asistiendo sutilmente: encendiendo un cigarrillo a la corona o pasando un pañuelo).
Pinche: Madre, amo.
Pastelera: (Amasando enérgicamente una masa madre) Yo cuando la vi, me dije: qué espanto, cómo puede alguien vestirse de esa manera y enseñando las… No son maneras. Ya estaba todo listo cuando llegó la...
Pinche: Mi amor no es de este mundo, es algo insólito. (Al público, explicando que es muy culto e ilustrado) Pero él no me ve... Yo soy transparente a sus ojos, nunca me hará caso… él es el hijo del…
Pastelera: La masa madre es muy sabia, ¿sabías que tiene muchas de esas cosas que ya nadie quiere comer? Ah, gluten... ya las que quieren ser top models ni se le acercan. Come galletas, hijo, y se te olvidarán las penas de amor.
Pinche: Madre mía. Entonces vos sí me escuchabais...
Pastelera: Te escuchaba, nene, pero pierdes tu tiempo. El Príncipe Veloz está muy por encima de ti.
Bufón A: (Metiéndose en la escena) Además, ¿sí sabes por qué le dicen Veloz, cierto?… No te conviene… Termina muy pronto.
Pinche: (Saliendo del personaje, al público) Pero yo lo amo. ¿Es un pecado amar a quien uno quiere?
Bufón A: Tendrás que esperarte a los años 60, mi niño, a ver si te alcanza para llegar a la revolución sexual… ah, ¿pero en qué siglo estamos nosotros?
Bufón B: ¿Siglo? Ah, nosotros… somos cuánticos. En el XVI.
Pastelera: Yo sí te doy mi consentimiento, mi hijo, a ver si nos sacas de pobres. Y que me nombre tu nuevo novio, cuando sea rey, pastelera oficial de los chocolates.
Pinche: ¿Solo a eso aspiras, madre? Si yo soy el consorte del rey, tú serías la duquesa del chocolate.
Pastelera: Bien me parece; yo te voy a ayudar a conquistarlo.
Bufón A: Y yo.
Bufón B: Y yo tambor.
Acto II: El Espejo y la Hechicera
(La luz cambia a un tono dorado y vibrante. El Bufón B corre al centro y actúa como si sostuviera un marco de espejo invisible frente al Príncipe Veloz, quien adopta una postura atlética y arrogante).
Príncipe Veloz: (Lanzando estocadas al aire frente al espejo) Y no me gusta nada, nada… y si soy así, ¿qué voy a hacer? ¡Agh!, te odio, imagen del espejo... ¿Cómo me fui a enamorar de un príncipe?… digo, ¡de un pinche!
[Escena Intercalada: El Hechizo del Reflejo]
(El Príncipe Veloz está arreglándose el vestuario y contemplando su espada. De repente, por un truco de luces o el maleficio de la Hechicera, el Pinche aparece materializado justo detrás del espejo. Se miran cara a cara, encantados).
Príncipe Veloz: Pero ¿qué veo? Es la imagen de mi deseo, la perfección en suma.
Pinche: Mi señor, yo sería tan feliz en tus brazos.
Príncipe Veloz: No se diga más, tú serás mi príncipe consorte cuando mi padre ya no esté. Gobernaremos con prudencia este reino.
Pinche: Mi señor, una fuerza me lleva, me aleja de ti, es muy poderosa. Lo nuestro es imposible.
Príncipe Veloz: ¡Ah, me has hecho mucho daño, pinche! Pero te seguiré amando... Oye, ¿que no tienes otro nombre? No quiero decirte pinche…
Pinche: ¡Señor, no me voy, me llevan! ¡Amo… te amoooo!
[Fin de la Escena Intercalada]
Bufón B: (Haciendo ruidos de espadas con la boca desde el borde del espejo) ¡Zas, chish! Ah, mi Príncipe Veloz, yo soy el espejo del espejo… digo, soy la voz de la sabiduría… ¿Sabes quién es el príncipe más guapo de todo el reino?
Príncipe Veloz: Ah, pues yo. Soy el único, así que soy el más guapo. ¿Por qué mi amado pinche se ha evaporado?
Bufón B: Evaporado no se ha… si gustas puedes ir a buscarlo… Está en la cocina… (Traga saliva) Gulp, aunque sería un poco raro… Ya sabéis, no son de la misma condición… Él es un pinche y tú eres un Príncipe Veloz.
Príncipe Veloz: Déjame en paz, espejo del espejo. Mi corazón está destrozado porque sé que tienes razón. Nuestro amor es imposible: "El es pez de río, y yo soy pez de mar".
(Entra el Rey Gordo Ubú, parodiando la célebre farsa de Alfred Jarry. Camina con gran dificultad a causa de una panza monumental).
Rey Gordo Ubú: Mira qué bonito… ¡Scheiße!… ¡Y que no te reviente a palos, Príncipe Veloz! Has de saber que no eres el único príncipe de este reino.
Príncipe Veloz: ¿Hay otro y no lo sabía? Oh, padre glotón y torpe… ¿quién es? Quiero saberlo… ¿y es guapo?
Rey Gordo Ubú: ¡Por mi Chapiro verde!… Ah, hijo, tu hermanastro es hijo de la mujerzuela de tu madre y de un alpinista que escaló el Everest.
Príncipe Veloz: Por tu Chapiro verde… ¿entonces es mi hermano?
Rey Gordo Ubú: Ah, no… no estrictamente. La mujerzuela de tu madre lo mandó tener en un parto... digo, un embarazo subrogado con la Hechicera del bosque; ella prestó su útero, pues… En realidad, el pinche es hijo de la Hechicera malvada del bosque y de un alpinista que escaló el Everest.
Príncipe Veloz: ¡Ah! Ese debe ser el pinche, mi corazón me lo dice… Entonces, estrictamente, estrictamente no es mi hermano; por lo tanto, sí puedo amarlo.
Rey Gordo Ubú: Ah, por mi Chapiro verde, así que te enamoraste del pinche. Yo te iba a hablar de él, pero no para que te enamoraras, sino para que supieras que no eres el único príncipe de este reino… ¡Pero, hombre! Esas costumbres raras no las permitimos en este reino, pues todavía no ha llegado la revolución sexual de los 60. Mira, si no me haces caso y dejas de amarlo o desearlo —y si no te acuestas con él aunque seas veloz y te desprecia— ah… pues yo… ¡te daré un castigo! Si no me obedeces, te cortaré las orejas con mis tijeritas y te sacaré de la cuenta de las finanzas, ¡mierdra!
Bufón A: Ah, terrible caso el del Príncipe Veloz. Ama y no sabe que…
Bufón B: No sabe que el pinche también lo ama a él… Vaya, vaya, Tacubaya.
Bufón A: Sí sabe, se le apareció en el espejo gracias a un hechizo de la Hechicera.
Bufón B: Cierto, eso pasó en la escena anterior…
Bufón A: Oye, ¿y el joven pinche tiene nombre?
Bufón B: Sí tiene… Se lo puso su madre biológica, la Hechicera, cuando le pidieron ser la incubadora que engendró al niño con el esperma de un alpinista que escaló el Popocatépetl.
Bufón A: El Everest, verdaaad. No es el Popocatépetl… Mmmmh, ¿y cuál es el nombre?
Bufón B: Nicolás, noble nombre.
Bufón A: No tanto, mejor que se llame Jeremías.
Bufón B: O Tobi.
Los Dos Bufones: ¡Malaquías, Fernando, Augusto!
Rey y Príncipe: (Uniéndose al griterío) ¡Salomón, Enrique, Ricardito, Benito, Saúl, Edgar, Rigoletto…!
Príncipe Veloz: ¡Ya estuvo! Lo voy a llamar Rigoletto… Es un buen nombre para un joven amado por mí…
Todos: ¡No tanto!
Príncipe Veloz: Bueno, ya le pondremos nombre a Jorge, jajaja. Ah, pues Jorge se llamará... Digo, así se dice cuando alguien se prepara para engendrar: se dice "Le ponemos Jorge al nene", es una invitación que quiere decir que…
Todos: ¡Ya entendimos!… Jorge es difícil de pronunciar.
Príncipe Veloz: ¿Nicolás?
Todos: Bueno, bueno: Nicolás por lo pronto….
Bufón A: Necesitarías hablar con su madre la bruja para que te dé la mano de Nicolás.
Bufón B: Mirad, hablando de peluquín... aquí llega su madre.
(El Bufón B da un giro, se acomoda un cabello invisible y camina con sensualidad exagerada, transformándose en la Hechicera).
Hechicera: Yo fui la incubadora de mi hijo el pinche.
Todos: ¡Nicolás!
Hechicera: …Y luego se supone que la mujerzuela era su madre. En ese tiempo la mujerzuela era la favorita del Rey Gordo.
Príncipe Veloz: Oigan, ¿y la mujerzuela tiene nombre?
Rey Gordo Ubú: Tenía, Jonás… Pero la mandé decapitar, rompí con la Iglesia y fundé el reino anglicano y protestante.
Príncipe Veloz: Ah, bárbaro, ¿entonces somos protestantes?
Bufón A: No, no… a la mujerzuela le cortaron la cabeza con la guillotina, casi la estrena… Dicen que Guillotin, el que inventó la guillotina, fue el primer guillotinado. Sutil, ¿cierto?
Príncipe Veloz: Retomemos. Lo importante es que amo y que mi amor es imposible… por varias razones.
Rey Gordo Ubú: A ver, te escuchamos, ¿por qué no se puede?
Bufón A: Sí, ¿por qué?
Bufón B: ¡Dilo ya!
Príncipe Veloz: Padre, hace rato tú no estabas de acuerdo en esta relación que considerabas impropia por lo de los años 60 y no sé qué... ¿Por qué eres tan voluble?
Hechicera: El caso, hijo, es que ¡sí se puede, sí se puede! Yo te concedo su mano, Príncipe Veloz, pero ¿seguro que lo satisfarás?
Príncipe Veloz: Yo, claro, yo lo satisfaré... ugh, qué palabrita.
Hechicera: Digo, tienes fama de ser muy veloz, es decir…
Príncipe Veloz: Ah, no, puras mentiras, fake news. La cuestión es cómo se lo digo ahora. ¿Me seguirá queriendo aunque no haya ido por él a la… jum, cocina?…
Rey Gordo Ubú: (Interrumpiendo) ¡Yo también te doy mi permiso! El pinche es un hijo ilegítimo, y por eso lo mandé a la cocina… porque es un bastardo. Pero no solo es un pinche, así que sí, pueden tener una relación. La diferencia de clases no es un problema; solo tienes que darle un título de nobleza.
Bufón B: (Imitando a la mujerzuela que ya está muerta) El pinche es un falso bastardo, no es un hijo ilegítimo, pues… es hijo de esta Hechicera y de un…
Bufón A: (Como Príncipe Veloz) Sí, sí, de un alpinista que escaló el Vesubio.
Rey Gordo Ubú: Hay que vivir, hijo mío. Solo se trata de vivir... aunque sea de manera ridícula. Ya, ve por él, te espera… No estéis demasiado tiempo en la cama. ¡Y sí, soy voluble y qué!
Bufón A: Ah, sí, ellos van a estar juntos y todo va a pasar en unos milisegundos. ¡Como si fuera un romance generado por IA! ¡I-A-A-A!
Bufón B: (Como Bufón) Ja, ja, ja… esa es buena… Sería por una IA voluble como Gemini, ¿no? Y bueno, ya después del veloz acoplamiento, ustedes dos se encargarán de gobernar el reino, ¿cierto?
Rey Gordo Ubú: Ah, eso si yo lo permito. A mí me quedan muchos años en este trono. ¡Por mi Chapiro verde, mierdra!
Hechicera: No tanto, mi rey; tú vas a morir en Polonia. O al menos eso dicen los evangelios.
Príncipe Veloz: Dirás los oráculos.
Hechicera: Eso dije. Y además, ya cuando ellos gobiernen, la verdadera mano que mecerá la cuna será la mía.
Príncipe Veloz: ¿Andá ya? ¿De qué cuna estáis hablando?
Bufón A: ¡Ah! Eso quiere decir que la Hechicera es la gobernante en serio, la sombra de los caudillos, la sombra de los príncipes… Entonces…. Por lo tanto……
(Suena un estridente toque de trompetas. Llega el Pinche de repente).
Pinche: Aquí estoy, mi amado Príncipe Veloz… Yo soy todo tuyo y te lo demostraré en una noche larga de pasión.
Todos: ¡Ah… ha llegado el enamorado!
Príncipe Veloz: Ven acá, mi príncipe Ricardo… Serás mi Corazón de León.
Pinche: Me llamo Romualdo…
Príncipe Veloz: Ah, no, muy feo nombre… Yo te llamaré entonces George. Espero que no te moleste; serás George V el muy "Straight"... ah, digo, George el Amistoso.
Pinche: George el Amistoso me gusta... y porque muy, muy "Straight" no soy.
Todos: ¡Eso lo sabemos, lo sabemos!
Hechicera: En todo caso sería Strait, hijo, porque estás muy estrechito seguro… Ah, pero no te preocupes, yo soy tu madre y gobernaré detrás de ustedes como una sombra, la sombra de los caballeros… Quién lo iba a pensar.
(Entra la Cocinera, que antes era pastelera pero ahora prefiere el rango culinario general).
Cocinera: Ah, nadie lo hubiera pensado. A mí el rey me entregó a Rigoletto cuando era una lombriz.
Todos: ¡¿Pero qué dices?!
Cocinera: Que el muy bastardo, el pinche, es mi hijo adoptivo. Yo le he dado mi cuidado y mi amor, así que quiero ser ascendida de cocinera a insigne y conspicua “Duquesa del Chocolate”.
Rey Gordo Ubú: (Magnánimo y muy barco) Lo concedo; por tus buenos servicios, Marquesa del Chocolate serás…
Pinche: Ah, no estoy de acuerdo… yo quiero que mi mami sea Condesa de un condado.
Hechicera: (Metiéndose a tomar el poder) Ya lo creo… lo firmo y lo decreto.
Rey Gordo Ubú: (Indignado) Oye, momentito, yo soy todavía el rey. Yo tengo el poder---
Hechicera: Sí, sí, sí, sí… Por unos milisegundos más, “mi rey”. (Se coloca detrás del Rey Gordo Ubú, le sopla en la nuca y de su boca salen unos polvos rojizos. El rey cae muerto instantáneamente). Ah, mis niños, váyanse pronto a hacer travesuras; lo harán toda la noche porque yo lo concedo. Príncipe Veloz, te concedo también que dures mucho en tus faenas; desde ahora serás conocido como el Rey Eterno. ¡Viva el Rey Eterno!
Todos: ¡Viva el Rey Eterno!
Rey Eterno: Y viva también el rey George V el Amistoso.
Todos: ¡Viva el rey George V el Amistoso!
Acto III: La Noche Triste sin el Árbol
(Se utiliza un recurso de transición: humo denso, luces parpadeantes y un sonido telúrico. Al despejarse el escenario, estamos en el Salón del Trono. La luz se vuelve lúgubre, nocturna. Los dos bufones se sientan en el suelo, apoyados el uno en el otro al estilo de Vladimir y Estragón, compartiendo una bota de vino imaginaria).
Bufón A: (Al público) Esta es la noche triste sin árbol.
Bufón B: Aunque sí tenemos árbol, indeed, de hecho, para los profanos.
Bufón A: ¡Ash! En fin... Mientras los jóvenes retozan y siguen haciendo travesuras ahora que el príncipe es eterno…..
Bufón B: Y es rey, ¿verdad? Ahora es de noche. El viento ruge afuera, pero aquí adentro solo ruge el ego.
Hechicera: (Actuando como la auténtica Reina del lugar, altiva, fingiendo beber vino tinto de una copa de cristal) Soy una bruja, soy una madre y yo gobierno. He decretado nuevos impuestos: por cada venta, por cada escalera, por cada foco extra. Nosotros gobernamos con la corona. ¡Por mi Chapiro verde, mierdra!
Bufón B: Oye a la bruja. Se siente la Madre Ubú. Hay que cortarle las orejas, jaja.
Bufón A: Es como una rana que se siente el rey, o se siente la reina.
Hechicera: Ahhh… ¿Pues qué les pasa? Sí, yo soy una rana. Siempre lo he sido, pero me disfracé de hechicera porque así puedo ser vista.
Bufón A: Lo sabíamos. Pero eso de que tú gobiernas como la sombra detrás de los príncipes no se ha podido lograr. El reino no os reconoce como la mandona poderosa que dices ser. De hecho, te detestan. Se han sublevado y se niegan a pagar impuestos. ¿Eres una rana?
Hechicera: Soy una rana. Esa es la pura verdad, pero logré por mis poderes de rana mágica convertirme en hechicera, y de hechicera en reina… Y sí, yo tengo el poder, y si quiero ser mandona puedo serlo. Y si están sublevados mis súbditos, les pediré a los príncipes que me nombren Soberana Serenísima y acabaré con esta sublevación poniendo más impuestos.
(Música de transición y toques de trompeta. Llegan los dos Reyes y todo se transforma en un simulacro de rito de coronación).
Rey Eterno: Ah, súbditos de este reino, yo, por mi Chapiro verde, nombro a mi madre la Hechicera como la Reina Soberana, Su Alteza Serenísima.
Rey George V el Amistoso: Yo amistosamente te corrijo, Rey Eterno… La reina es mi madre verdadera, acuérdate; madre biológica, es cierto. Pero sabes, yo tengo tres madres y tú ninguna… con todo respeto, mi amistad.
Rey Eterno: Sí, francamente a estas alturas yo no sé quién es mi verdadera madre; esta obra es tan absurda que a los escritores se les olvidó esclarecer quién me engendró.
(El Rey Muerto entra a escena con la cara pintada de un verde cadavérico).
Rey Muerto: Ah, hijo, yo te lo voy a contar, pero después de que nombremos a la reina Su Alteza Serenísima.
Todos: ¡Viva Su Alteza Serenísima, viva!
Rey Eterno: Ya estuvo, ¿y luego? ¿Quién es mi verdadera madre? Necesito saberlo.
Cocinera: Hijo mío…. No eres tú, pero podrías serlo. Yo te puedo adoptar; serías el condesito de chocolate.
Bufón A: Eso no estaba en el libreto. Hay que mandar callar a la Condesa del Chocolate. Es una impresentable, se le nota lo cocinera; no tiene clase para la alcurnia a la que ha llegado.
Bufón B: Condesa, por favor no diga sandeces… La verdadera madre del Príncipe Veloz es…
Rey Eterno: No me digas príncipe, que soy rey, eterno yo. Y quiero, exijo saber quién era mi madre, ¿o es?
Bufón A: La verdad es que nadie lo sabe. El rey murió y se llevó el secreto a la tumba.
Bufón B: Triste, pero cierto.
Rey Muerto: ¡Pero si aquí estoy, aquí estoy!
Bufón A: Eres un fantasma, así que nadie te ve ni te oye… ¡Por mi Chapiro verde, mierdra!
Bufón B: Hay que cortarle las orejas al fantasmita.
Todos: ¡Que le corten las orejas!
Acto IV: La Broma del Bufón (El Stand-up de la Verdad)
(Se escuchan ruidos sordos de fondo: golpes, disturbios y gritos lejanos del pueblo enardecido. Los bufones rompen por completo la ficción de los personajes reales y se paran al frente. El Bufón B saca un cencerro y lo agita violentamente).
Bufón B: ¡Atención, aristocracia de pacotilla! ¡Los súbditos han llegado a las puertas! Vienen todos hartos de estar hambrientos, cansados de ser invisibles… fastidiados de que los soberanos y Su Alteza Serenísima gobiernen y los mantengan en la penuria total por tanto impuesto que les imponen… valga la horrible rebuznancia. Hay impuestos hasta por estornudar… luego habrá por simplemente respirar… ¡Caramba, por mi Chapiro verde, mierdra!
Bufón A: (Imitando la pose altiva de la Hechicera) "Oh, no pasa nada… El mundo exterior se desmorona, pero las puertas de este castillo son sólidas, impenetrables, inexpugnables. Todos nosotros seguiremos gobernando sin que el pueblo, sin que los súbditos puedan hacer nada".
Bufón B: (Al público) Es fascinante. Afuera están quemando las caballerizas y aquí adentro el Rey Eterno está preocupado porque no sabe quién fue su madre y porque su corona no combina con sus pantuflas. ¿Saben qué le dijo el siervo al verdugo? "Corta rápido, que dejé los frijoles en la lumbre". ¡Eso es pragmatismo!
Bufón A: Bien dicho. Aunque es un poco absurdo.
Bufón B: Oye, Bufón A, estaba pensando… nosotros ni siquiera tenemos nombre.
Bufón A: Los reyes creen que somos sus espejos graciosos, pero somos sus cronistas fúnebres. Acabo de ver a los príncipes en el jardín botánico. No se miraron ya como enamorados. Ahora saben que el amor acaba. (Canta con dramatismo) ¡EL AMOR ACABAAAA! Y cansados de estar tanto tiempo a solas, ahora lo que quieren es respirar aire puro; por eso se fueron al jardín botánico, a ver si el amor intenso se convierte en una amistad hermosa.
Bufón B: El Rey Muerto me persiguió hace un momento con su paraguas real porque le dije que su linaje terminaría en un estanque. Se reía el viejo, creía que era un juego de rol. ¡Qué ceguera tan majestuosa! El fin no viene de afuera, viene de la absoluta falta de sentido común de los que llevan armadura. Mírenlos, ahí van los chicos...
Bufón A: Ah, mira: el Rey George V el Amistoso le ha dado una palmada en el hombro al Príncipe Veloz… Ya la amistad es verdadera y ellos gobernarán en este reino, una vez que la Alteza Serenísima regresea su condición de rana.
Todos: ¡Que vivan los reyes, que vivan!
Hechicera: Ah, pues ya que nadie me mira, ya que nadie me hace caso una vez más en mi miserable vida… si no me quieren, que así sea. Yo goberné con sabiduría y una pizca de maldad, pero con… consistencia y con constancia… Yo he sido una soberana magnífica, muy, muy buena y excelente… Y quiero decirles que voy a comprar Groenlandia, ¿qué les parece?
Todos: Eres una rana, ahora eres una rana.
Hechicera: ¿Ah, sí? ¿Ah, sí?… Pues yo….
Todos: ¿Qué quieres, ranita?…
Hechicera: …Ranita, qué tierno… ¿Me reconocen todos entonces como rana?
Todos: Pues sí, pues claro, eres una rana… Rana, ranita.
Hechicera: Ah, qué tierno, qué bonito… Pues de hecho, si me quieren como rana, rana seré--- Soy una rana ranita. ¡Croac, croac!
(La escena se tiñe con una iluminación verde de estanque. Todos sonríen felices por la restauración del orden y la placidez del reino, rodeando y aplaudiendo a la rana).
Todos: ¡Viva la Rana, vivan los reyes y los bufones!
Rey Muerto: ¡Viva yo!
Todos: Tú cállate, fantasmita, tú estás bien muerto.
Rey Muerto: ¡Ay, ay, mísero de mí, ay, infelice!
Acto V: El Enfrentamiento y El Beso del Fin del Mundo
(La luz se tiñe de un rojo crepuscular, hermoso y onírico. El ruido exterior es una masa coral tarareando una melodía alegre como somos felices, somos felices, ¡¡Ajúa!!!; se escuchan murmullos constantes de aprobación del pueblo: "Qué buenos son los príncipes, me caen bien, son lo máximo... Son tan guapos, y son buenos amigos…". Los bufones se colocan en los extremos del escenario. George V el Amistoso y el Príncipe Veloz se encuentran en el centro. El diálogo aquí pierde la parodia y se recita con una descarnada verdad poética).
REY ETERNO/Príncipe Veloz: El reino nos quiere.
George V el Amistoso: Los súbditos están contentos, ¿qué más puede uno pedir?
REY ETERNO/Príncipe Veloz: Quisiera, eso sí, saber quién es mi verdadera madre.
George V el Amistoso: Y dale con eso... ya lo dijeron en el Acto III.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: ¡¿Sí?! La verdad, no me acuerdo.
George V el Amistoso: Lo que importa es que nos amamos.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: La Hechicera miserable se ha convertido en rana; se convirtió ella misma a sí misma. Mírala ahí está. Óyela croar.
George V el Amistoso: No seas así, finalmente esa rana es mi madre biológica... ¿seré yo rana?
REY ETERNO/Príncipe Veloz: No lo creo, aunque la verdad sea dicha, tienes algo ranil.
Bufón A: Príncipe, me permito una corrección… "Óyela croar" se dice. No "mírala croar", a menos que seas sordo.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: Óyela croar, pues.
Hechicera: ¡Croac, croac!
George V el Amistoso: Sí, mami, lo entiendo… Dice que lo importante es que somos muy buenos amigos, somos como dos almas gemelas.
Bufón B: Se dice armas gemelas.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: (Lleno de gloria) Pues claro, sí. Almas gemelas, ¡eso somos!
Hechicera: No hay bastantes puestas de sol en este reino de Inglaterra que puedan explicar el despropósito de que estemos aquí y de que yo sea una rana.
George V el Amistoso: Aquí en Polonia se respira un aire de satisfacción y gloria. El rey gordo ha desaparecido aquí, en esta bella Polonia de cuento.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: Tus ojos me indican el buen camino: camino hacia tus ojos.
George V el Amistoso: Coincidimos en el deseo y en el reflejo... Somos felices almas gemelas y gobernamos este hermoso reino de Inglaterra.
REY ETERNO/Veloz: Y heme aquí, atrapado en tu silencio. Y tu amistosa compañía.
George V el Amistoso: Ora, qué amigos... ¿y entonces no éramos felices amantes?
REY ETERNO/Príncipe Veloz: ¿Sí, claro, eso somos… Vamos?
George V el Amistoso: Sabía que dirías eso… este autor es previsible. Estos autores, ejem.
REY ETERNO/Príncipe Veloz: Verdad que sí, es que es un autor del teatro del absurdo.
George V el Amistoso: Vamos, mi príncipe eterno, vamos.
(Los príncipes avanzan para abrazarse y unirse. Los bufones y el resto del elenco aplauden con entusiasmo. El Rey Muerto intenta acallarlos, llamando la atención).
Rey Muerto: Oigan, oigan, háganme caso, ¡que no soy invisible!
Todos: Cállate, rey muerto.
Rey Muerto: Ah, sí… entonces nunca sabrán quién es la verdadera madre del Príncipe Veloz, nunca, nunca… lo sabremos.
Todos: Nunca, nunca lo sabremos.
Rey Muerto: (Siendo ignorado e invisible de nuevo) ¡Oigan! ¡Háganme caso!
Todos: ¡Que vivan los príncipes, que vivan los dos Reyes, que vivan!
Mitad del Elenco: ¡Que viva el reino de Polonia!
Otra Mitad del Elenco: ¡¡¡Que viva!!!
Todos: ¡¡Que viva Inglaterra!!!
Rey Muerto: Ah, pero qué barbaridad, ¿Inglaterra, Polonia? Ya cállense. Todo esto es muy absurdo… ¡“Estas cosas no se hacen”!, lo juro por mi Chapiro verde, ¡Mierdra!
(Un estruendo absoluto sacude el teatro. Las luces se apagan instantáneamente, dejando la sala a osscuras).
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