TODOS UNIDOS CONTRA EL OGRO BRAVUCÓN
(Versión libre de La evitable ascención de Arturo UI, de Bertolt Brecht)
Personajes:
EL NARRADOR: Lleva un megáfono de juguete y una nariz de payaso.
ARTIE EL OGRO: Un monstruo grande, peludo y azul. En el fondo es un flojo, pero lleva un disfraz de villano encima: un bigotito de quita y pon, una peluca de color naranja brillante que se le ladea y una corbata roja larguísima que le llega hasta los pies y con la que se tropieza.
EL VIEJO PASTOR: Un perro muy anciano y cansado que cuida las llaves de la "Bodega de Galletas".
EL GREMIO DE PANADEROS: Tres personas con gorros de chef que están muy preocupadas porque nadie compra sus galletas.
ESCENA 1: El Trato de las Galletas
(El escenario es una plaza de cartón piedra. El NARRADOR sale al frente).
NARRADOR: ¡Damas, caballeros y gente bajita! Hoy veremos la historia de un monstruo que no era tan monstruo, y de un miedo que no debería haber dado miedo. Es la historia de un ascenso que se pudo haber evitado con un solo dedo. ¡Miren!
(Los PANADEROS están nerviosos. El VIEJO PASTOR duerme).
PANADERO 1: ¡No vendemos ni una galleta! Necesitamos que el Pastor nos preste el oro de la Bodega.
PANADERO 2: ¡Pero el Pastor es honesto! No nos dará el oro para nuestros caprichos.
PANADERO 3: (Saca una caja de chocolates caros) Le daremos este regalo... si firma el permiso, no le diremos a nadie que rompió las reglas.
(El PASTOR despierta, ve los chocolates, se los come todos y firma el papel. De pronto, se oye un ruido de tambores mal tocados: ¡PUM, CATAPUM!)
ESCENA 2: El Ogro con la Corbata Roja
(Entra ARTIE EL OGRO. Se ve ridículo: su peluca naranja está despeinada y su corbata roja es tan larga que tiene que llevarla enrollada en el brazo como una manguera).
ARTIE: (Hablando con voz muy fuerte y ronca) ¡ATENCIÓN! He oído que aquí hay gente haciendo cosas malas con galletas. ¡Es terrible! ¡Es un desastre! ¡Nadie hace galletas como yo las haría! ¡Yo haré que este jardín sea el mejor jardín del mundo otra vez!
PANADERO 1: ¿Quién eres tú?
ARTIE: (Se pega el bigotito, que se queda torcido) Soy el Gran Artie. Y he visto que el Viejo Pastor ha aceptado chocolates prohibidos. ¡Tengo fotos! ¡Tengo dibujos! Si no me dejan mandar en la Bodega de Galletas, le diré a todo el mundo que el Pastor es un glotón.
NARRADOR: (Interrumpe la acción) ¡Un momento! ¿Vieron eso? Artie no tiene magia. Solo tiene un secreto ajeno y una peluca muy llamativa. ¿Creen que es peligroso? ¡Si se tropieza con su propia corbata!
ESCENA 3: El Miedo a lo Invisible
(Artie empieza a dar saltos y a gritar a los niños del público).
ARTIE: ¡Tengan miedo! ¡Hay dragones invisibles en el jardín! ¡Muchos dragones! ¡Gigantescos! Solo yo puedo verlos porque soy un genio, un genio muy estable. Si me dan sus dulces, yo asustaré a los dragones.
(Artie saca un bote de spray y empieza a rociar aire al vacío).
ARTIE: ¡Toma eso, dragón! ¡Fuera de aquí! ¿Vieron cómo lo asusté? ¡Soy el mejor asustador de la historia! ¡Nadie asusta como yo!
PANADERO 2: (Susurrando) Yo no veo ningún dragón...
ARTIE: ¡Es porque son invisibles, tonto! ¡Págame o dejaré que te muerdan!
NARRADOR: (Al público) ¡Fíjense bien! Los panaderos le pagan porque tienen miedo de algo que no existe. Y Artie usa ese dinero para comprarse una corbata todavía más larga y un spray más ruidoso. ¡Esto se puede frenar ahora mismo! ¿Alguien quiere decir "¡No hay dragones!"?
ESCENA 4: El Final del Disfraz
(Artie intenta caminar hacia el huerto de flores del vecino para quedarse con sus margaritas).
ARTIE: ¡Ese huerto también es mío! ¡Las flores me saludan porque me quieren! ¡Soy el Rey de las Flores!
(Artie se tropieza con su corbata roja, su peluca naranja sale volando y se le cae el bigotito. Se queda sentado en el suelo, viéndose como un monstruo azul muy simple y un poco avergonzado).
PANADERO 3: ¡Pero si solo es Artie el flojo! ¡No hay dragones!
PASTOR: ¡Y mi permiso de oro no vale nada porque lo firmé con chocolate en la boca!
(Todos se ríen de Artie. Artie se pone colorado y empieza a recoger sus cosas).
NARRADOR: (Cerrando la historia) ¿Ven? Parecía un gigante, pero solo era un disfraz. Parecía una montaña, pero solo era un montón de gritos. Esta historia termina así porque alguien decidió dejar de creer en cuentos de miedo.
NARRADOR: El monstruo es de peluche, el bigote es de pega, y el poder de los gritones... se acaba cuando la gente se queda... ¡bien despierta!
(Todos bailan una canción alegre mientras Artie intenta ponerse su peluca al revés).
FIN.
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