(O EL ROBO DE LA BICI Y EL OSITO TEDDY)
G y G
© INDAUTOR
Cd. De México
BENJAMÍN GAVARRE SILVA
Contact: bengavarre@gmail.com
gavarreunam@gmail.com
Género: Farsa Urbana /
Tragicomedia de Barrio
PERSONAJES:
- LUPITA: La reina de la esquina. Pragmática, dramática
y con un corazón de condominio.
- OLIVER: Canadiense. Inocente, ecológico y totalmente
perdido en la traducción cultural.
- BETO: Mecánico y vendedor de autopartes de dudosa
procedencia. Padre dramático.
- CHUCHO: Hijo de Beto. La única víctima inocente.
Dueño de la bici y el oso.
- LICENCIADO: Vecino de la Condesa. Prepotente, pero
víctima del entorno.
- DON CARMELO: El espejero. Cínico y sabio del barrio.
- OFICIAL CUENCA: Policía de barrio. Incompetente y
enamorado de Lupita.
- CHALANES/EXTRAS: Para cargar al licenciado y robar
espejos.
ESCENA 1: La miel de maple
en la colonia Anáhuac
(Música de suspenso
romántico: violines exagerados que vibran con el calor del asfalto).
LUPITA está en su esquina,
protegiendo su maquillaje del sol con una sombrilla de encaje algo maltrecha.
Se abanica con furia. Entra OLIVER, con bermudas de bolsillos,
calcetines altos con sandalias y una brújula colgando del cuello. Mira su
celular con desesperación.
OLIVER: (Con acento marcadísimo) Excuse
me... Señorita, por favor. ¿Café orgánico? ¿Me han dicho pueda estar aquí?
¿Café sustentado... sustainable?
LUPITA: (Arreglándose el escote,
para sí misma con los ojos iluminados) ¡Es el destino! ¡Es el TLC! ¡Ya me cayó
el milagro de la hoja de maple! (A Oliver, con voz de seda) Ay, sí cómo no, mi
Güero... Café caliente, hirviendo si quieres. Aquí mero es la oficina, o si
prefieres algo más "privado", pues pedimos el Uber de una vez.
OLIVER: (Negando con la cabeza)
No, no... No motors. Yo no querría usar motores porque dañar capa de
ozono, por eso camino mucho. Pero me dijeron que unas cuadras "para
arriba". ¿Pero usted entiende? ¿Para Arriba es el sky? ¿Para Abajo
es el subway? Estoy muy cansado de caminar. No veo café ni Zona Rosa… Is
this Zona Rosa?
LUPITA: (Confundida, pero
siguiendo el negocio) Mira, papucho, aquí en la Anáhuac "arriba" es
la tarifa habitual si quieres algo rápido, pero "abajo" es en los
hoteles de la calzada y sale más caro por el cuarto... pero tú te ves que
tienes solvencia, claro… ¿Transferencia o verdes?
OLIVER: (Saca unos billetes
coloridos) Dólares de Canadá… Very colorful. Pero puedo usar Visa… O
también cambié unos pesitos en el aeropuerto. No debe ser tan caro el café,
pero si el costo es por lo orgánico sustentado, yo pago. I support the
planet!
LUPITA: (Arrebatándole los
pesitos) Transferencia no, que luego me bloquean la cuenta. Mejor dame tus
pesitos... Te voy a cobrar la tarifa "sustentada", pero el Uber lo
pides tú. El hotel está aquí a la vuelta, ¿conoces la Calzada México-Tacuba?
Está de aquí "para arriba" unos diez minutos... bueno, veinte con el
tráfico de esta ciudad de locos.
OLIVER: (Ve la bici roja de Chucho
encadenada a un poste con una cadena de perro muy delgada) ¡Oh! ¡Look at
that! ¡Un sistema de bike-sharing! Qué país tan inclusivo, tan
verde, tan... comunitario.
(Oliver se acerca a la
bici. Con una habilidad asombrosa libera la cadena de juguete. Desata al osito
Ted del manubrio y se lo entrega a Lupita con una reverencia caballeresca).
OLIVER: Y mire, dejaron un Teddy
Bear aquí abandon… ¿Abandon está bien dicho? Poor little friend.
LUPITA: (Retrocediendo un poco)
¡Ah, el Osito! Sí, se llama Teddy... ¿Cómo supiste? Pero oye, güero, yo no
incluyo fetiches, ni peluches, ni cosas raras de esas que ven en el internet...
bueno... si te urge mucho, le entramos, pero ya sabes que la tarifa sube.
OLIVER: Oh, I see... Aquí
en México todo sube o todo baja… No lo entiendo mucho, pero quédese con el Teddy
Bear. Yo no necesito peluches para pedalear. Tome… Para usted, por su
ayuda. Very nice gift. Yo mi iamo Oliver... Oliveo... Voy a ir hacia el Norte, según mi GPS ahí está la
Zona Roja...
LUPITA: (Gritando) ¡No, Güerito!
La Zona Roja está en Tlalpan, ¡te vas a morir de un pedalazo Olivario! Te digo que es
para allá, donde están los hoteles... ¡Oye! ¡No toques esa bici! ¡Esa es del
hijo del Beto! ¡No te la... lleves! ¿Por qué se la lleva?
OLIVER: (Ya montado en la bici,
pedaleando feliz) ¡Oh, esto está muy bien de ustedes los mexicanos! ¡Bicis para
todos! Goodbye! Regreso después de mi café en Zona Roja...
(Oliver se aleja pedaleando
con la dignidad de un lord, mientras suena un MAMBO triunfal que tapa los
gritos de la calle).
LUPITA: (Sola, mirando al oso
Teddy con desprecio y codicia) ¡Ah, Güerito tan cabrón! Me quería pagar con
dólares canadienses que no aceptan ni en la farmacia... Pues ¿qué pensará, que
estoy tarada? (Suspira y mira el oso). Bueno, pues el Teddy será para mi Lalito...
Ya al pobre de mi Chucho le robaron su bici en mis propias narices y yo aquí
perdiendo el tiempo con la diplomacia internacional. Pinche gringo tacaño... me
dejó el puro peluche. Olivo, Oliverio, ¡Olivio?
ESCENA 2: El karma, el
padre ineficiente y la bici nueva
(Cambio de luz: Tono sepia
dramático. De fondo, una guitarra acústica toca acordes tristes de telenovela).
CHUCHO está sentado sobre una
caja de madera de transmisiones, llorando a moco tendido. BETO camina de
un lado a otro, frotándose las manos llenas de grasa.
BETO: ¡Ya, Chucho! Deja de
chillar, que me vas a romper los tímpanos. Entiende, hijo: las cosas materiales
van y vienen… son como los espejos de los coches, hoy están y mañana amanecen
en otro lado. Lo importante es lo que llevamos adentro.
CHUCHO: (Llorando más fuerte)
¡¿Adentro?! ¡Adentro de mi corazón no hay nada porque se llevaron a Teddy!
¡Quiero a mi mamá!
BETO: (Se detiene en seco, se
pone la mano en el pecho, herido de muerte) ¡¿Tu mamá?! ¡Ahora resulta que yo
no puedo ser un buen padre! ¡Esa es la puñalada que me faltaba! ¿Eso es lo que
quieres decir, Chucho? ¿Que no doy la talla?
CHUCHO: (Sin piedad) ¡Noooo! ¡Quiero a mi mammaaaaá!
BETO: (Dramático, mirando al
cielo) ¡Ya, mejor mátame! ¡Dios mío, llévame contigo si no puedo ser un buen
ejemplo! Si tanto me odias, mañana mismo te llevo con tu madre... pero mira, yo
aquí, de tonto, pensaba llevarte ahorita mismo a comprarte una bici nueva... y
otro osito de peluche.
CHUCHO: (Se detiene un segundo,
pero vuelve a llorar) ¡Yo no quiero otro osito de plástico chino! ¡Yo quiero a
Teddy! ¡Él me conocía!
BETO: ¡Chucho, entiende! Esto es
el Karma. El cosmos tiene sus reglas.
CHUCHO: (Entre hipos) Yo no quiero
el karma, quiero que me devuelvan a Teddy.
BETO: Mira, te explico el
balance espiritual: si yo me consigo "gratis" unos rines de platino
el lunes, pues el martes el universo nos vuela la bici a nosotros. Todo por
dejarla ahí abandonada y sin cadena en la calle. ¿Qué te piensas? ¿Que vivimos en
Canadá? ¿Que aquí la gente es honesta por deporte? ¡No, m’hijo!
CHUCHO: No te entiendo nada...
llévame con mi mamá.
BETO: (Se arrodilla frente a él,
tono de confesión) Escúchame bien. Tú eres el culpable, pero en realidad todos
somos culpables en esta familia. Eres parte de una dinastía, Chucho. Tu abuelo
"bajaba" llantas sin que se dieran cuenta, yo "consigo"
rines que nadie reclama... y los clientes también son culpables, porque vienen
aquí sabiendo que todo lo que vendemos es de "Roberto".
CHUCHO: (Lloriqueando) ¡Pero yo no
robo nada! ¡Yo solo juego!
BETO: ¡Pero las vendes, Chucho!
¡Atiendes el mostrador con esa carita de ángel que convence a cualquiera! ¡Eres
el eslabón más tierno de la economía circular! Pero mira... para que el
karma deje de perseguirnos, te voy a comprar una bici totalmente nueva... ¡y
con factura! Una legalita, para que el universo vea que ya estamos purificados.
LUPITA: (Aparece de la nada,
caminando con aire de "pobre de ti", ocultando al oso Teddy detrás de
su espalda bajo su abrigo). Ay, Chuchito... corazón de melón... no llores más
que se te van a hinchar esos ojitos.
CHUCHO: ¡Lupita! Se llevaron mi
bici...
LUPITA: (Con una sonrisa de
villana de las cinco de la tarde) A veces uno tiene que sufrir un daño que no
se espera para que otros sean felices, mi cielo. Piensa que tu vieja bici ahora
está viendo el mundo, conociendo nuevos rumbos, libre de las cadenas de este
barrio. Pero tu nueva bici... ¡Ay! Esa va a oler a limpio, va a brillar tanto
que va a hacer que olvides todo... todo, todito, todo.
ESCENA 3: El licenciado se
dispara en el pie
(La música de mambo se
detiene. Entra una marcha triunfal tocada con una trompeta desafinada).
(Entra el LICENCIADO, de
pie sobre una tabla de madera con cuatro ruedas de hule, pintada de un negro
brillante. La tabla es cargada a pulso por dos CHALANES empapados en sudor. El
LICENCIADO mantiene el equilibrio con dignidad absurda, cubriéndose la nariz
con un pañuelo).
LICENCIADO: ¡Alto, mis valientes y
esforzados chalanes! Descansen esos lomos de bronce. Váyanse a tomar una
Coca-Cola bien fría, de esas que sudan de puritito hielo, y cómprenme una a mí
para el camino... de lata, gélida, y ¡ojo!, no la abran, que el gas de este barrio
me contamina el sistema. Tengan estos CIEN pesotes y quédense con el
cambio... ¡no se lo gasten todo en vicios!
(Los CHALANES se retiran.
El LICENCIADO se baja de la tabla y se dirige a DON CARMELO).
LICENCIADO: He venido desde las
cercanas, pero privilegiadas tierras de la Condesa... Vengo a esta mugrienta
colonia que comercia con sucios y vergonzosos productos robados, para recuperar
mi espejo lateral derecho. Fue sustraído a altas horas de la noche de las mismísimas
puertas de mi edificio inteligente. ¡Un búnker de cristal, señor mío!
DON CARMELO: (Sin dejar de pulir un
rin) Pues no será tan inteligente su edificio, Licenciado... al menos no tendrá
Inteligencia Artificial, porque se lo volaron en un parpadeo y frente a sus
propias narices. ¿Qué, no tiene cámaras de seguridad su castillo de cristal?
LICENCIADO: (Indignado) ¡Las taparon
con aerosol! Y pintaron una leyenda bárbara en la pared: “¿Espejos y
refacciones baras? Siempre cerca de usted, refacciones de la Anáhuac… Roberto
Rober”. Así que aquí es... la sucursal del tal Rober.
DON CARMELO: (Con una sonrisa
socarrona) Usted deslumbra con tanta lucidez, Licenciado. Parece que tiene un
doctorado en obviedades. Mire nada más lo que me trajeron ayer en un lote de
"oportunidad"... (Saca el espejo). Espejo lateral derecho, impecable,
y hasta trae sus iniciales grabadas en cursiva palatina: V.G.B. ¡Vaya
elegancia! Son diez mil pesos, precio de recuperación emocional.
LICENCIADO: (Saca la cartera con dedos
temblorosos) ¡Esto es un asalto! ¡Es una extorsión a plena luz del día! Estoy
pagando por mi propio espejo y lo peor es que usted lo sabe, yo lo sé, y hasta
el de los camotes lo sabe... Esto es una trama perversa. Juro que me vengaré.
Soy íntimo amigo del Comisionado Fierro y de los amigos de los amigos de los
que mandan...
(Mientras el LICENCIADO
señala al cielo con el dedo índice en un gesto de amenaza épica, un CHAVALÍN se
desliza por el otro lado de la tabla de madera. Con un movimiento de ninja,
arranca el espejo izquierdo de la tabla y desaparece).
DON CARMELO: (Riéndose por lo bajo) Ah,
no me amenace, no me amenace... ¿no conoce usted la canción? Pero mire...
parece que ahora le falta el otro espejo, el del lado del conductor. ¡Válgame
Dios! Qué mala suerte tiene su transporte sustentable.
LICENCIADO: (Gira la cabeza y ve el
hueco vacío) ¡¿QUÉ?! ¡¿OTRA VEZ?! ¡No puede ser! ¡Me quitaron el izquierdo
mientras estaba pagando el derecho! ¡Es una emboscada!
DON CARMELO: No se exalte, Licenciado.
El izquierdo lo tenemos en veinte mil... digo, si lo quiere parejito. Pero
mire, no se me ponga así... tiene usted más cara de criminal que nosotros por
andar comprando cosas sin factura. ¡Vuelva pronto! Y disfrute su coquita de
lata. Mire a sus chalanes, están más que felices con los cien pesotes que les
regaló. Nomás cuidado, no lo vayan a dejar botado por ahí antes de llegar a la
Condesa.
LICENCIADO: (Subiéndose a la tabla con
la cara roja de furia) ¡Esto no se queda así! ¡Arre, mis chalanes! Aquí son unos rateros. ¡Vámonos a la Buenos Aires!
ESCENA 4: Las cámaras no
mienten (o casi)
(Música de suspenso
policial de bajo presupuesto. Entra el OFICIAL CUENCA sosteniendo una tableta
vieja con la pantalla estrellada y pegada con cinta canela. BETO y CHUCHO lo
rodean).
CUENCA: A ver, Beto… y tú, Chucho…
atención. Dadas las muchas insistencias de tu señor padre, que quería que
vieras cómo la ley se esfuerza por el pueblo, mandamos revisar las cámaras del
C5. Y aquí se ve clarito. Aquí estás tú, Chucho, dejando tu bici sin cadena y
el Osito sin ninguna protección perimetral.
(CUENCA gira la tableta. Se
oye un sonido de gallinas cacareando y música de acción animada).
CHUCHO: (Frunciendo el ceño)
¡Oiga! Esa grabación de "Pollitos en Fuga" es una película que yo vi
cuando estaba chiquito. ¡Esas son gallinas, no soy yo!
CUENCA: (Nervioso, moviendo los
dedos sobre la pantalla) ¡Ah! No es más que un inconveniente de la RED. La nube
se puso pesada. Las cámaras del C5 no son para cualquiera, se requiere un
permiso de alta seguridad, pero parece que la señal se... se tergiversó con la
programación de cable. Pero no crean que yo veo esa clase de películas... es un
error de la fibra óptica.
BETO: (Cruzando los brazos) Ya,
déjalo, Cuenca. Tus "influencias" en la zona de vigilancia cameral no
existieron nunca. Ya sabemos cómo te las gastas: eres un policía fake.
CUENCA: (Ofendido) Yo solo trato
de darte un cierre emocional, Beto. Lo bueno es que ya tienes tu bici nueva,
¿no, Chuchito?
CHUCHO: Todavía no… que las
"vacas están flacas"... o vacas enfermas, me dijo mi papá.
BETO: Vacas flacas, hijo… no hay
presupuesto. Todavía. Pero espera a que le llegue a todo el mundo el aguinaldo;
una parte de ese derrame económico nos tocará a nosotros y ahí sí, te compro la
bici.
LUPITA: (Entra en escena con un
suspiro dramático, llevándose la mano a la frente). ¡Está bien! ¡Confieso! ¡Fui
víctima de un secuestro exprés! Fue un canadiense... un gigante del norte. Me
obligó, me amarró al poste de la luz con sus manotas y con esos ojos azules que me veían de frente y... luego... me... me dijo que me
estuviera quieta o me llevaba lejos, con él... a Canadá.
CUENCA: (Sacando una libreta
mugrosa) Ah, eso cambia la carátula del expediente… ¿Quiere usted brindar una
declaración formal, señorita?
LUPITA: No mames, Cuenca, ahora me
hablas de "usted". Fuimos a la misma primaria, ¿qué no?.
CUENCA: Es que usted se está
reconociendo como víctima de un delito grave… y el susodicho era, pues, un
masculino extranjero gringo con posibles antecedentes.
LUPITA: Pues yo pensé que me quería para ... ya saben... un "servicio
especial". Sin peluche ni nada... Uno de esos que Chucho no debe conocer.
BETO: Claro, claro… Y entonces,
Lupis, ¿te tenía amenazada y amordazada con miel de maple en todo tu voluptuoso cuerpo curvilíneo? Cuéntanos más.
LUPITA: (Bajando la voz, con tono
de confesión) Está bien, estoy mintiendo. Chucho, perdóname... pero el
"Chilaquil", tu antiguo Osito, es más feliz ahora con mi hijo Lalito. Él es menor que tú y
no podría quitárselo ahora.
CHUCHO: (Gritando) ¡Yo también
estoy chiquito y estoy traumado! ¡Quiero a Teddy! ¡Que se chingue Lalito!
LUPITA: (Se arrodilla frente a
él). Chucho, mírame a los ojos. Algún día serás un hombre de dieciocho años.
Ese día, yo te voy a invitar un helado de chocolate, de los caros, y nos
olvidaremos de este oso. Por ahora, ten doscientos pesos y cómprate uno de limón en
la esquina.
BETO: (Interviniendo rápido)
¡Epa! Yo también quiero helado. Yo pagué por ese oso originalmente... bueno,
técnicamente lo rescaté de un lote de remate. (Mirando a Lupita con
sospecha) ¿Así que el canadiense ese tenía unas "manotas", no?
LUPITA: Tú también tendrás tu
premio, Beto... cuando menos lo esperes. El destino es caprichoso.
CUENCA: Señorita Lupita: insisto
en que tiene usted que declarar. Acompáñeme.
LUPITA: Ya, Cuenca, no seas
payaso. Déjame en paz.
CUENCA: (Acercándosele, en un
susurro desesperado) Pero mira mis manos, Lupita… a mí también me han dicho que tengo unas manotas de policía malvado. Lupita, ¡déjame tomarte la declaración!
ESCENA 6: El retorno del
canadiense (y el mambo de las manotas)
(CORTE BRUSCO DE MÚSICA.
Silencio total. De pronto, explota un MAMBO orquestal a todo volumen. Entra
OLIVER, pedaleando la pequeña BICI ROJA con las rodillas casi pegándole en la
barbilla y una sonrisa de comercial).
OLIVER: (Gritando sobre el mambo)
¡Hello! ¡Perdón la demora! Me tardé mucho en la "Zona Roja" porque me
invitaron a una fiesta llena de colores y plumas. ¡Pero vengo a regresar este
servicio de comunidad tan maravilloso!
(La música de Mambo baja de
volumen, pero sigue ahí, juguetona. Todos se quedan congelados. DON CARMELO
sale con una llave inglesa del tamaño de un bate).
DON CARMELO: ¿Y este de qué desfile se
escapó? ¿Es bailarín de la Yuri o por qué tanta alegría?
OLIVER: (Bajándose de la bici con
elegancia rítmica) Yo pensaba que era la "Zona Roja" más cerca, pero ya me
explicaron que esa está en Tlalpan… La "Zona Rosa" donde estuvo pues cierto es más pink.
No encontré mi café orgánico, pero me invitaron a una fiesta con mujeres muy muy altas, con tacones de rascacielos… Y bigote...¡Muy bonito! Pero aquí tienen su Red Bike.
Un poco chica para un canadiense de manos tan grandes como yo, pero ¡Wow!
¡México es min primer mundo! ¡Bicicletas compartidas de a gratis!
BETO: (Mirándole las manos con
envidia y sospecha) ¡Pues ni las tienes tan grandes!
DON CARMELO: Esa bicicleta es de mi
nieto, ¡gringo menso!
CHUCHO: ¡Y te pasaste de lanza con
la Lupita!
OLIVER: (Confundido) ¿Lupita?
¿Quién's Lupita?
LUPITA: (Entrando en un arranque
de drama total, señalándolo) ¡Niégalo, Oliverio!...¡Niégalo todo lo que quieras! ¡Di que no
me conociste, que no me engañaste! ¡Eres un mal hombre, un judas de la hoja de
maple!
OLIVER: ¿Lupita? ¿Me explicas ya
qué está pasando?
LUPITA: (Hacia el público, con la
mano en el pecho) ¡Ya queda todo en el pasado, gringo malvado!
OLIVER: ¡Ugh! ¡Gringo no! ¡Yo Oliver, Canadá!
¡Québécois! ¿Por qué todos piensan que somos lo mismo?
LUPITA: ¡Le robaste la bici a un
niño y a mí me robaste el corazón en la esquina!
OLIVER: (Asombrado genuino) ¿Yo
hice todo eso? ¿No ser servicio público? Oh, yo so sorry! Lupita, yo no me sabía que yo te había sido un crush... Yo nunca pensé, pero parece que
las mexicanas ven un güero y se enamoran. Podemos arreglarlo, eres muy bella
así… tan arreglada como Drag Queen.
DON CARMELO: (Bajando la llave) O sea…
¿que te la robaste, te paseaste, la regresas por tu voluntad y además abusaste
de los sentimientos de la muchacha?
OLIVER: (Sonrisa deslumbrante)
¿Robar? Yo tomar prestada. Y a Lupita solo le pedí una dirección… y me la dio
mal, ¿es cierto?
(El Mambo se corta en seco
con un sonido de disco rayado. Silencio incómodo).
ESCENA 7: Código Águila
CUENCA: (Agarrando a Oliver por la
mochila) ¡Ya estuvo bueno de tanta diplomacia! He escuchado puras mentiras.
Confiesa que eres de una organización mundial de espías de colores y que vienes
aquí a buscar información para los operativos del gobierno. ¡Queda usted
detenido por robo de vehículo y por encandilar a Lupita con sus manos de
gigante!
LUPITA: (Se interpone
dramáticamente entre Cuenca y Oliver) ¡Suéltenlo! ¡Él no robó nada! La bici me
la pidió prestada porque… ¡porque íbamos a irnos de picnic después de su café
sostén! Es mi novio, ¿qué no ven? Estábamos fingiendo que no nos
conocíamos por pura farsa, pero salimos desde hace meses.
OLIVER: (Tratando de zafarse) No,
wait! Yo regreso a Canadá el martes, yo solo vine por una temporada de...
(Explota el MAMBO de nuevo.
Oliver intenta explicar que es de Quebec, pero la música y los gritos de Lupita
lo ahogan. Ella le guiña un ojo mientras lo abraza con fuerza).
LUPITA: ¡Y entonces lo nuestro fue
un engaño! ¡Me rompiste el alma, Oliver!
OLIVER: (Rindiéndose ante el caos)
¿Lo nuestro? Ah… well… ¡podemos ir a tomar un helado! O puedo invitarte
comida vegana, es muy buena para bajar de peso.
LUPITA: (Se separa indignada) ¡Yo
no necesito bajar de peso! ¡Soy más sexy porque tengo curvas, ¿lo oíste?!
OLIVER: ¡Oh, sí! Curvas me gustan
mucho. ¡Vamos! Te invito helado de yogurt.
CUENCA: (Hablando por su radio de
juguete, ignorando el drama) ¡Atención Base! ¡Código Águila 3489! Cancelen el
operativo de la DEA. Repito: el rubio no es peligroso. No es espía, es un
canadiense aburrido que quiere yogurt. No representa amenaza para la soberanía
nacional. Aborten, aborten.
OLIVER: (A Lupita) Okay,
vamos, caminamos un poco para hacer hambre antes del helado.
LUPITA: ¿Caminar, mi vida? En este
barrio si caminas mucho te bajan hasta todos los pesos y la credt card, ¡yu no? ¡Yo te invito el Uber! Pero
hay que salir de la colonia porque aquí pues… no bajan los ubers.
OLIVER: Ah, yo sé de eso… es que
no bajan por acá, ¿cierto?
LUPITA: (Llevándoselo del brazo)
Camina, Güerito… yo te voy contando cómo está la movida.
ESCENA 8: Epílogo (Karma
vs. Suerte)
(Chucho y Beto están
sentados en la banqueta, lamiendo un helado de limón que se les chorrea por los
codos. Al fondo, se ve a Lupita y Oliver alejándose triunfalmente).
CHUCHO: (Lamiendo el helado) Papá…
¿entonces esto sí fue el Karma? Recuperé mi bici, pero perdí a Teddy y ahora mi
bici huele a cola sudada de gringo.
BETO: Eso se llama suerte, Chuchito, no lo del gringo, digo... Karma hubiera sido que llegara el operativo de verdad y nos agarraran con la
bodega llena de espejos robados. Ahí sí nos fregábamos.
(De repente, se escuchan
SIRENAS REALES de patrullas. Un estruendo de frenadas y luces rojas y azules
inundan el escenario. Un megáfono grita: "¡POLICÍA FEDERAL, NADIE SE
MUEVA!").
BETO: (Se levanta de un salto,
tira el helado al suelo) ¡Pélate, hijo! ¡Esta vez no es ensayo! ¡Corre como si
hubieras robado la corona de la Reina de Inglaterra! ¡Vuela, Chucho, vuela!
(Beto y Chucho salen
corriendo en direcciones opuestas. Se oyen gritos, silbatos y la CUMBIA
SONIDERA vuelve a sonar a todo volumen mientras el telón cae a toda velocidad).
TELÓN FINAL.